Reino de Dios, Reino de los Cielos, salvación, obras e Iglesia

REINO DE DIOS, REINO DE LOS CIELOS, SALVACIÓN, OBRAS E IGLESIA

Reino de Dios, Reino de los Cielos, salvación, obras e Iglesia

“REINO DE DIOS”. “REINO DE LOS CIELOS”
Parece que hay una confusión -muy común entre creyentes- entre el “reino de los cielos” (o Cielo, Salvación) y el reino de Dios (vida aquí en la tierra en las bienaventuranzas, estado bienaventurado terrenal). Entiendo que no son términos sinónimos ni intercambiables (como normalmente se cree).
En la manera de pensar corriente de los evangélicos y de bastantes católicos, la soteriología invade áreas que no le corresponden. Aunque la soteriología (salvación) es tema central del cristianismo no lo es todo.
El cristianismo ni es esoterismo ni es simple ultratumba ni son simples promesas del más allá. Considerarlo así es confundir a una sociedad ya de por sí poco dada a interesarse por lo espiritual.
Hay que comparar en los Evangelios sobre estos dos términos “Reino de los cielos” y “Reino de Dios” para que el tema quede claro. Muchos autores cristianos han hablado de su propia experiencia con el “reino de Dios” (según el Sermón del Monte).
Demasiado a menudo los evangélicos tienden a “superespiritualizar” y olvidan que también aquí en la Tierra intuímos el cielo y la salvación a través de signos y estados interiores y también exteriores y objetivos. Nuestra fe no es simplemente subjetivismo de salvación de ultratumba, y plantearlo así es hacer un flaco favor al Evangelio, volviéndolo como “esóterico”, algo ajeno al espíritu sólido de realismo que contiene.
Claro que es más fácil para los que no lo cumplan hablar de temas esótericos y “de ultratumba” (que llaman abusivamente “soteriología”) que de hechos constatables y reales objetivamente a la vista de cualquier persona, aunque no sea creyente.
Evidentemente, si no cumplimos el Sermón del Monte (Bienaventuranzas), aquí en la tierra carecemos de muchas bendiciones, es decir, de la paz del “Reino de Dios”. Eso es algo perfectamente constatable en nuestra vida diaria, sin necesidad de meterse en suposiciones de alta teología sobre la salvación.

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REINO DE DIOS, BIENAVENTURANZAS Y SALVACIÓN
“Mi deseo más bien es que la voluntad de Dios sea cumplida en la Tierra como en el cielo. ¿Por qué no hacer un cielo de la Tierra, como nos enseñó a orar Jesús? “(“Mensajes de un incomunicado”, de Richard Wurmbrand, desde 1.909 hasta 2.001, pastor protestante de lengua alemana y origen judío, mártir en Rumania , donde pasó 14 años en cárceles de aislamiento y bajo torturas).
La Teología de la Liberación pone el acento en el Reino de Dios y de las Bienaventuranzas. El protestantismo se centra en predicar la Salvación.
Cristo centró su predicación en las Bienaventuranzas, predicó el Reino de Dios. En la Tierra. Sólo habló una vez de iglesia.
Después cumplió la Salvación con su muerte y resurrección.
Sin Reino de Dios puede haber Salvación? La Salvación viene por la fe pero se muestra en las Bienaventuranzas y en las buenas obras.
Hemos sido llamados para buenas obras Efesios 2, Tito 2
Los creyentes hemos sido llamados a anticipar la regeneración de la Creación que Dios hará.

REINO DE DIOS E IGLESIA. MINISTERIO Y SERVICIO
El Reino de Dios (las Bienaventuranzas) es previo a la iglesia.
Sin Reino de Dios no hay realmente iglesia según Dios sino una organización humana que antepone el dominio al servicio.
En inglés bíblico “servir” es “to minister”. El protestantismo hispánico suele utilizar la palabra “ministro” en vez de “sirviente” y “ministrar” en vez de “servir”, lo que no suelen entender bien las congregaciones. Llaman “ministros” a pastores y predicadores. Es una terminología confusa. Entre otras razones porque cobran por su “servicio”.
Las connotaciones de la palabra “ministro” no son muy humildes y sí muy antipáticas. Es muy diferente a lo que se llamaban los apóstoles: “siervos del Señor”.
¿Qué es para la gente corriente un ministro? Alguien rico y lejano que les esquilma sin piedad y cuenta mentiras según le conviene. ¿Esas connotaciones quieren aplicarse pastores o predicadores?

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LA PREDICACIÓN Y SERVICIO DE JESUCRISTO
Jesucristo no se predicó a sí mismo (a pesar de ser Dios hecho hombre) ni predicó la iglesia, sino el Reino de Dios (Bienaventuranzas), es decir, un modo espiritual, armonioso de vivir según Dios.
Fue a predicar no a los religiosos ni tampoco a los no-judíos, sino a las ovejas perdidas de Israel debido a los malos pastores (religiosos). Esto lo dice él mismo en los Evangelios.
Sin embargo ocasionalmente interacciona positivamente con no-judíos (para escándalo de los fariseos).

LAS CONFUSIONES DE MUCHOS CRISTIANOS
Los profetas y el Evangelio, si los aplicamos, nos enseñan el camino del Reino de Dios EN LA TIERRA (las Bienaventuranzas). Pues el Reino de Dios es para este mundo (no confundir con el Reino de los Cielos, ultraterreno).
Con “salvarse” no acaba la cosa. Tienen que venir las obras “dignas de arrepentimiento”, las de misericordia, a las que llama la Epístola de Santiago (no confundir con las “obras” -rituales- frente a las que Pablo nos pone en guardia como destructoras de la Gracia).
Se nos conocerá: por nuestros frutos (del Espíritu, y no por los dones del Espíritu) y por nuestro amor, en el que Dios vive.
El simple Evangelio es simple, es ir practicando.
Pero no nos desviemos hacia templos costosos, énfasis apocalípticos, altas teologías y organigramas humanos complicados.

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RECAPITULEMOS
El Reino de Dios es terreno y concreto (Bienaventuranzas, obras de misericordia). El Reino de los Cielos (Salvación) no es el Evangelio completo.
Las obras aceptables para Dios son las de amor y de misericordia. Las obras rituales (pertenencia a una iglesia, etc.) no justifican ni salvan por sí mismas (salva SÓLO la fe en Jesucristo).
Los frutos del Espíritu son más importantes que los dones del Espíritu.

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4 comentarios en “Reino de Dios, Reino de los Cielos, salvación, obras e Iglesia

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