Pentecostés y don de lenguas

PENTECOSTÉS Y DON DE LENGUAS

Pentecostés y don de lenguas
“Falta de respeto hacer una misa en gallego, ademas Jesucristo no era gallego”
“¿Acaso Jesucristo hablaba en español?”
“¿Acaso Jesucristo era español?”

Diferencia histórica

Podemos oír contar con entusiasmo que Cristo, por medio de Su Espíritu, concedió hermosos dones en el día de Pentecostés, y que nadie puede afirmar que aquellos dones, a partir de aquel tiempo, hayan sido abrogados. Ahora bien, en el día de Pentecostés fue dado un don formidable que Cristo nunca ha abrogado, y que no abrogará jamás. Ese don es el Espíritu mismo.
Propiamente no debes decir que el hablar en lenguas en aquel día fue el gran don regalado al pueblo de Dios, sino el Espíritu Santo mismo, el cual es derramado sobre la Iglesia de Jesucristo. Por lo demás, en primer lugar Pentecostés no es el día en que la Iglesia encontró algo, sino que primeramente es el día en que Cristo recibió algo. El apóstol Pedro dice así:
“Así que (Cristo), exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís”. Lo dice claramente: ¡Es Cristo quien ha recibido lo prometido! Y El, ahora, “ha derramado ahora esto que veis y oís” (Hch. 2:33).
peter-preachingpentecosta lema

Pues bien, como una señal divina también los discípulos hablaron en lenguas en aquel día. ¡Pero esto es muy distinto de lo que ahora oímos en el Movimiento Carismático! Lo que ocurrió en Pentecostés es que el Señor prestó a la predicación un poder irrepetible y milagroso, mediante la supresión temporal de las consecuencias de la confusión babilónica de las lenguas. En aquel día, cada cual pudo oír hablar en su propia lengua o dialecto acerca de las obras de Dios. Quiero señalar aquí las diferencias con el actual hablar de lenguas. En primer lugar, no fue un orar, sino una predicación. En segundo lugar, no fue una predicación en una lengua inteligible, sino una predicación milagrosamente en muchas lenguas inteligibles. En tercer lugar, no fue una predicación dirigida a la propia profundización de la fe, sino a un poderoso testimonio hacia a fuera. ¿Ven, pues, nuestros lectores cuán notable desvío se ha producido en aquella cita del mencionado Rev. W. W. Verhoeff?
Este opina, que nosotros, al igual que en Pentecostés, vamos a “orar en lenguas”. El, pues, trueca la predicación en orar; y por “lenguas” se entiende ahora algo ininteligible; y el total sirve como una profundización personal de la fe.
Pero aún queda lo más importante: diciendo que estas cosas aún deben ocurrir así hoy en día, estás desconociendo el significado real de esas lenguas. (Para una buena comprensión de esta formación anticipo, que la Biblia conoce también otra clase de lenguas; de lo cual hablaré más adelante). Las lenguas de Pentecostés fue una señal única y singular de este hecho milagroso: que el SEÑOR en aquel momento se disponía a abrir las puertas a los paganos. Aunque aquel día todos eran aún judíos, el Evangelio sonó aquel día en el idioma de los pueblos. Y este hecho fue visible y audible como una señal y demostración. Veremos que aquellas especiales y reconocibles revelaciones del Espíritu aún vuelven como señal de legitimación de que verdaderamente es posible que los gentiles puedan pertenecer al pueblo de Dios. Pero estos dones estaban muy lejos de ser permanentes. ¿Alguna vez se han imaginado cuán amargo es que la primera contienda en la Iglesia fue por una cuestión de lenguas? En torno a las viudas de lengua griega surgió disensión; y entonces los apóstoles buscaban varones llenos del Espíritu Santo, pero éstos también debían hablar bien griego, pues el milagro de las lenguas fue temporal.

Pentecosta..

No son igual las lenguas angélicas (Corintio) que las humanas (Pentecostés). Las primeras serían para propia edificación y para profetizar (con traducción). Las segundas para la evangelización respetuosa según el Espíritu Santo (opuesto radicalmente a la imposición monolingüista).
Y todo tiene que hacerse con orden e interpretación para conocimiento del mensaje profético del Señor.

“Esas sectas (“pentecostalistas”) alegaban que ellas habían vuelto al verdadero cristianismo del Nuevo Testamento, y ofrecían como prueba la presencia de los dones del Espíritu entre ellos con énfasis especial, podría decirse que exclusivo, en el don de lenguas. Esta enseñanza iba acompañada con frecuentes estallidos de emocionalismo” (“Ese increíble cristiano”, de A. W. Tozer).

Anuncios

3 comentarios en “Pentecostés y don de lenguas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s