Bienaventurados los Misericordiosos

De juicio a misericordia

Leer Mateo 7.1-5
Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. -Mateo 5.7 (RVR)
Por varios fines de semana, el ruido proveniente del apartamento del lado se repitió. En lugar de quejarme demasiado en la oficina, traté de evitar la situación, saliendo de mi apartamento cuando las discusiones eran muy fuertes.
Una tarde, me encontré en el estacionamiento a uno de los vecinos ruidosos y le comenté que era un día precioso. Mientras platicábamos, me explicó que estaba pasando por dificultades, y que nada de lo que hacía estaba funcionando, especialmente en sus relaciones. Le sugerí que asistir a la iglesia y estar con personas que se preocuparan por él podría ayudarlo en su situación. Le dije que estaría orando por él.

Caminé, recordando que había estado orando por él para que se fuera, de manera que yo estuviera tranquila. Ahora estaría orando para que conociera el amor de Dios.

¡Cúan a menudo juzgo a otras personas por su comportamiento, en lugar de mirar profundamente para ver las dificultades en sus vidas! Recibo misericordia de Dios cada día de mi vida, y está en mis manos extender esa misericordia a otras personas también.

Sa. Ellen Barrett (Nueva York, EUA)

“Sobre todo, tened entre vosotros un ferviente amor, porque el amor cubre una multitud de pecados” (1 Pedro 4:8).

“¡Cuán necesario nos es el confraternizar con los demás y tratar de colocarnos en sus zapatos! Y es que muchas veces lo que aparenta ser la realidad a primera vista, simplemente no lo es. Tal vez la clave consista en siempre darle a los demás el beneficio de la duda, reconociendo que lo que hacen debe tener sentido en sus mentes y corazones, que tal vez sea motivado por un trasfondo distinto al nuestro y que tal vez sea solo una reacción transitoria. Dejemos de jugar a ser dios y aceptemos que nunca tendremos toda la información ni comprensión completa de situación alguna y que, al emitir juicio debemos estar conscientes de ello. Si así lo hacemos, podremos siempre extender una mano amiga y tierna a quien ha experimentado menos bendiciones que nosotros. Adelante y que el Señor les bendiga” (Raúl Irigoyen).

“¿No será, más bién, este otro el ayuno que yo quiero: desatar los nudos de maldad, deshacer las coyuntas del yugo, despachar en libertad los abrumados y romper cualquier yugo? No será compartir con el hambriento tu pan, a los pobres sin hogar recibir a tu casa? Que cuándo veas uno desnudo lo cubras, y de tu prójimo no te apartes?” (Isaías  58:6-7).

Dios no ama el pecado pero ama el pecador, y es paciente y misericordioso y nos habla inteligentemente a un paso por delante de donde estemos, a veces con humor, otras con dolor, con dramatismo o con tranquila y suave inspiración. ¡Cuán equivocada está la gente que tiene la idea de pensar que la fe es algo soso, cuando es lo más intenso, transformador, dinámico y profundo que podamos imaginar!.

Otra idea fundamental es que Dios “tiene misericordia de los que tienen misericordia”, afirma la Palabra, y nos juzga según nosotros juzgamos y tratamos a los más necesitados (Sermón del Monte). O sea, que el camino está muy claro: el mundo está lleno de gente sin pastor, que nos necesita quizá desesperadamente, que necesita algo de ayuda, de comprensión y de cariño desinteresado. No es tan difícil darlo, de escuchar un poco a la gente. Eso es más importante que los mismos pecados, de lo contrario Cristo no hubiera afirmado tan rotundamente a los fariseos que las prostitutas irían por delante de ellos. La gracia es más importante que el diablo, el amor y la misericordia es más importante que los pecados, así que centrémonos en la parte positiva, no en la negativa. En practicar el Evangelio y no en listas de prohibiciones que más que evitar el pecado lo promueven. Los fariseos tenían un listado de unas 300 prohibiciones según la Torah, que volvía automáticamente impuras a las masas campesinas de Judea, analfabetas e incapaces de aprenderse semejantes listados, de manera que ellos aparecían como “los separados para Dios”, que eso significa fariseo; y los pobres tuvieron que esperar a que Cristo “sintiera compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor”.

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3 comentarios en “Bienaventurados los Misericordiosos

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