La Utilización de la Biblia por el Autoritarismo

LA UTILIZACIÓN DE LA BIBLIA POR EL AUTORITARISMO
  “La utilización de la Biblia por el autoritarismo ha sido la causa de opresión para muchos pueblos.”

La palabra de Dios ha sido utilizada muchas veces en la Historia con el propósito de sustentar un poder espúreo, de este hecho tenemos ejemplos aún en sus propias páginas.
En sentido estricto, la primera que utilizó la Palabra de Dios manipulándola fue la serpiente en el jardín del Edén (Gén. 3:4,5). En efecto, la serpiente, símbolo del poder para las civilizaciones antiguas, tergiversa las palabras de Dios para lograr que el hombre desconfíe del cuidado protector del Señor y de esta forma, creyendo ser autónomo, en realidad sea un esclavo. El libro del Deuteronomio advierte al pueblo de Israel en contra de los falsos profetas que se presentan como portavoces autorizados de Dios con la intención de apartarlos del Dios verdadero (Deut. 13:1.5).

La Utilización de la Biblia por el Autoritarismo 02

El profeta Jeremías pasó toda su vida luchando contra los profetas que engañaban al pueblo haciéndoles creer que ellos predicaban la Palabra de Dios. Jeremías les dice que “pervierten las palabras del Dios viviente” (Jer. 23:26). Y esto lo hacían para sustentar el poder del rey y el de la casta sacerdotal: “tanto el profeta como el sacerdote son impíos”, denuncia Jeremías.
Jesús mismo denunció a los escribas y fariseos “intérpretes” oficiales de la Ley de Dios, los cuales la utilizaban para su provecho e intereses materiales (Mat. 23:1 y ss.).
En la época apostólica pronto surgieron falseadores del Evangelio que no dudaban en desacreditar a los apóstoles, especialmente a Pablo (Gál. 1:7; 3:1), para conseguir puestos de privilegio y así, de esta manera, poder manejar a su antojo a las comunidades cristianas.
Para poder comprender los mecanismos que subyacen y que dan forma a la personalidad autoritaria nos basaremos en las descripciones que de ella hacen autores como T. Adorno y M. Argyle.
Una persona autoritaria se caracteriza por una mayor represión de las tendencias que, como la agresión, son para ellos intrínsecamente inaceptables y que tienen que “sacarlas” al exterior dirigiéndolas hacia grupos o personas externos a ellos. La proyección de estos impulsos agresivos sobre otros hacen que les consideren hostiles y amenazadores; estos otros pueden ser: grupos sociales, grupos ideológicamente distintos. En este sentido una persona autoritaria se puede considerar un fanático, defensor a ultranza de sus posturas o ideas. Una persona autoritaria tiende a presentar un elevado grado de conformidad que se traduce en una auténtica fascinación por la “jerarquía” a la que admira e intenta imitar. Suelen ser conservadores en política, cuando no claramente totalitarios. Les interesa, por consiguiente, más el poder que el amor en su trato con los demás. Son
rígidos, especialmente en materia de disciplina, desarrollan unos métodos de educación restrictivos y poco comprensivos, enfatizando más los aspectos prohibitivos y los castigos. Su vivencia religiosa es superficial, convencional y excesivamente tradicionalista, no suelen estar motivados interiormente y suelen actuar por el “qué dirán” más que por unas convicciones espirituales profundas y unos sentimientos cálidos y humanitarios. Utilizan preferentemente aquellos pasajes, sobre todo del Antiguo Testamento, en los que está reflejado Dios como El que castiga o ejerce disciplina y juicio; inconscientemente rechazan el Evangelio de amor de Jesús y aunque lo citen lo hacen para justificar sus ideas de autoritarismo. Son partidarios de un gobierno de la iglesia de “mano dura”, de disciplina y de no rendir cuentas a nadie, sólo se sienten responsables “ante Dios”, no ante sus hermanos de fe. Encajan perfectamente en la descripción que de Diótrefes se hace en la 3ª Epístola de Juan 9 y 10. Les gusta el primado, son excluyentes de los que no piensan como ellos, son manipuladores, difamadores, poco amorosos y tiranos.

La Utilización de la Biblia por el Autoritarismo 01

En grupo se manifiestan como líderes de grupos llamados de “Dependencia”, los cuales se caracterizan por una dependencia excesiva del líder, del cual se espera todo: lo bueno y lo malo, la provisión de todo lo necesario, la toma de decisiones y la aceptación o rechazo de los miembros integrantes del mismo. Esto sitúa a los miembros de estos grupos en un “infantilismo” exagerado, incapaces de decidir por ellos mismos lo que está bien o mal o lo que les conviene realmente, acostumbrados como están a que el líder se lo dé todo resuelto y decidido. No desarrollan una madurez emocional ni mucho menos espirituales el caso de los cristianos. Resulta curioso ver cómo la situación de dependencia es fomentada por el líder pero también por el propio grupo, que se pone en disposición de ser manejado como si colectiva e individualmente tuviese miedo de tomar decisiones y responsabilidades. Se establece en estos grupos una dinámica de: Poder-Sumisión-Confusión-Fusión, en la que en el fondo todos son víctimas y verdugos al mismo tiempo. De esta situación tenemos el ejemplo trágico, acaecido apenas hace unos años, de la masacre colectiva de toda una población en la Guyana Francesa, a manos de un fanático líder religioso, Jim Jones, de una secta pretendidamente “cristiana”.
Por último quisiera hacer una unas reflexiones acerca de cómo poder percibir y contrarrestar al personaje autoritario:
En primer lugar ser capaces de reconocer lo que de autoritarios tenemos todos, en mayor o menor medida, y que aflora en circunstancias propicias. Una vez detectado esta tendencia se debe ponerla bajo el Señorío de Cristo y la influencia del Espíritu Santo (Rom. 12:3 y ss.).
Tener un concepto sano, en segundo lugar, de lo que significa la Autoridad desde una perspectiva bíblica (1ª Ped. 5:1-6).
Considerar todo el “Consejo de Dios” (Hech. 20:27), es decir, equilibrar sopesadamente y desde el punto de vista del Evangelio de Cristo, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, para que no haya desequilibrios hermenéuticos ni praxis anacrónicas en  nuestra vida ni en  nuestras congregaciones.
Favorecer antes que impedir la maduración individual y grupal de las personas que nos rodean, especialmente nuestros hermanos (Ef. 4:11 -16).
Por último: seguir en todo y por todos el ejemplo de Cristo en la iglesia y en la vida cotidiana.

Raúl García Pérez.
Médico Psiquiatra.
(Reproducido del Boletín de Sociedad Bíblica)
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3 comentarios en “La Utilización de la Biblia por el Autoritarismo

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