La verdad profética perseguida por las organizaciones humanas

LA VERDAD PROFÉTICA PERSEGUIDA POR LAS ORGANIZACIONES HUMANAS

“Dicen que antiguamente
se fue la verdad al cielo
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto”
Lope de Vega

En las organizaciones humanas siempre pesarán opiniones contrarias a la verdad y a la justicia. Prefierir el aplauso fácil y la endogamia es demasiado humano, y eso conduce inevitablemente a exclusiones, censuras y finalmente a una deriva totalitaria.
La naturaleza humana es así y sus organizaciones, lógicamente, también. Es un problema generalizado en cualquier tipo de grupo, y no sólo iglesias, partidos y sindicatos.
La dinámica que crea eso es que hay temas tabús y también que no se da opción a conocer la opinión de disidentes o contrarios, con lo que paulatinamente cada grupo tiende a sus manías y también a un cierto extremismo o intolerancia excluyente. Esa dinámica se percibe en todo tipo de organizaciones humanas.
Pero por el amor al Dios de la verdad y por el bien nuestro y de nuestro prójimo hay que elegir ser fiel a lo que, tras busqueda intensiva, consideremos que es verdad (verdad siempre en búsqueda aportando nuevos datos con receptividad, que es el método científico) antes que a las organizaciones que quieren censurar esa verdad.
Ya el apóstol avisaba frente a los “hombres que intentan detener, con injusticia, la verdad”. Así que nuestra obligación debe consistir en ser fieles antes a la verdad (y Gandhi decía que la verdad es Dios, y los Padres de la Iglesia que toda verdad viene del Espíritu Santo y toda mentira de Satanás, y Pilatos, cínico, preguntaba a Jesús: “¿Y qué es, la verdad?”) que a lo que hombres no quieren que se sepa porque delata sus opiniones o praxis corruptas, que, como dice el evangelio de Juan, “no aceptaron ir a la luz, porque sus obras no eran buenas”.
Santiago 5:19-20: “Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”.
Las voces proféticas (= decir verdades incómodas, las que molestan al poder, a la comodidad, a los prejuícios instaurados a menudo con crueldad y saña) siempre han sido perseguidas y lo seguirán siendo hasta el fin de los días, es la naturaleza humana caída, el corazón duro de los que no han nacido de nuevo a Dios (Juan 3:3) y que anteponen partidismos a la verdad, es decir, a Dios.
Ser fiel a la verdad (aunque duela), a los duros datos, no es fácil, es duro, es extremadamente impopular, aunque sin duda tiene también sus recompensas, especialmente saber más por dónde vas, que no es poco. Pero siempre contará con la persecución de los intereses creados.
Recordemos aquello que Jesús les decía a los fariseos: “Guías ciegos…”. No aceptar las verdades incómodas es querer ser ciego. Y acabar cayendo en un hoyo.
Sin embargo, como en la parábola, sólo lo edificado sobre roca (etimológicamente en hebreo la palabra “fe” tiene que ver con “roca”) tiene futuro y no caerá. Pues aunque los hombres quieran mentiras dulces, el tiempo lo aclara todo; y no hay manera de entenderse a través de ideologías o doctrinas al gusto de cada uno sino sobre la realidad y sobre la verdad. Todo lo que no se base en la verdad (en la realidad) fracasará a la larga.
En los países anglosajones hubo libertad de expresión cuando aquí quemaban a los que tenían libros prohibidos por el “Syllabus”, por eso ahora son mucho más libres: cogieron el toro por los cuernos, se abrieron más a lo justo y verdadero y al respeto a la pluralidad humana. En cambio, aquí seguimos en las miserias de la España eterna, para nuestro propio retraso y subdesarrollo en muchas áreas. Aquí no se premia el trabajo, ni la inteligencia, ni la honestidad, más bién se les teme y se les intenta manipular. Lo que en España se premia con oropeles y a veces “en negro” es…la obediencia. Tanto dentro como fuera de las iglesias.
Cada pueblo se busca sus miserias y tiene los gobiernos que se merece por sus pecados (o que necesitaría para reaccionar de su indolencia y rutina).

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4 comentarios en “La verdad profética perseguida por las organizaciones humanas

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