Avivamiento arraigado en el espiritu profético

POR UN AVIVAMIENTO BIEN ARRAIGADO EN EL ESPIRITU PROFÉTICO

La Reforma en la época de Lutero fue muy unida a una gran extensión, por primera vez desde los tiempos apostólicos, de la Biblia en lengua vulgar. Gracias al entonces reciente invento de la imprenta, la Palabra de vida corrió como sangre por las venas de los pueblos germánicos , que pudieron liberarse del colonialismo espiritual de la disoluta Roma papal de la época. Claro está que todos los procesos humanos tienen, históricamente, unas insuficiencias debidas a la incompleta puesta en práctica de la Palabra.
Desde que el emperador romano Constantino empezó a inmiscuirse en las cuestiones internas de la iglesia sin ser ni siquiera convertido, un espíritu cesarista se ha introducido durante siglos en la iglesia dando lugar a instituciones tales como el Papado, guerras de religión, “Cruzadas” y otras similares. El espíritu de César que los primeros cristianos se negaron a adorar por considerar que sólo Cristo era “Señor universal” (y no al César), y por lo cual morían mártires, acabó introduciéndose en la iglesia apóstata posteriormente al siglo IV, transformándose en una nueva “abominación desoladora”.
Así vemos que el emperador Constantino, quien dejó de perseguir a los cristianos, intervino como árbitro de cuestiones religiosas en el Concilio de Nicea. Pero al poco tiempo hizo matar a su hijo y esposa, a su cuñado y a su sobrino. Acuñaba monedas con el reverso con una cruz y representaciones de Marte o Apolo por el otro lado. Impulsó la mezcla del cristianismo con creencias paganas para crear paulatinamente una “religión de Estado” (una fe al servicio del César ) que finalmente instituiría el emperador Teodosio, quien declaró ilegales todas las demás religiones que no fueran la Iglesia Católica (con jerarquía apóstata e inconversa y abundantes mezclas de tradiciones paganas).
De aquella lejana época tenemos documentos que atestiguan del interés de los césares por controlar la Iglesia que acabaría tomando apellido estatal o imperial (“Romana”). Así, el obispo Hilario de Poitiers, escribía sobre el hijo y sucesor de Constantino, en el año 360 d. C.: “Ahora, en cambio, luchamos contra un perseguidor engañoso, contra un enemigo adulador, el anticristo Constancio. Este … no encarcela para la libertad, sino que honra en sus palacios para la esclavitud; no aplica el tormento, pero tiene dominado el corazón; no corta la cabeza con la espada , pero mata el alma con el oro… No lucha para no ser vencido, sino que adula, para dominar. Confiesa el Cristo, para negarlo; se preocupa por la unidad para que no haya paz; reprime las herejías para que no haya cristianos; honra a los obispos para que no sean pastores, construye iglesias, para destruir la fe” (“Líber contra Constantium imperatorem”). Este es el espíritu de César que suele estar introducido (en muchos países donde los cristianos son honrados y no perseguidos ) dentro de las propias iglesias , en las que el espíritu profético es perseguido para que no denuncie esta realidad patente.

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DANIEL LUCHA CONTRA EL CESARISMO
Tenemos que el profeta Daniel , leyendo a Jeremías, se dio cuente que iban a cumplirse los setenta años de “las desolaciones de Jerusalén” (Daniel 9:2). No se sentó a verlo , sino que pasó a la acción , porque las promesas de Dios son la parte que Dios siempre cumple, pero queda por hacer nuestra parte, que es amor práctico y en acción a El y al prójimo. Daniel entró a tomar parte en el cumplimiento de la profecía. Se arrepintió y entró en ayuno y oración. Tenemos un versículo donde habla de la lucha de Daniel contra un espíritu de César que se oponía a la liberación espiritual y nacional del pueblo hebreo: “El príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel , uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, …” (Daniel 10:13 ).
Gabriel había intentado llegar a Daniel con el mensaje de que Dios había oído su súplica (Daniel 10:12), pero fue detenido por el espíritu del príncipe de Persia, durante veintiún días. Sin embargo, Daniel siguió lanzando su arma que golpeaba al César persa. El Estado Persa era el principal obstáculo que impedía a la nación de Israel regresar a su tierra. El emperador persa, la fortaleza espiritual que se hallaba detrás de ese reino, tenía que ser derribada en su altivez por el hombre en cooperación con los ángeles, para que el propósito de Dios fuese cumplido. Como Daniel no cejaba en su lucha espiritual, finalmente Dios le dijo a Miguel, capitán de las huestes de los ejércitos del Señor: “Ve tú y ocúpate de ese príncipe”. Y Miguel vino para permitir que el ángel Gabriel llegara hasta Daniel el profeta.
No fue Miguel quien inclinó la balanza realmente, sino el hombre que actuaba según los principios que rigen la batalla espiritual. Daniel no se dio por vencido. Si lo hubiese hecho, posiblemente Gabriel no hubiera logrado llegar. Lo mismo es cierto para nosotros hoy: es por nuestro involucramiento en la guerra espiritual que podemos participar efectivamente en lo que Dios está haciendo, permitiendo que los ángeles de Dios vengan en ayuda nuestra .
El Reino de Dios sufre de violencia, y el espíritu de César, que lucha por hacerse adorar fuera y dentro de las iglesias, ahora mismo, introduciéndose en las iglesias a través del clericalismo (nicolaísmo, Apo. 2: 6 y 15) que pacta acuerdos ventajosos y cede a los chantajes del clericalismo (Mensaje a Pérgamo, Apo. 2 : 12–17, símbolo del “matrimonio” con el poder militar y político ). Los líderes autocomplacientes responden lo mismo que los que mandaron crucificar a Cristo: “Respondieron los grandes sacerdotes: ¡No tenemos más rey que César!. Entonces, se lo entregó para crucificarlo” (Juan 19:15 -16).

Qué es herodianismo - Parte 1ª Capitulo 2º 04

Franco “bajo palio”, recibiendo honores divinos

“Diciendo España, digo la Iglesia. Amad a España y amaréis a Dios” (Monseñor Lauzurica, obispo de Vitoria, al principio del franquismo, promoviendo un escandaloso fascismo católico idólatra-españolista).
“La tediscwocracia es el peor de los gobiernos. Si debemos tener un tirano, es mejor un ladrón que un inquisidor. La crueldad del ladrón puede adormecerse a veces…Pero el inquisidor que confunde su propia crueldad y su ansia de poder con la voz del Cielo nos atormentará infinitamente, porque nos atormenta con la aprobación de su conciencia” (C. S. Lewis, escritor norirlandès protestante convertido al catolicismo).
“El Estado español se construyó ahora siguiendo el sistema corporativo recomendado por Pío XI a su Encíclica Quadragesimo Anno. Fueron nuevamente abolidas las libertades de expresión, de prensa y de asociación. La literatura, el cine y la radio fueron sometidos a un estrecho control y todos los partidos políticos, excepto la Falange, fueron prohibidos. Todas las confesiones no católicas fueron reprimidas y se cerraron todas las escuelas e iglesias protestantes” (Karlheinz Deschner, “La política de los Papas en el siglo XX”, sobre el Estado español al caer bajo la dictadura franquista).
“Devolved al César lo que es del César; y a Dios lo que es de Dios” (Jesucristo en el Evangelio según Mateo 22:21).
“Mi reino no es de este mundo” (Cristo en el Evangelio según Juan, 18:36, hacia 69-90 d. C.).
“El cristianismo ha sufrido una deformación causada por su adaptación al reino del César, se ha doblado ante la fuerza de el Estado y se ha esforzado en santificarla” (Nikolai A. Berdiaev, 1874-1948, pensador ruso).
“Cristo huyó de la ruín soberanía,
El Papa ejerce una horrenda tiranía.
Tuvo Cristo una corona… más de espinas,
Y el Papa la tiene, más de joyas finas.
Cristo lavó los pies a pecadores,
Al Papa se los besan grandes señores.
Cristo pagó tributo, mas su Vicario (?)
Quiere que el mundo le sea tributario.
Fue súbdito Jesús de un mundo adverso,
Mas quiere el Papa ser Rey de Universo.
Fue mérito de Cristo la pobreza,
El mérito del Papa es la riqueza.
Los que Cristo repudió a latigazos
El Papa los recoge entre sus brazos”
(Victor Hugo, escritor romántico francés).

CESARISMO Y RELIGIOSIDAD
El reciente “nacionalcatolicismo” es un ejemplo claro de espíritu cesarista introducido en una Iglesia que se llama “Universal” pero que ha llevado repetidamente al César de turno (en este caso un general que había perseguido a las iglesias evangélicas, a las nacionalidades, y a toda disidencia religiosa y política) “bajo palio” como si fuera el “Santísimo”, como los ídolos de los césares metidos dentro del templo de Jerusalén . Para quien quiera verlo, claro, porque muchos han participado tanta dentro de este mal que se niegan o no pueden ya discernirlo.

Ante la segregacions o discriminacion lingüistica 09

SENEFA RENEWAL 002

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El Papa visitando al genocida Pinochet

En Daniel vemos que el profeta tiene visión de cuatro horribles bestias, los imperios-césares (estados, diríamos en lenguaje más moderno) que subyugan a su nacionalidad, los judíos (y a muchas más nacionalidades). Por lo cual Daniel tiene que mantener lucha espiritual en colaboración con el plan de Dios y la ayuda de sus ángeles.
El imperio español, perseguidor desde el principio del pueblo judío y de los santos de la Reforma, aquí y en Europa y América, fue el continuador natural del cesarismo romano, la cuarta de las bestias visionadas por Daniel. La Contra-reforma de Trento fue conducida casi íntegramente por castellanos, en lo religioso y en lo militar (represión sanguinaria de Flandes, etc.) . Desde los Reyes Católicos hasta la actualidad hay toda una tradición histórica de opresión, injusticia, falta de libertad espiritual , constantinismo, intolerancia, etc. que son los demonios particulares del espíritu español, y que acabaron sacando el Reino de Dios de lo que se llamaba Iglesia y enfrentándolos entre sí en la Guerra Civil de hace 50 años.
¿Y qué es, pues, ahora, ese cesarismo español que persiguió a Lutero, condenó a muerte a toda la población calvinista de Flandes o envió la “Invencible”a invadir la “hereje” Inglaterra? El espíritu cesarista es la fascinación por lo dominante, es no hacerse débil para los débiles (1ª Cor. 9:22), es la servil sumisión (más allá de lo que la Palabra pide, y a cambio de algo)al poderío de este siglo (Rom. 12:2), a los estados o imperialismo y a sus ramificaciones, especial mente las militares (desde las ceremonias idólatras al símbolo del César- la bandera del Estado -, hasta el desinterés descarado por realizar servicios sociales sin armas para los necesitados, pasando por el sistema de capellanes castrenses con rango militar, etc.).
En el caso español tenemos los problemas derivados de los intentos tradicionales de unificar las nacionalidades peninsulares tanto política, como lingüística y religiosamente. Los Reyes Católicos expulsaron a los judíos y reforzaron la Inquisición, los Austrias persiguieron a los protestantes dentro y fuera de sus territorios, expulsaron a los moriscos y aplastaron a indios, catalanes, vascos … Los Borbones centralizaron el poder, prohivieron el catalán como lengua oficial y en las iglesias, impusieron a todos los reinos la uniformidad legislativa del Consejo de Castilla …y perdieron las Américas. La Guerra Civil fue el punto de mayor decadencia, de la cual el constantinismo del General Franco (católico y unitarista) salió triunfante sobre el laicismo liberal o revolucionario. De nuevo vinieron la represión contra disidentes políticos, religiosos y contra las nacionalidades no castellanas.

Qué es herodianismo - Parte 1ª Capitulo 2º 05

Guerra Civil: Curas católicos preparándose para “la Cruzada”

<< … Y tocándome el dominio absoluto de los reinos de Aragón y Valencia, se añade ahora en el justo derecho de conquista que de ellos han hecho últimamente mis armas … >> (Decreto del Consejo de Castilla , Felipe V, 1707).
<<( Pongan ) el mayor cuidado en introducir la lengua castellana, a cuyo fin se darán las providencias más templadas, disimuladas para que se consiga el efecto sin que se note el cuidado>> (A los corregidores de Cataluña, 1717).
<<Que en las escuelas de primeras letras y de gramática no se permitan los libros en lengua catalana, escribir ni hablar en ella dentro de las escuelas y que la doctrina cristiana sea y la aprendan en castellano>> (Del informe de José Patiño a la “Consulta del Consejo de Castilla sobre el Nuevo Gobierno que se debe establecer en Catalunya”, 13 de junio de 1715). Continuamente se quiere relanzar el espíritu del cesarismo que sometió las Américas y parte de Europa, manu militari, a la “fe” Romana, mezcla de un culto a Dios pero supeditado a un culto César. Se esta alzando una nueva estatua de oro de Nabucodonosor: “… todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado” (Daniel 3:7).
“Cuando los pueblos están sujetos a un mismo imperio, los vasallos tienen obligación de aprender la lengua de su dueño” (1595, Josep Estevan, obispo de Orihuela proyecta una campaña para imponer el castellano a moriscos).
“Se extingan los diferentes idiomas de que se usa en los mismos dominios y solo se hable el castellano…” (Real Cédula del rey Carlos III, 1716-1788).
Durante siglos la población sometida al César de las Españas ha arrastrado el miedo de la Inquisición y la intolerancia religiosa y civil, enquistado en la psicología colectiva. El imperialismo español ha arrastra la pesada losa de haber sido la mano militar para perseguir a los santos de la primera Reforma . Desde entonces España se llenó de malos espíritus cesaristas, opresión, religiosidad y tinieblas espirituales, que la llevaron a reprimir y a no querer entender nunca pacíficamente (sino con insolencia y altivez) los deseos de libertad de sus súbditos y de libertad nacional de sus pueblos, desde Cuba a Euskadi. Los que durante tanto tiempo hemos oído, por ej ., los malos modos del típico “hábleme Vd . en cristiano”, vemos claro la falsa ecuación “religión de Estado única = lengua única de Estado” que relegó a minorías nacionales, de fe, etc.
«…se necesita de algun tiempo para lograrlo, y más cuando el genio de la Nación como el de los Catalanes és tenaz, altivo, y amante de las cosas de su País, y por esto parece conveniente dar sobre esto instrucciones y providencias mui templadas y disimuladas, de manera que se consiga el efecto sin que se note el cuidado» (Instrucciones secretas del fiscal general del Consejo de Castilla José Rodrigo Villalpando a los corregidores de Catalunya para introducir el castellano, 1716). “Nos complacemos mucho en que (conforme a las instrucciones del Capítulo Provincial) todos nuestros religiosos entre sí hablen Castellano y a todos mandamos hablen entre sí y con los demás, o en latín o en castellano, so pena de pan y agua por cada vez que tuviesen con los nuestros conversación tirada en Catalán” (Art. 10 del Decreto de Visita de 1755 del Provincial de los Escolapios, para Jorge Caputi, Mataró, de “Las Memorias Históricas de las Escuelas Pías de Catalunya” de Llogari Picanyol, Sabadell 1963, p 141).

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Todo este triunfo del cesarismo sólo fue posible por la acción dentro de las iglesias de los espíritus de religiosidad, sumisos y acobardados, que adoran el espíritu de César.
Ahora que las iglesias evangélicas están negociando con el César diversos “beneficios”, los que no vemos claro este camino tenemos tanto derecho a hablar como los que lo apoyan. Cabe recordar el mensaje del Señor a la iglesia de Pérgamo (Apoc. 2:12 -17 ). “Pérgamo” significa “boda”, que es lo que pasó a partir de Constantino: César entró en la Iglesia para llevarla cautiva a la Babilonia espiritual. Que las denominaciones adopten apellidos estatales (“de España”…) ya es un muy mal síntoma, pues hay falta de discernimiento y continuación de la marginación espiritual hacia las minorías nacionales despreciadas por el cesarismo español (catalanes, vascos, gallegos…). Sólo los gitanos, que siempre se han encontrado muy alejados de ese mal espíritu , han sido bendecidos por el Señor con un real avavamiento evangélico. No así las nacionalidades payas, fluctuantes entre César y la religiosidad de una fe muerta (sin obras) que persigue el espíritu profético.
Una buena descripción de la debilidad de muchos creyentes para luchar contra el nicolaísmo que corrompe la verdadera fe en estos extremos (mezcla con César y fe muerta, religiosidad cerril y clericalismo devorador) la tenemos en la que ya Pablo hizo en 2ª Cor. 11:19 – 21: “… porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas. Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles. Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía”.
Vemos como Pablo reclama osadía frente a la opresión por parte de necios. A los incrédulos hay que poner la otra mejilla, pero no a los que se hagan pasar por hermanos, a éstos hay que resistir, como Pablo a los judaizantes o al que fornicaba con su madre, o a los falsos pastores que no querían recibirle, reprendedlos y, si no se corrigen, declaradlos ajenos a la congregación de los santos.

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QUEDA MUCHA REFORMA…
La primera Reforma , mayoritariamente, no consiguió liberarse de la tutela cesarista . Lutero pactó con los príncipes alemanes y, como no reconocía la inspiración de la epístola de Santiago, persiguió a campesinos y anabaptistas . Finalmente el luteranismo abocó a un choque con la Contrarreforma católica y largos años de “guerras de religión”. Con el anglicanismo sucedió un fenómeno similar, al haber nacido con la protección e intereses de la Monarquía inglesa.
El Calvinismo tuvo mejor suerte. Fundado en un modelo teocrático en la ciudad de Ginebra, se extendió a los Países Bajos y Francia (hugonotes), a Escocia , y fecundó el anglicanismo, dando lugar a la “Baja Iglesia”, de extracción burguesa y popular. Es a partir de esta “Baja Iglesia” y el protestantismo británico que se desarrolla principalmente la segunda Reforma (cuáqueros, presbiterianos, episcopalianos, metodistas…) paulatinamente alejada de la Iglesia de Estado (Anglicana).
Finalmente, en un país ya democrático, con separación legal y total entre iglesia y estado (Estados Unidos en los s. XVIII-XIX) donde se desarrollan plenamente estas tendencias y las iglesias ligadas a césares (romana, anglicana…) quedan definitivamente en minoría, apreciando nuevas denominaciones desligadas del Estado en su estructura (bautistas, pentecostales…). Esta es la tercera Reforma. Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios . Mt. 22,21.
Pero nunca hay bastante Reforma, porque lo humano tiende por naturaleza a la corrupción. En los propios Estados Unidos son muchas las iglesias, que, por desgracia, van mezclándose (o las van mezclando los líderes apóstatas y falsos hermanos que se han infiltrado para destruir la libertad en Cristo Jesús y encadenarlas a una idolatría) en asuntos de Estado y grupos de presión económicos y políticos. Por otra parte existe una contaminación ideológica tan importante de la idea estatal entre las denominaciones que sólo son capaces de entender la idea estatal, ignorando las nacionalidades naturales, la obra secular de la Providencia divina. Así se explica, por ej., que, pese a los repetidos acuerdos de las reuniones evangelísticas de El Escorial a favor de las lenguas autóctonas, la mayoría de las iglesias en las nacionalidades han sido solo “oidoras, no hacedoras” (Rom. 2:13, Santiago 1:22) de los compromisos por ellas firmados vanamente. Así, castellanizando las nacionalidades (haciéndolas según un modelo estatal) siguen el camino de los judaizantes, discriminando, para propia confusión. Por otra parte, las variantes denominacionales, nacidas en el extranjero e importadas, no suelen estar bien aclimatadas por diferentes motivos. Por una parte las divisiones denominacionales son parciales e incompletas, introducen inevitablemente tradiciones humanas sobre la pura Escritura. Por otro suelen depender de misiones extranjeras a las que quieren contentar actuando miméticamente en vez de luchar más por echar raíces, según proponía Pablo: “A todos me he hecho todo, para que de todo punto salva a algunos” (1ª Cor. 9:22).
Finalmente, tienen una idea unitarista (estatista) de lo que es “España”, ignorando otras lenguas y nacionalidades que no sean la oficial, versión centralista. Las iglesias evangélicas son terriblemente centralistas: en gran parte porque no entienden la correcta relación entre fe y obras, viven una fe desarraigada y un amor más sentimental que práctico. Dicen amar mucho al Señor, pero demuestran mucha cerrazón e intolerancia hacia el oprimido por el cesarismo. Por todo lo cual, el avivamiento no viene, pues : “Quien encubre sus pecados no tiene suerte, pero quien los confiesa y renuncia a ellos obtiene misericordia” (Prov. 28:13). Hay que llamar a las iglesias evangélicas a arrepentirse de los pecados de opresión e intolerancia , demonios heredados de la España inquisitorial: “… había caído la gran Babilonia , y se ha hecho habitación de demonios y guardia de todo espíritu inmundo…Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. Y oí otra voz del cielo, que decía : Salid de ella pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras …Cuando ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón : Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto…” (Apo. 18:2-17 ).

IDENTIFICACION CON EL PUEBLO: ESCUELAS DE PROFETAS
A fuerza de individualismo, se puede caer en el egoísmo y corteza de miras, y a fuerza de no actuar y despreciar la dimensión social de la profecía se puede caer e antisocial. Y eso es lo que les suele pasar a las denominaciones evangélicas. Es urgente la identificación. Otro estilo de evangelización, alejado de la sonrisa descafeinada y del marketing. Volver a las raíces de lo hispano, de lo popular, de las nacionalidades, al flamenco, a las lenguas autóctonas…Hay que identificarse, sectorialmente y con lo débil .Con tu pueblo original o con el de adopción (inmigrantes), con todo prójimo.
No conviene que nos anglo-sajonicemos ni que nos castellanicemos. No es bueno imitar al poderoso, o al ya evangelizado. Eso puede ser solo servilismo, rutina, no renovación espiritual. La Justicia de Dios exige más. Pongámonos siempre en el lugar de los no conversos, de los que queremos evangelizar. Si les mostramos un amor práctico y visible, podrán creer que amamos a Dios y, por lo tanto, que Dios es real y no una quimera de “beatos”. Puede ser muy cómodo encerrarse en una fe que va esclerotizándose, mientras el pueblo perece en el pecado.
“También los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19).
“… habéis de ser juzgados por la ley de la libertad” (Santiago 2:12 ).

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“¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras?. ¿ Podrá la fe salvarle ?” (Santiago 2:14). Odiemos el pecado, pero no al pecador. Aprendamos el ministerio paciente de escuchar. No les hablemos como si fuéramos sintetizadores de eslóganes. Encarnémonos como Cristo se encarnó hablando la lengua del pueblo, usando ejemplos sencillos de la cultura judía caminando sin pompas ni artilugios por los caminos de Palestina. Sólo así podrán entender, y seremos vehículo y no barrera, del poder de Dios. En el Antiguo Testamento encontramos una sorprendente institución que la Biblia “Thompson” llama “escuela de profetas”: 2 Reyes 2:5, 4:38, 6:1; 2 Crónicas 17:9; Daniel 1:4 .Se trata de profetas que instruían a hijos de profetas en el Reino de Judá, y que mantuviero Judá en bastantes buenas condiciones de fe y culto. Por supuesto que, en aquel entonces, Ley y Escritura iban indisolublemente unidas a la historia y la cultura de Israel .Sin embargo, después del Nuevo Pacto, entre las naciones gentiles, y a causa del desarraigo y falta de identificación y espíritu profético (más allá de lo muy individualista) de denominaciones y grupos misioneros, Escritura y cultura histórica se divorcian de manera radical. Diríamos que se han introducido especies mal adaptadas y se han arrancado las autóctonas a fuerza de menospreciarlas olímpicamente. El uso parcial y el fomento abusivo de las lenguas estatales a costa de las no estatales han acabado por reducir a “ghettos” posibilidades interesantes. Pero no nos acomplejemos, pues: “Pregonaréis libertad por toda la tierra” (Levítico 25:10).
Por el bien de las iglesias, para que sean edificadas sobre la Roca segura. Tenemos que pedir al Señor profecía y don de discernimiento, valor y libertad resuelta en Cristo (Gál. 5:13). Algunos piensan que es poco lo que podemos hacer respecto a esto, que debemos sólo “esperar” para que Dios se mueva en Su propio tiempo y forma. Este es un punto de vista muy inadecuado, y ha alentado a la Iglesia en el pasado al letargo y a la tibieza . Esta colocación de toda la responsabilidad sobre Dios puede parecer muy bien , pero las Escrituras enseñan claramente que el hombre también tiene una responsabilidad muy definida. Dios siempre cumple su parte, lo que falta es que el hombre cumpla con la suya: “Procurad los mejores dones” (1ª Cor. 12:31 ). Cuando la iglesia no procura los dones, y especialmente el de la profecía, se vuelve débil, ineficaz, y algo del todo distinto de lo que Dios quería. Es preciso que los seminarios teológicos se arraiguen más y dejen de importar “técnicas”, ideas y denominaciones y aplicarlas a machamartillo sin humillarse ante el pueblo que dicen querer evangelizar. Tenemos que buscar una Reforma ibérica, adaptada a grupos, nacionalidades, culturas. Una Reforma peninsular por nacionalidades y sectores. “Por grupos homogéneos”, como exponían los hermanos de Corea del Sur, que tan gran avivamiento han vivido. Los doce apóstoles fueron todos escogidos de entre hombres de posición baja y humilde. Ni uno solo fue tomado de las filas de los estudiosos que habían sido entrenados y enseñados en el judaísmo (excepto, luego, Pablo). No esperemos, pues, que los reformadores o las soluciones tengan que venir necesariamente de nuestros seminarios o cargos oficiales. “Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder” (1ª Cor. 4:20).

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