Una lglesia para todos los pueblos

Una lglesia para todos los pueblos

Una lglesia para todos los pueblos 05

  • (Daniel 7:14, Apoc. 5:9)
  • “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” (Génesis 18:14)
  • “…de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” (Apoc. 7:9)

EL IDENTIFICARSE (CON EL HOMBRE CONCRETO) DE LA GRACIA DIVINA
“Porque ya conocéis la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre …” (2ª Cor. 8:9).
El Verbo se despojó de sus prerrogativas divinas para identificarse con el hombre. Aún más: se hizo pobre.
Jesús tenía un mensaje universal, pero con unas raíces concretas. El Verbo se hizo judío. Jesús vivió como judío, hablando en arameo (la lengua del pueblo en el Oriente Medio de aquella época) a la gente sencilla de su entorno, con imágenes tomadas de la vida cotidiana de una sociedad rural. Véase Juan 7: 27,28.

¿“IDENTIFICARSE CON” O “SUPERESPIRITUALIZAR” LOS VALORES CULTURALES DE UN PUEBLO?
“En la Biblia encontramos que a Pedro, por sus valores culturales, le costó años aceptar lo que Dios deseaba hacer con los gentiles (Gál. 2:11-14). No pudo ser un misionero para los gentiles por sus conceptos culturales. Dios levantó a un hombre, Pablo, que tenía una comprensión mucho más amplia de la cultura griega y romana, de manera que pudo funcionar eficazmente, predicó las mismas verdades, pero estaba dispuesto a hacerse judío a los judíos y gentil a los gentiles. Es fácil superespiritualizar todos los factores culturales, sin tener en cuenta que las culturas son las formas de expresión y estructura que los pueblos han desarrollado con el tiempo. La persona que entiende la cultura, entenderá como plantar la semilla del Evangelio para lograr el mejor desarrollo” (Enriciue Zapata, en la revista evangélica “Adelante”, nov. 87).
No es en el Cielo, sino en un territorio concreto, con un transfondo cultural, lingüístico, social, histórico, concreto, donde hemos de testificar de la gran liberación en Cristo. Ignorar estas “insignificancias terrenales”, puede llevarnos a una variante cultural de las antiguas herejías gnósticas, que despreciaban la materia hasta el punto de negar que Cristo hubiese venido en carne (lª Juan 4:2). Por el contrario, Pablo declaraba resueltamente: “A todos me he hecho todo, para que de todo punto salve a algunos” (lª Cor. 9:22). En Hechos 16:3 vemos un ejemplo concreto de esta sabia actitud apostólica.
Prejuicios nacionales y actitudes cerradas son una constante desde siempre, como se ve en Hechos 16-20-22. Hay que vigilar este “chovinismo” automático del alma humana.
“-Ah, Jesús, esta gente te necesita. Muéstrate. Sácame de enmedio y hablales en su propio idioma a fin que puedan verte tal y como eres. Oh, Jesús, hazte un Motilón.
(…) De pronto recordé una de sus leyendas sobre un hombre quien se convirtió en hormiga. Sentado en un atajo tras la cacería, miró a unas hormigas que trataban de construir su hormiguero. Quiso ayudarlas a construir un bueno hogar, como el de los motilones. Pero debido a su enorme tamaño y a ser un desconocido, las hormigas se asustaron y huyeron. Y entonces, milagrosamente, se volvió hormiga. Vivió allí y las hormigas confiaron en él. Un día les contó que en realidad no era una hormiga, sino un motilón, y que en cierta ocasión quiso ayudarlas, pero ellas se sobrecogieron. …Y se rieron, pues ya no se parecía en nada a aquel ser enorme y terrorífico ser que les había movido la tierra. Pero precisamente en aquel momento se volvió nuevamente motilón y empezó a amontonar la tierra. Ahora lo reconocieron…sabían que no les haría ningún mal. Esta es la razón por la cual…las hormigas tenían hormigueros…como los hogares de los motilones. Cuándo tal historia me vino a la cabeza, entendí por primera vez su lección. Si alguien es fuerte y poderoso tiene que volverse pequeño y débil para poder andar y trabajar con otros seres débiles. Era un paralelismo perfecto de lo que Dios había hecho en Jesús. …sabía que Dios dispuso que ahora era el momento por hablar. Tomé el vocablo que quiere decir “volverse hormiga” y lo hice servir por explicar la encarnación (en motilón).
…no me preguntó nunca sobre el color de los cabellos de Jesús o si tenía los ojos azules. Para él había una sola respuesta: era moreno y de ojos negros. Llevaba un taparabos por calzoncillos y cazaba con arcos y flechas. Jesús era Motiló”. (Bruce Olson, “Por esta cruz te mataré”).

LENGUAS HUMANAS
“Pero al forastero (“allotrio” en original griego) no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los forasteros. Esta comparación (“paroimían”) les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía” (Juan 10:5-6). Y es que “Dios entra por una puerta privada en cada individuo” (Ralph Waldo Emerson, 1803-1882, pensador estadounidense).
Durante largos años de temor, las lenguas no estatales fueron sistemáticamertte marginadas dentro y fuera de las iglesias por razones extra-evangélicas. Sin embargo el Señor prometió en el Sermón del Monte: “Bienaventurados los que buscan la Justicia”. Y la justicia es la lengua y cultura propias del pueblo, no la del Estado ni la de los misioneros aún cuando el pueblo se muestre remiso por prejuícios, dificultades derivadas de la injusticia y cómodas rutinas. La Iglesia no debiera identificarse con la mentalidad del Estado de cada época, a lo que es demasiado aficionada, perdiendo con ello credibilidad a causa del cúmulo de injusticias que comporta cualquier cesarismo estatal. Así, el obispo Hilario de Poitíers, escribía sobre el hijo del emperador Constantino (360 d.C.):
“Ahora, en cambio, luchamos contra un perseguidor engañoso, contra un enemigo adulador, contra el anticristo Constancio. Este…no encarcela para la libertad, sino que honra en sus palacios para la esclavitud; no aplica el tormento, pero tiene dominado el corazón; no corta la cabeza con la espada, pero mata el alma con el oro…No lucha para no ser vencido, sino que adula, para dominar. Confiesa el Cristo, para negarlo; se preocupa por la unidad para que no haya paz; reprime las herejías para que no haya cristianos; honra a los obispos para que no sean pastores, construye iglesias, para destruir la fe” (“Liber contra Constantium imperatorem”).
¡Qué descripción tan apropiada de lo que la sociedad de consumo actual y sus Estados del bienestar dan hoy a los cristianos calientabancos!. Basta con sustituir donde pone “Constancio” por “Estado”, con todos sus prejuicios estatalistas. “La forma mental del Encadenamiento es la estúpida lógica de la rutina que no nos lleva a hacer las cosas porque parezcan sensatas, sino que nos las hacen parecer simplemente porque la gente las hace” (Lanza del Vasto, discípulo europeo cristiano de Gandhi).

CESAROPAPISMO
“Cuando los pueblos están sujetos a un mismo imperio, los vasallos tienen obligación de aprender la lengua de su dueño” (1595, José Estevan, obispo de Orihuela proyectando una campaña de exterminio de la lengua arábiga de los moriscos).
El cesarismo, mal espíritu de opresión intenta siempre hacerse adorar y, si fracasa, intenta introducirse dentro de las iglesias para matar nuestra libertad en Cristo. El profeta Daniel (Cap. 10) también tuvo la oposición del Espíritu Imperalista o Estatal Persa: “El príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia” (Dan. 10: 13).
Gabriel había intentado llegar a Daniel con este mensaje, pero fue detenido por el príncipe de Persia, por espacio de veintiún días. Sin embargo, Daniel siguió lanzando su arma que golpeaba al príncipe de Persia. Persia era el principal obstáculo que impedía que Israel regresara a su tierra; pero el príncipe de Persia, la fortaleza espiritual que se hallaba detrás de esa nación, tenía que ser derribada por el hombre en cooperación con los ángeles, para que el propósito de Dios fuese cumplido. Como Daniel no cesaba de orar, finalmente Dios le dijo a Miguel: “Ve tú y ocúpate de ese Príncipe”. Y Miguel, el capitán de las huestes de los ejércitos del Señor vino para permitir que Gabriel llegara hasta Daniel. Así que no fue Miguel quien inclinó la balanza realmente, sino el hombre que actuaba según los principios que rigen la batalla espiritual. Daniel no se dió por vencido. Si lo hubiera hecho posiblemente Gabriel no hubiera logrado llegar. Pero Daniel no se soltaba. Lo mismo es cierto para nosotros hoy: es por nuestro involucramiento en la guerra espiritual que podemos participar efectivamente en lo que Dios está haciendo, permitiendo que los ángeles de Dios vengan en ayuda nuestra.
“Pero, volviendo al tema -quizá diga algún creyente-, ¿es que hay algún pasaje bíblico que nos obligue a cantar o evangelizar en la lengua autóctona y no en la oficial de todo el Estado? ¿Por qué no hacerlo todo en español, que todos entienden?”.
Si queremos dar cumplimiento a la voluntad y promesas de Dios (1ª Tim. 2:4) debemos estar bien dispuestos a aprender y a servir, y a querer conocer más para poder amar. “Meta-noeseîn”, arrepentirse en griego, significa literalmente “más allá en la forma de pensar”, o sea, renovación. Lo que sólo se conoce superficialmente o con prevenciones, no puede ser amado. No querer conocer sería no querer amar, o sea, oponerse a la obra del Espíritu Santo en nosotros.
La misma condena a Jesucristo fue un complot de los religiosos de la época con el César (una potencia que ocupaba militarmente Judea contra la voluntad de gran parte de la nación judía), que manipularon al pueblo para que condenaran al mismo Dios a morir de una manera ofensiva (sólo que las peores intenciones acabó de la mejor manera, según los propósitos divinos):
“Cuando la gente, pues, se hubo reunido, Pilatos les dijo: -A quien quereis que deje libre, a Barrabàs, o a Jesús, el llamado Mesias? Decía esto porque sabía que le habían entregado Jesús por envidia. Mientras Pilatos estaba en el tribunal, su mujer le hizo llegar este mensaje: -Desentiéndete del caso de este justo. Hoy, en sueños, he padecido mucho por causa de él. Mientras tanto los grandes sacerdotes y los notables convencieron a la gente que reclamaran a Barrabás y que hicieran matar a Jesús. El gobernador les preguntó: -¿Quién de estos dos queréis que deje libre? ¡Ellos respondieron: -Barrabás! Pilatos les dice: -¿Y de Jesús, el llamado Mesias, qué tengo que hacer? Todos respondieron: -¡Que lo crucifiquen! Él replicó: -¿Pero qué mal ha hecho? Ellos gritaban todavía más fuerte: -Que lo crucifiquen!” (Evangelio de Mateo 27:17-23).
“Jesús dijo: -Generación descreída y descarriada! Hasta cuando habré de estar con vosotros? Hasta cuando os tendré que soportar?” (Evangelio de Mateo 17:17).
El “nacionalcatolicismo” tenía como lema “por el Imperio hacia Dios”, lema muy hipócrita, puesto que la realidad era “Usar el nombre de Dios en vano para conseguir el poder autocrático y privilegios para unos pocos”.
El cesarismopapismo español tiene una tradición nada respetuosa hacia otros pueblos, credos o mentalidades, juntando la “espada y la cruz” en largas guerras genocidas (sólo en Amerindia fueron exterminados más de 100 millones de indígenas, especialmente en México o Cuba) y una Inquisición que duró más de tres siglos, la más poderosa y larga de todas las que nunca hayan existido.
Ese conglomerado de intereses imperiales y vaticanos fue inculcado a machamartillo (“martillo de herejes, espada de infieles y forja de Imperios”, según la rimbonbante grandilocuencia de los autores de tales fechorías), contra la sana doctrina, mediante la Inquisición y las bayonetas del César.
El último Estado occidental en abolir la esclavitud y la trata de negros fué España. Los creyentes peninsulares deben revisar, pedir perdón y corregir esta anticristiana tradición, de ningún modo seguir en ella como está pasando para perdición de los líderes religiosos y del pueblo que acríticamente les sigue hacia el abismo espiritual y material.

¿COMO VERÁN AMOR EN NOSOTROS?
Hay que identificarse con las formas culturales íntimas de cada pueblo y no con lo que dicta la tele o las modas: 1ª Juan-3:18
“Por sus frutos los conocereis” (Mateo 7:20).
“No os conformeis a este siglo” (Rom. 12:2).
Entre creyentes debe haber colaboración para evangelizar a los más discriminados, tiene que haber “ayuda mutua”: “…para que…con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad, como el escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos” (2ª Cor. 8:14-15). La gracia, el poder y la provisión vienen de Cristo, pero para que los pueblos lo reciban, hay que tomar y pasar y, para ello, podemos ser canales o barreras, según nuestra buena disposición (humildad, Stgo. 1:19). “Vosotros en otro tiempo erais muertes por vuestras faltas y vuestros pecados; vivíais sometidos al dios de este mundo, al soberano que domina entre el cielo y la tierra, el espíritu que ahora actúa en quienes son rebeldes. En otro tiempo todos nosotros también habíamos vivido como ellos: nos abandonábamos a los deseos terrenales y nos dejábamos llevar por sus impulsos. Actuábamos siguiendo nuestra naturaleza…” (Epístola a los Efesis 2:1-3).
Cristo no hablaba en la lengua del Estado (latín), ni en la de cultura y comercio (griego), sino en arameo, la lengua coloquial del pueblo, como por ej. se ve en Marcos 15:34, orando al Padre. S. Pablo hablaba en griego a los griegos, incluso citando a sus poetas paganos (Hechos 17:28); y, a los hebreos de la Diáspora (que sabían griego), les hablaba en hebreo, la lengua nacional de Israel (Hechos 21:40).
“Estas son las cosas que acabaràn con la raza humana:
El progreso sin compasión,
la política sin principios,
la riqueza sin esfuerzo,
la erudición sin silencio,
la religión que no arriesga,
y el culto sin conciencia”
(Anthony de Mello, 1931-1987, cristiano en la India).

LA “MARAVILLA” DE OIR LA PROPIA LENGUA
“Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablaran su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?. ¿Cómo, pues, les oímos hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? ” (Hechos 2-6-8).

Una lglesia para todos los pueblos 04

Pentecostés es el camino de vuelta que Dios da en el Nuevo Pacto a la confusión de lenguas de Babel: De Él fue la decisión de la variedad de lenguas en Babel y de Él igualmente la de utilizar la variedad lingüística para la predicación de su Evangelio.
El caso es que, en Pentecostés, los oyentes “se maravillaron”, dice la Palabra de gracia, al oir hablar a los apóstoles en la lengua íntima de cada uno. El Espíritu aunó aquí sorprendentemente la universalidad del mensaje (el Evangelio) con la suma delicadeza y concreción de la diversidad lingüística, cultural y psicológica de los oyentes. Hechos cita casi 20 lenguas humanas distintas, casi todas no oficiales, lenguas de campesinas y seguramente ni siquiera escritas. El Espíritu Santo no les habló en la lengua oficial del Estado, sino en la suya propia de cada nacionalidad sometida al Imperio Romano. ¿Curioso, no?.
Es contrario a la Palabra quienes inventen pretextos para no “maravillar” ni tocar la psicología profunda de valencianos, baleares y catalanes (y vascos, gallegos, astur-leoneses, etc.). En Estados Unidos o Sudáfrica hay ciertas iglesias blancas que no permiten la entrada de creyentes de color. ¿No es eso un injusto apartheid, un racismo dentro de lo que tiene que ser santo? ¿En qué se basan? Pues en prejuícios y la rutina de lo que tradicionalmente ha sido así, pero en nada que tenga que ver con la justicia. Pues en el caso de la marginación de las lenguas autóctonas en las iglesias de áreas bilingües sucede lo mismo, sólo que en vez del color se discrimina por la lengua: en vez de no dejar entrar un color, no se deja entrar un idioma determinado, el marginado, el débil.
“Debemos estar siempre dispuestos a creer que el que nos parece blanco es en realidad negro, si la jerarquía de la Iglesia así lo decide” (San Ignacio de Loiola, 1491-1556). “La virtud, en la demanda social, es la conformidad. Y padece aversión contra la autoconfianza. No se estima las realidades ni los creadores, sino las nombradas y las costumbres” (Ralph Waldo Emerson,1803-1882, político y pensador nordamericà). “La sociedad humana se ha sometido durante setenta siglos a leyes corruptas, y así llegó a perder la comprensión del significado de las leyes superiores y eternas…La enfermedad espiritual pasa en herencia de generación en generación, hasta que se vuelve parte del pueblo, que la considera no ya como ninguna enfermedad sino como un don natural que Dios derramó encima Adam. Si esta gente encuentra alguien libre de los gérmenes d’esta enfermedad, lo juzga una vergüenza y una ignominia” (Jubran Khalil Jubran, 1883-1931, escritor y artista libanés emigrado a los Estados Unidos).

EL “EVANGELIO” DE LA SOCIEDAD DE CONSUMO
Es curioso observar como, de cara a la evangelización del Tercer Mundo, parece haber menos resistencias a aprender las lenguas de los pueblos concretos que de cara adentro (o sea, en el interior de los Estados europeos con lenguas autóctonas minorizadas). Esto demuestra que hay una ideología estatal anticristiana introducida desde antiguo y como un a priori en la lglesia, a causa de miedos, rutina o falta de recursos, y ahora “justificada” con pretextos presentados como “prácticos”.
Humildad es humillarse ante Dios y ante el pueblo a evangelizar.
Humildad no es:
-negarse a pensar las cosas (Hch. 17:1 l). “Muchas personas no temen nada con más pavor que tomar posturas que destaquen demasiado y claramente del parecer general. La tendencia de la mayoría es la de adoptar un punto de mira tan ambiguo que lo incluirá todo, y tan popular que incluirá a todo el mundo. Nadie que acaricie ideas altas y nobles las debe esconder bajo una apariencia de aridez por miedo a ser considerados diferentes”. “Nada molesta tanto a la gente como tener que pensar” (Martin Luther King, Jr.,1929-1968, pastor bautista por los derechos civiles y contra la guerra del Vietnam). “La humanidad ha progresado- científicamente, pero también moralmente- cuando no ha tenido miedo de saber” (Josep Maria Espinàs, escritor).
-preferir la rutina acomodaticia o el simple “recibir órdenes” (lª Cor. 7:23). “Mientras que el Holocausto en su totalidad permanece singular, los elementos que preparan un hecho así me golpean cada vez más como una cosa cotidiana. Entre estos elementos normales constitutivos incluyo la gran mayoría de quienes perpretan hechos así. En la sociedad moderna, los gobiernos tienen un poder enorme para legitimitzar. El racismo social que se expande y el efecto polarizador de la guerra, especialmente la guerra racial, deshumaniza al otro, al enemigo -y lo hace terriblemente vulnerable. La complejidad de la moderna sociedad, con su burocratización, especialización y división del trabajo, diluye el sentido de responsabilidad personal. En todas partes, la sociedad condiciona la gente a respetar y a aceptar la opinión de la autoridad. La carrera profesional y la ambición utilitaria no son monopolio de ninguna cultura. Y en todas partes la presión miope de la masa -sin conciencia autónoma- asienta las normas “morales”. En tales circunstancias, qué gobierno moderno que ha querido cometer asesinatos en masa ha fallado en cometerlos por falta de ejecutores?” (Christopher Browning, profesor de la Universidad Luterana del Pacífico, Tacoma, Estados Unidos, mencionado al Museo de la Casa de Anna Frank, Amsterdam, Holanda). “La intolerancia puede ser definida aproximadamente como la indignación de los hombres que no tienen opiniones” “Cada época es salvada por un pequeño puñado d’hombres, los cuales tienen el coraje de ser inactuales” (Gilbert Keith Chesterton, escritor católico, 1874 Kensington –1936 Londres).
Hay que arraigar en Cristo y en la realidad humana inmediata (como hacía Jesús en su país nativo). Explicando más Lucas 1 6:1 0, podríamos decir: Se me presentan dos sistemas para trazar una carretera. El 1º consiste en respetar los límites de los territorios, rodear las masías o caseríos, dejar intactos parajes, molinos, pozos. El 2º consiste en trazar la carretera sin preocuparme de los obstáculos, traer nuevas maquinarias de importación y arrasar la zona, pasando en línea recta en medio de los territorios, derribando masías, molinos, haciendo saltar la roca con dinamita. Claro está que, si se realizase un estudio paciente y tranquilo, desburocratizado y yendo a pié, al conocer el país se llegaría a amarlo más: al país cotidiano y auténtico, no a una abstracción despersonalizada como una propaganda televisiva. Consecuentemente optaría por el sistema “dulce”, adaptado adecuada y dócilmente al medio, “según la mansedumbre de Cristo”.
Y, en los países ricos, se sustituye la escasez de espíritu profético por la abundancia de márketing, medios materiales y burocracia jerárquica. Así surge un concepto de evangelización televisiva y uniformada, acomodada a la sociedad de consumo (Rom. 12:2), profundamente conformista y rutinaria.
“Pocas personas son capaces de expresar ecuánimemente opiniones que difieran de los prejuicios de su ambiente social. La mayor parte de la gente es incluso incapaz de formar tales opiniones”. (Albert Einstein).
Ello arrasa con cualquier “peculiaridad”. El Espíritu queda atrapado en la letra. Todo sigue un patrón extremadamente rígido, el de la popularidad barata de los medios de comunicación, olvidando lo débil y marginado. Arrasando con toda situación específica (y, si es débil y sin protección estatal, tanto más fácil el pretextar “no verla” y colaborar en hacerla desaparecer), sólo queda la mala “lógica” del número mediante el márketing. Todo queda uniforme bajo la apisonadora “universalista”… de la hamburguesa y la Coca-cola. “En materia de conciencia, la ley de la mayoría no cuenta” (Mahatma Gandhi, líder independentista noviolento).
Por contra, el Espíritu de Dios es libre y creativo (Juan :8) y su gracia multiforme, o sea, rica y variada (1ª Pedro 4:10).

¿DISCRIMINAR?
“Verdad digo en Cristo, no miento y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis hermanos (mi nación) según la carne… ” (Rom. 9:1-4).
Pablo iba primero a las sinagogas en la Diáspora y sólo luego a los gentiles. El amor y carga que estos versículos demuestran que el apóstol tenía por su propio pueblo, el elegido por Dios desde Abraham, es más que remarcable. No es, pues, extraño, que los creyentes de nacionalidades sin Estado (como Israel bajo el Imperio Romano) también sintamos carga al ver la general minusvaloración y marginación sistemática de la cultura y lengua de nuestros pueblos gallego, vasco, catalán, etc. en gran parte de las iglesias, totalmente monolingües en la lengua oficial del Estado. La lengua “cristiana” por antonomasia (el español): al ser de un Estado. Por eso invitamos a nuestros hermanos castellanoparlantes, en el amor del Señor, a “desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, despedir en libertad a los quebrantados y romper todo yugo” (Isaías 58:6). No se trata de unas “bonitas” “recomendaciones”, sino de una enérgica exhortación del profeta en año de Jubileo. La Palabra es para el mundo concreto (material y espiritual), no un amable telón de fondo para decorar nuestras iglesias según gustos.
Pero también en esta minusvaloración, como en cualquier crisis, alabamos al Señor, en la confianza de que Él tiene algo muy bueno preparado para los sectores minusvalorados. Como la obra de Dios levantada inesperadamente entre el pueblo gitano, respetando su cultura y música, incluso en los cultos de adoración, porque un auténtico avivamiento sólo se encarrila por las propias formas culturales, y no ignorándolas o luchando contra ellas con supuestos espiritualismos pasados de rosca. Juan 9:39. Señor, Tú sabes que un filósofo ateniense dijo que “la injusticia desaparecerá cuando aquellos a quienes no les afecte el daño, demostrasen tanta indignación como las propias víctimas”.
El Señor purifica a través del sufrimiento: “Mas yo haré venir sanidad para tí, y sanaré tus heridas, dice Yavéh; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sión, de la que nadie se acuerda… Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicará… y castigará a sus opresores” (Jeremías 30:17-20).
“He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Stgo. 5:11).
CASTELLANIZAR NACIONALIDADES = JUDAIZAR GENTILES (GALATAS)
Pese a los repetidos acuerdos de las reuniones evangelísticas del Escorial en favor de las lenguas autóctonas, la mayoría de iglesias han sido solo “oidoras, no hacedoras (Rom.2:13; Stgo. 1:22).

Una lglesia para todos los pueblos 03

JUSTICIA PARA LOS PUEBLOS
“En aquellos días…. hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas … ” (Hechos 6:1). ¿Qué hizo la Iglesia apostólica ante esta probable discriminación por motivos de origen nacional? ¿Se inhibieron del caso pretextando que “ésa era la voluntad de Dios” o que “los hebreos eran el pueblo elegido”?. Por cierto que no: pusieron los medios prácticos para hacer justicia, pues “¿no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?” (la Cor. 6:9).
Sin embargo es evidente que el cristianismo se acomoda “al siglo” (la sociedad de consumo, la identificación con el Estado, con los poderosos), se concentra en las áreas urbanas, en lenguas mayoritarias (oficiales como el español, o de interés mercantil como el inglés). Las jerarquías de los grupos religiosos se quedan en los países ricos. Muchos paises y zonas rurales deprimidas, y lenguas y culturas minoritarias o marginadas, quedan notablemente desatendidas:
“Y salió Jesús y vió una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran ovejas que no tenían pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas” (Marcos 6:34).
La solución evidente es la “ayuda mutua” (Hebreos 13:16), la solidaridad entre creyentes de diferente origen y lengua, “para que la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, paraque haya Igualdad” (2ª Cor. 8:14-15). Igualdad y justicia.
“El Señor hace justicia y otorga el derecho a todos los óprimidos” (Salmo 103:6), si a Él nos aclamamos. Nuestras lenguas marginadas y despreciadas pueden ser perfectamente un instrumento de evangelización y adoración, porqué escrito está que “lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es” (1ª Cor. 1:27-28). En este tema se cumple también la misericordia de Dios según su Palabra eterna.
“Sabéis que los gobernantes de las naciones las dominan como señores…Pero entre vosotros no sea así” (Jesucristo en Mateo 20:25-26).

NACIONALIDAD Y CIUDADANÍA DE.ESTADO EN LA BIBLIA
S. Pablo era ciudadano romano (Hechos 22:26), pero judío de nación (Gál. 1:14; Hechos 24:17). Pablo hace clara la distinción entre ciudadanía (romana) y nacionalidad (israelita). Igualmente, un creyente puede ser ciudadano español, pero vasco de nación. Los imperios antiguos (Babilonia, Asiria, Persia, Grecia, Roma…) y los Estados modernos (España, Francia, EE.UU., Gran Bretaña, Suíza…) son estados que dan ciudadanías, suelen ser plurinacionales (engloban varias nacionalidades distintas). Son estructuras de autoridad que Dios permite y a las que hay que someterse en lo justo según Rom. 13:1 (si no obligan a nada contrario a la Ley de Dios). Lo cual no quiere decir que sean estructuras justas, pues la Palabra repite que el príncipe de este mundo es Satanás, mediante la injusticia humana fruto del pecado. El mismo Anticristo será también una “autoridad”, un dictador de Estado, además, proveniente “de entre nosotros, aunque no de los nuestros”.
Los clásicos castellanos del Siglo de Oro, por ej., siempre hablan de Cataluña no como de una región sinó como de una “nación”, así Francisco de Quevedo, conocido por su antisemitismo y su odio a los catalanes, afirma sin embargo en “La rebelión de Barcelona”, que Catalunya és «una nación que para ser aborrecida sólo aguarda a ser tratada». Según Tirso de Molina, en “El bandolero”, no hay «ninguna nación más conservadora de las amistades, ninguna más difícil en soldar sus quiebras». Pedro Calderón de la Barca, en “El pintor de su deshonra”, compone estos versos: «Y es de suerte/ que con ser tan
belicosa/ nación ésta y tan celosa, /no ha sucedido una muerte». Agustín Moreto, en “El desdén con el desdén”, dice de Catalunya, «esta gallarda nación/ que con fiestas se divierte». José Cadalso, autor de “Cartas marruecas” (s. XVIII): «Parece estar aquella nación a mil leguas de la gallega, andaluza y castellana».
Ni los creyentes, ni las iglesias, ni las denominaciones debemos copiar los nombres, fronteras o costumbres de los Estados del mundo. No nos debemos a los Estados, sino a los pueblos (naciones, “gens” en latín) que, antiguamente, eran los israelitas, filisteos, fenicios, árabes, etíopes, libios, griegos, romanos…y en la actualidad son vascos, catalanes, gitanos, irlandeses, guaraníes, timoreses, bereberes, bretones, escoceses, ingleses, galeses… con su cultura concreta.
Respetar la autoridad no es aceptar cualquier moda promovida interesadamente (por razones de consumismo comercial, por ej.) y marginar lo débil. Eso es sólo la injusticia, como una maquinaria implacable, ciega y sin misericordia..
Hay quien incluso ha renunciado a su lengua nacional para adoptar la oficial del Estado (que es también la que preferencian abusivámente las iglesias). Pablo reprendía también a los que se dejaban dominar por gente dominadora, amonestando así a los corintios: “Pues toleráis el alguno os esclaviza, -si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, el alguno os da de bofetadas. Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles” (2ª Cor. 11:20-21). No es justo que las iglesias sean vehículo para castellanizar a las nacionalidades pequeñas: que la Iglesia sea el primer ejemplo de humildad y amor. A menudo las iglesias se han dejado influir por el cesarismo (el Estado) e incluso han cobrado de él (unión Iglesia-Estado, cesaropapismo): “…con la cual, han fornicado los reyes de la tierra… Los mercaderes de. estas cosas que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos…” (Apoc. 17 y 18). Así, un sector mayoritario de los cristianos alemanes (excepto la iglesia “testificante”) no sólo no denunciaron los crímenes de Hitler, sino que un sector (los “Cristianos Alemanes”, en connivencia con las autoridades del Estado nazi) estaban patrióticamente orgullosos de sus grandes victorias militares y de las leyes contra los judíos, introduciendo fotos del Dictador dentro de las iglesias y eliminando el Antiguo Testamento de sus Biblias “por ser judío”. Incluso hubo propuestas del jefe de este grupo de nombrar a Hitler (que decía odiar a Jesús porque era “judío”) como cabeza de la Iglesia de Estado (la Evangélica Luterana). El mismo Hitler intentó eliminar las referencias a la misericordia de las Biblias oficiales. “Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; Porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vió Yahvé y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho” (ls. 59:14-15). Pero, igualmente, el centralismo y el unitarismo del estado español también ghq hecho mella en nuestas iglesias, en unas más y en otras menos, para nuestro mal y el de nuestras nacionalidades.
España o el Estado español es un Estado con 5 naciones o nacionalidades mayores: los castellanoparlantes, los países de lengua catalana (Catalunya, País Valencià, Illes Balears), Euskadi, Galicia, Canarias (de origen berber o amazigh, pueblo ancestral del Norte de África). Y 5 nacionalidades pequeñas: el pueblo gitano, los gascones (occitanos) del Valle de Arán, los árabes de Ceuta, los bereberes de Melilla y los portugueses de Olivença. Frente a los prejuicios contra cualquiera de estas nacionalidades cabe recordar Juan 7:52, donde los fariseos menosprecian a los galileos.
Cuando el rey caldeo tomó Jerusalén, el profeta Jeremías se le mostró sumiso y lo reconoció como castigo de la ira de Dios contra su pueblo. Sin embargo no fue un “colaboracionista” con el invasor, ni dejó de ser israelita para ser “caldeo” (a pesar de que pasó a ser súbdito del Imperio Caldeo). Fue sumiso a la vara del Señor, pero desobediente a la injusticia humana. Hay que diferenciar, pero a veces no sabemos y metemos todo en el mismo saco de la “obediencia” y la “autoridad”.
Tradicionalmente se les ha considerado naciones. Así, por ej., los clásico castellanos dicen de Cataluña: (No hay) “ninguna nación más conservadora de las amistades, ninguna más difícil en soldar sus quiebras” (Tirso de Molina, en “El bandolero”). “esta gallarda nación/ que con fiestas se divierte” (Agustín Moreto, a El desdén con el desdén). “Parece estar aquella nación a mil leguas de la gallega, andaluza y castellana” (“Cartas marruecas”, de José Cadalso, s. XVIII).
No hay por qué ser Iglesia “de” ningún Estado, sino de los pueblos. Al Estado lo que es del Estado (obediencia) y al pueblo lo que es del pueblo (evangelización y respeto cultural).
(Una breve nota sobre los países de lengua catalana (catalanes, valencianos, baleares) a los que pertenezco. Es un caso similar al Israel bajo dominación romana, en que había rivalidad entre Judíos, samaritanos y galileos, a pesar de proceder todos de la misma nación israelita).
En el reino de Dios no debe haber espíritu de opresión sino de servicio: “Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” (Jesucristo en el Evangelio según Mateo 20:25-26).

Una lglesia para todos los pueblos 02

HAY QUIEN NOS CIRCUNCIDA NUESTRA LENGUA
Por lo demás, el cristiano no se debe a su propia “patria” natural (sea nacionalidad o ciudadanía) ni debe enorgullecerse de los privilegios materiales o gloria patriótica de su Estado, sino:
-En humildad, oír (Santiago 1:19).
-Sin ojos altivos, que Dios aborrece (Proverbios 6:17).
-Recordar las últimas palabras de Jesús (la “Gran Comisión”): “a todas las naciones… todos los días, hasta el fin del mundo… por todo el mundo… a toda criatura…hasta lo últimode la tierra” a predicar el Evangelio” (Mateo 28:19-20; Mc.16:14-20; Lc. 24:47; Hch.1:6-8).
El cristiano es extranjero en el mundo (Filipenses 3:20) y sólo se debe:
-Al pueblo concreto entre el cual vive y trabaja (sea o no el suyo de origen).
-A la humanidad que vive en todo el mundo sin la luz de las Buenas Nuevas; esperando, en este trabajo, nuestra patria eterna (Hebreos 11:13).

SENEFA RENEWAL 003
BREVE CRONOLOGÍA DE LA REPRESIÓN DE LA LENGUA CATALANA EN LA IGLESIA

    1716:

  • Luis XIV ordena que ha Perpiñán se predique sólo en francés.
  • El 16 de enero, Decreto de Nueva Planta del Principado de Cataluña.
    1717:

  • El obispo de Tortosa Juan Miguélez de Mendaña Ozorio ordena al Capítulo Catedral que haga en castellano los acuerdos y actos.
    1751:

  • Los escolapios ordenan a todos los religiosos de hablar en castellano bajo pena de “pan y agua”.
    1768:

  • El conde de Aranda promueve la Real Cédula del 26 de junio por la que se prohíbe la enseñanza del catalán en las escuelas de primeras letras, latinidad y retórica; se ahuyenta el catalán de todos los juzgados recomendando hacerlo también a las curias diocesanas.
  • Los escolapios mandan la ampliación de esta Real Cédula a todas sus escuelas.
    1770:

  • El obispo Clemente de Barcelona impone el castellano en el seminario, con el nuevo “Methodo o Plan de Estudios”.
    1771:

  • El obispo de Vic Bartolomé de Sarmentero promulga un Decreto ordenando que se predique en castellano.
    1776:

  • El obispo de Mallorca obliga a utilizar el castellano en las parroquias y en la enseñanza del catecismo.
    1784:

  • El obispo de Barcelona Gabino de Valladares impone siempre el castellano en el seminario.
    1788:

  • El obispo de la Seo de Urgel José de Boltas impone nuevas “Constituciones”, por las que obliga el castellano en el seminario.
    1828:

  • El obispo de Girona obliga a que los libros parroquiales se hagan en castellano.
    1899:

  • El diputado Romero Robledo interpela • la el Gobierno contra el catalanismo de Torras y Bages.
    1900:

  • Debate parlamentario contra la pastoral del doctor Morgades, que recomienda el catecismo en catalán.
    1902:

  • Alfonso XIII jura la Constitución.
  • Real Decreto de Romanones que obliga a la enseñanza del catecismo en castellano.
  • Debate parlamentario en contra del Decreto.
    1928:

  • Presiones de Tedeschini sobre la Iglesia catalana y decretos del Vaticano sobre el uso del catalán.

1939:

  • “NOTA DE LA VICARIA GENERAL DE LA DIOCESIS DE BARCELONA A LOS RECTORES DE LAS IGLESIAS A FIN DE QUE NO SE USE EN LOS ACTOS DE CULTO OTRA LENGUA VERNACULA (sic) QUE LA ESPAÑOLA.
    “A los reverendos rectores de Iglesias.
    “Accediendo gustosamente a las indicaciones que nos han sido hechas por las dignísimas Autoridades de esta Provincia, rogamos a los reverendos Rectores de iglesias, en la seguridad de que nuestro ruego será devotamente atendido, que en los actos de culto público que se celebren en sus respectivos templos no se use otra lengua vernácula (sic) que la lengua española.
    “El Vicario General, José M.Torrent, C.O.
    “Barcelona, 2 de marzo de 1939.”
    ( Boletín oficial Eclesiástico del Obispado de Barcelona (Barcelona), nº 1, 15 mar´1939, p. 3. )
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