Violencia y no Violencia

VIOLENCIA Y  NO VIOLENCIA

BASES BÍBLICAS PARA LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA

En el Antiguo Testamento la guerra es sólo algo normal. Yahvé interviene, primero a favor de su pueblo, luego castigándolo con guerras y deportaciones (que, por cierto, le han durado al pueblo judío hasta nuestros días).

Dios ayuda en la guerra (Salmos 55:18) como ayuda en otras muy diversas situaciones. Pero es a la vez castigo y prueba (2 Crónicas 16:9).

Sin embargo hay, en el A. T., ansias de paz. Hay versículos que son poemas de paz: “Venid ver las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza y quema los carros en el fuego” (Salmos, 46:8-9). Isaías también profetizaba que Yahvé “juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alcanzará espada nación contra nación, ni se adiestrará más para la guerra” (Isaías, 2:4).

Pero cuando los pueblos se apartan del Dios verdadero y espiritual, que en la Historia es bastante a menudo, llegan las guerras y violencias: “Cuando escogían nuevos dioses, la guerra se encontraba en puertas” (Jueces 5:8).

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Bombardeo franquista durante la Guerra Civil 1936-39

LOS BELICISTAS Y LA PAZ EN LA PALABRA

En los Salmos hay peticiones contra los violentos:  “Reprime la reunión de gentes armadas…Esparce a los pueblos que se complacen en la guerra” (68:30). “Mucho tiempo ha morado mi alma entre los que aborrecen la paz. Yo soy pacífico; pero ellos, en cuanto hablo, me hacen la guerra” (120:6-7).

En el Nuevo Testamento se habla poco de la guerra. En varios pasajes de los evangelios de Jesús advierte que “oiréis de guerras y de rumores de guerras”, y que no hay que asustarse. Así mismo en Apocalipsis 11:7, 12:7 y 13:7.

Sí que se habla más, por el contrario de paz, básicamente en su acepción espiritual e interior de no-violencia. En Hechos 10:36 se habla del “Evangelio de la paz”, y en Marcos 9:50 Jesús dice que sean pacíficos unos con otros.

En Gálatas 5:22 se destaca que la paz es fruto del Espíritu Santo, o sea, que se tiene paz espiritual porque el Santo Espíritu, del cual somos templo, nos lo da.

El profeta Isaías escribía: “Y el efecto de la justicia será la paz” (32:17).

En Santiago 3:18 se dice que “el fruto de la justicia, se siembra en paz para quienes hacen la paz”. O sea, la paz nace de la justicia y, sin ella es sólo aparente: la paz…de los cementerios.

Se habla a menudo de “paz y seguridad”. En 1ª Tesalonicenses 5:3 leemos que “cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina,…y no escaparan”. Se debe de referir a la paz sin justicia, a la paz superficial de la letra y no del espíritu, a la paz del miedo. En Juan 14:27, Jesús aclara: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da…”

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1681-82: Panel Cuáquero. William Penn funda Pennsylvania,
un Estado cristiano sin ejército ni policía

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Retirada de población civil republicana (1939)

VIOLENCIA COMO SOBERBIA Y VIOLACIÓN

En la Biblia entera se suele hablar de violencia como sinónimo de violación de los mandatos divinos. Así, en Génesis 6:11. En Salmos 62:10 se previene que no hay que confiar en la violencia ni en las riquezas. “Violencia cubrirá la boca de los impíos” (Proverbios 10:6).

En Eclesiastés 4:11 y en Salmo 73 se habla de la violencia como soberbia ante Dios. Y la soberbia es el pecado diabólico por excelencia, pero es el “pecado invisible” de los poderosos que los burócratas religiosos no se atreven a denunciar. Como el mismo diablo, la soberbia intenta volverse invisible con el silencio y la negación.

Violencia y no Violencia 01
Bombardeo durante la Guerra Civil 1936-39

A lo largo de la Biblia se insiste en que las armas tienen que ser espirituales antes que materiales: “No con ejércitos, ni con fuerza, si no con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6) “Y los salvaré por Yahvé su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos y jinetes” (Oseas 1:7). Cuando los religiosos conservadores piden o apoyan grupos o partidos armamentistas, cabe recordarles que ello está en desacuerdo con la Palabra y que demuestran tener muy poca fe en el Señor.

NO HAY QUE JURAR BANDERA. ES UN ACTO IDÓLATRA ENFOCADO A LA VIOLENCIA

“Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.

Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.

Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede” (Jesucristo en Mateo 5,33-37).

EMPUÑAR PISTOLAS Y GRANADAS, ACTIVIDADES CRISTIANAS?

Cuando un discípulo de Jesús, posiblemente Pedro o Simón, que había sido celote (independentista judío), corta la oreja a un siervo del sumo sacerdote porque había ido a prender al Señor, Jesús le dice: “Vuelve la espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán” (Mateo 26:52).

En los Salmos se habla a menudo de la protección contra los violentos: 17:4, 54:3, 71:4, 149:1.

Todos los ejercitos enseñan, fundamentalmente, el aprendizaje de armas para herir y matar, y exigen jurar bandera.

De la prohibición de matar se habla taxativamente en muchos versículos: Mateo 19:18, Marcos 10:19, Lucas 18:20, Romanos 13:19, etc. Jesús dice, además, que no solo no hay que matar, sino tampoco insultar ni juzgar al hermano, y recalca que hay que temer más a quién mata espiritualmente que a quién mata el cuerpo (Mateo 10:28, Lucas 12:4).

En Mateo 5:34 y Santiago 5:12 se dice que no juréis, ni por el cielo”

Las banderas son tenidas, en los ejércitos, como objeto de culto (al estilo que las estatuas del César en el Imperio Romano). La causa que provocó muchas persecuciones contra los primeros cristianos durante el Imperio Romano fue que se negaran a rendir culto a las estatuas del Emperador, el objeto de culto político-religioso de aquella época.

Jurar bandera está prohibido por el mismo Jesucristo, sin embargo los que se consideran cristianos y van al Ejército están obligados un semejante juramento que demuestra su escala de prioridades: Dios o el César. Ellos prefieren al César antes que a Dios, igual que otros pretenden servir a Dios y a las riquezas, cosa que Jesucristo dice que es imposible. “Son como las olas del mar, inconstantes en todos sus caminos” (Santiago).

Sin embargo, cabe considerar que, para el cristiano, existe otra poderosa razón de interés para ejercer de objetor al servicio de armas o para no ingresar en el Ejército, que es la alternativa a este servicio: el servicio civil o servicios sociales. Se trata de cumplir en positivo los mandatos de amor y servicio a personas necesitadas, en vez de participar en la estructura militar.

¿Por qué ayudar al necesitado?. “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí…” (Mateo 25:34-46). Al final de la parábola del samaritano, en la que dos creyentes (sacerdote y levita) pasan de largo sin ayudar a un herido, Jesús le ordena a quién le preguntaba por su prójimo: “Ve, y haz tú lo mismo” (Lucas 10:37)

En diversos países y a lo largo de la Historia han habido muy diversas experiencias, religiosas, autogestionadas o de muchos otros modos, por ej., de alfabetización a adultos en barrios pobres. “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio” (Mateo 9:12-13).

Cierto que siempre se puede realizar misericordia, y no sólo en un servicio civil, pero es ésta una buena ocasión que podría aprovecharse.

De todo lo cual no se deduce que hacer el servicio militar o ser militar tenga que ser estrictamente anticristiano. Lo que sería anticristiano es, exactamente, matar, jurar, odiar, utilizar las armas para abusos y no ejercer misericordia.

Pero hay base suficiente para que un cristiano sea objetor de conciencia a las armas, más ahora que esto es legal en muchos Estados y no puede tampoco aducirse que va contra Romanos 13:1: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”. Aunque hay que obedecer a Dios antes que a los hombres, pues hay mandatos de la autoridad pueden entrar en conflicto con la ley de Dios, como es matar y jurar.

Los primeros cristianos raramente formaban parte del ejército aunque también es lógico pensar que hubiera conversiones entre militares, como es el caso de Cornelio, relatado en Hechos 10.

El Señor bendijo a los pacificadores: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

Pero la aplicación radical de la no-violencia no es fácil, requiere llegar a ofrecer la otra mejilla (Lucas 6:27-29), para que el Amor crezca, y se expanda…

Grupos cristianos como los cuáqueros y menonitas han hecho de la noviolencia evangélica una parte consustancial a su manera de vivir el cristianismo.

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3 comentarios en “Violencia y no Violencia

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