Luces y sombras en las iglesias en relacion a los nazis y al III reich

LUCES Y SOMBRAS EN LAS IGLESIAS EN RELACIÓN A LOS NAZIS Y AL III REICH

1930

  • Alfred Rosenberg publica “El Mito del Siglo XX”, dónde habla de eliminar el Viejo Testamento “judío”, y de depurar el Nuevo Testamento de “informes obviamente distorsionados y supersticiosos”, y de “la creación de una Iglesia Alemana anclada no en el dogma abstracto y denominacional, sino en las fuerzas de sangre, raza y tierra”.
    Hitler, que había logrado su primer gran triunfo en las elecciones de 1930, quiere un trato con el Vaticano porque está convencido de que su movimiento sólo puede tener éxito si se elimina al catolicismo político y sus redes democráticas.

1933

  • El teólogo evangélico suizo Karl Barth escribe en Bonn que “la Iglesia ha de servir, no al pueblo alemán ni a la Historia, sino a la Palabra soberana de Dios”
    Principios de 1933: Hitler declara a Hermann Rauschning: “O eres alemán o eres cristiano. No puedes ser las dos cosas”. Luego de su ascenso al poder en enero de 1933, Hitler priorizó una negociación con el futuro Papa Pacelli.
    20 de marzo: Negociaciones entre Hitler y el “Zentrum” (partido católico que le ha apoyado), para que este partido coaligado apoye las “reformas” nazis.
    El 21 de marzo expulsan al Partido Comunista del Parlamento y así los nazis consiguen la mayoría absoluta.
    El 22 registran el apartamento de Einstein en Berlín.
    El 23, el “Zentrum” católico apoya la política de Hitler.
    Aún así, algunos obispos católicos quieren que Hitler haga marcha atrás en algunas prohibiciones.
    El Concordato del Reich garantizó a Pacelli el derecho a imponer un nuevo Código de Leyes Canónicas sobre los católicos de Alemania.
    A cambio, Pacelli colaboró en el retiro de los católicos de la actividad política y social, dejando el campo libre al partido nazi.
    Luego Hitler insistió en la disolución “voluntaria” del Partido de Centro Católico Alemán, el “Zentrum”.
    El 1 de abril, a sus 91 años, Julie Bonhöffer, abuela de Dietrich Bonhöffer, incluso se atreve a ignorar, con gran coraje, la cadena de vigilantes de las S.A., que quieren impedir que la gente entre a comprar en una tienda judía.
    14 de julio de 1933: Firma del Concordato Berlín-Vaticano, con los judíos como primeras víctimas: luego de su firma, Hitler dijo a su gabinete que el tratado había creado una atmósfera de confianza “especialmente significativa en la lucha urgente contra el judaísmo internacional”. Aseguraba que la Iglesia Católica le había dado su bendición pública, en el país y afuera, al nacionalsocialismo, incluida su posición antisemita.
    23 de diciembre de 1933: “El concordato últimamente firmado entre la Santa Sede y Alemania no significa que la Iglesia Católica apruebe los errores religiosos del nazismo. Todo el mundo sabe cuán tensa es la situación entre la Iglesia y el Estado en Alemania…La Iglesia Católica nunca ha aprobado los tres errores fundamentales del nazismo, que son primero la locura racista, segundo el antisemitismo violento, y el tercero el nacionalismo extremo” (Cardenal católico Michael von Faulhaber).
  • Durante los años ´30, a medida que el antisemitismo nazi crecía en Alemania, Pacelli no se queja ni siquiera en nombre de los judios convertidos al catolicismo: para él, el antisemitismo nazi es una cuestión de política interna alemana.

1934

  • 2 febrero 1934: Los nazis publican una versión de los Salmos de David donde eliminan cualquier referencia a los judíos.
    Hitler dice al Cardenal Schulte que no le gusta el libro de Rosenberg “El Mito del s. XX”, de cariz cristianófobo, que apoya a Rosenberg (teórico del partido nazi), pero que no se identifica con él. Acto seguido el Vaticano prohíbe este libro.
    La GESTAPO ordena la disolución de los Círculos Bíblicos alemanes.
    Golpe de Estado fascista en Austria con represión general, incluidos los judíos.
    El grupo jovenil judío “Aliya” empieza en Alemania su programa por la emigración a Palestina.
    7-3-1934: La República española ofrece la ciudadanía automática a todos los judíos que quieran instalarse.
    Mientras tanto, las calles alemanas se convierten en un brillante escaparate de la obsesiva y eficaz propaganda del régimen, y los disidentes van cayendo en manos de la policía política hitleriana.
    Los nazis deciden ir ocupando todos los resortes del poder, también dentro de las iglesias, y especialmente la iglesia tradicionalmente más específica del Estado en Alemania, la conocida como luterana.
    El 1934 Hitler lanza una ofensiva políticomediàtica para controlar la Iglesia Luterana, en colaboración con los “Deutsche Chriten” (nazis), minoritarios dentro de la Iglesia evangélico, pero que cuentan con el apoyo de la GESTAPO. El jefe de los D. Ch. quiere incluso nombrarr a Hitler cabeza de la Iglesia, al estilo de la reina de Inglaterra, pero finalmente no cuaja debido a las simpatías de Hitler hacia la ocultismo, la mitología bélica germánica e incluso el militarismo islamista.
    Varios pastores son encarcelados secretamente, Antiguos Testamentos “judíos” son minusvalorados, intentan suprimir las referencias bíblicas a la misericordia, con objeto de preparar a la población para una guerra imperialista.
    Hitler ha pactado con la gran burguesía de la industria pesada del Ruhr, prepara el rearme y una guerra de expansión por Europa y el mundo. Sistemáticamente, el aparato estatal presiona a fin de que los miedos religiosos de los cargos eclesiales impongan una censura a cualquier crítica a los abusos del régimen y dentro las instituciones religiosas penetre el veneno nazi a la vez como ideología y como nombramiento de cargos “afectos”.
    1-5-1934: El periódico “Der Stürmer” del demagogo y propagandista nazi Julius Streicher publica una historia dónde acusa los judíos de asesinar niños “arios” en sacrificios rituales. Los judíos no tienen medios para responder a tales campañas de difamación.
    15-5-1934: Wilhelm Senn, un clérigo nazi, saluda a Adolf Hitler como “la herramienta de Dios, para vencer al Judaísmo…”
    29 a 31 de mayo de 1934: La “Iglesia Confesante” (antinazi) queda estructurada, finalmente, en Barmen, Alemania. Diversos obispos, pastores y laicos se reunen en el Sínodo de la Confesión del Reino de Dios. Asistieron delegados de 18 iglesias regionales. Entre los asistentes se destacan Dietrich Bonhöffer, Martin Niemöller, Gustav Heinemann, Hans Christian Asmussen y un punto de partida fue la ratificación del reconocimiento de “la palabra de Dios del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento como única fuente de nuestra fe”, principio que los “Deutsche Christen” (filonazis) rechazan, tanto al descartar el Antiguo Testamento “por judío”, como al pretender subordinar el Cristianismo a la nación alemana aria.
    5 al 7-6-1934: La Conferencia alemana de obispos católicos en Fulda declara que la fe no se puede basar en la sangre y la raza u otros principios inventados por el hombre, sino sólo sobre la Revelación divina enseñada por la Iglesia y el Papa. Se muestran contrarios a la participación de católicos en los programas de estirilización.
    17 Junio de 1934: En una de las raras ocasiones en qué se atreve a criticar al régimen nazi, el Vicecanciller von Papen lanza un discurso a Marburg diciendo que la Iglesia tiene derecho por oponerse a las reclamaciones totalitarias del Estado cuando éste entra en temas religiosos.
    Agosto de 1934: En la isla danesa de Fanö hay una Conferencia ecuménica de Jóvenes. Se sospecha que los nazis, en su afán armamentista, están a punto de decretar el servicio militar obligatorio. Dietrich Bonhöffer, uno de los organizadores de la Conferencia, teme que sus sospechas se confirmen: “¡Hitler significa la guerra!”.
    Debido a su estancia en Nueva York, para Bonhöffer el ecumenismo se convierte en objetivo principal de su interés eclesiástico y teológico.
    Los esfuerzos de las Iglesias Cristianas por unificar la fe y la práctica, están para él muy relacionados desde el principio con los esfuerzos por mantener la paz, ahora amenazada.
    Como Secretario de la “Liga Internacional de Cooperación Amistosa de las Iglesias” – una de las organizaciones precursoras del Consejo Ecuménico de las Iglesias – colabora en la organización de una serie de conferencias, siempre relacionadas con los esfuerzos por la paz por parte de los cristianos.
    Las fotografías de estas conferencias, por ejemplo en Gland (Suiza, 1932) o en Fanö (1934), transmiten un ambiente distendido.
    Sin embargo, las apariencias engañan. La actividad ecuménica en Alemania se considera sospechosa.
    Tras la subida al poder de los nacionalsocialistas, Bonhöffer intenta convencer a los representantes de la Iglesias en las organizaciones ecuménicas de tomar una postura firme contra el gobierno oficial de las Iglesias del Reich y contra las tesis de los “Deutsche Christen” (nazis).
    Sin embargo, estos no acaban por decidirse, de forma que en las reuniones ecuménicas Alemana seguirá siendo representada tanto por la Iglesia Confesante como por la Iglesia del Reich y por los demás luteranos que se mantienen neutrales.
    19 al 20 de octubre de 1934: Sínodo de Dahlem: Un segundo Sínodo se reúne en Berlín-Dahlem. Este declaró la rotura completa con la nazificada Iglesia Evangélica Alemana debido a sus doctrinas falsas y prácticas anticristianas, y establece una “legislación de emergencia”, que define provisionalmente como dirección de la Iglesia de Alemania al Sínodo de los Hermanos del Reino.
    Al terminar la Segunda Guerra Mundial, la Iglesia Evangélica Alemana reconoció en julio de 1948 como correctas las decisiones del sínodo de Dahlem.
    La Iglesia Confesante obtuvo una respuesta positiva de muchos fieles luteranos. Así, en Fráncfort del Main participaron 12.000 personas al convocar un “día de confesión”; 140 pastores de la iglesia nacional denunciaron como equivocadas las tesis del obispo nazi. De hecho, muchas comunidades confesantes buscaron lugares para congregarse cuando no podían usar los templos existentes. Para detener el “peligroso” crecimiento de la Iglesia Confesante y de su prestigio, el régimen cambió de táctica y dejó de imponer el acatamieto al obispo Müller y la Iglesia Evagélica Alemana, buscando ganar las bases a la política nazi sin caer en disputas eclesiásticas o administrativas.

1935

  • 5 Julio 1935: Nombran a Von Preysing obispo católico de Berlín. Opositor al régimen nazi, declaró cuando los nazis llegaron al poder: “Hemos caído en manos de los delincuentes y de los tontos”.
    Septiembre de 1935: Nombrado un nuevo Ministro nazi de Asuntos Eclesiásticos, Hans Kerrl.
    A partir de octubre de 1935: Cuando Mussolini decide lanzarse a una guerra de conquista, contra Etiopía (de religión monofisita), Pio XII aprueba que aquellas modernas armas de fuego, que iban a masacrar africanos armados de lanzas y cuchillos, fueran bendecidas por cardenales cercanos al Vaticano. El cardenal Schuster, de Milán, proclamó la expansión fascista en África como “una guerra santa”.

1936

  • En 1936, la influyente revista jesuita «Civilta Cattolica» de Roma emfatiza que la oposición al racismo nazi no se ha de interpretar como rechazo al antisemitismo, y que la Cristiandad debe defenderse de la amenaza judía suspendiendo los derechos civiles de los judíos y haciéndolos volver a los guetos.
    Mientras tanto, en enero del 1936, el católico “Klerusblatt” (“Hoja del clero”) justifica las leyes antisemitas de los nazis. Aun así hay tensiones entre el Vaticano y Berlín.
    En febrero ordenan a la policía de Londres detener a todos los agitadores antisemitas.
    El Gobierno alemán soborna la Asociación Nacional de Católicos Alemanes en el Extranjero con una suma de más de 139.000 marcos solo en 1936 para realizar actividades pronazis entre las minorías germánicas de Polonia, Rumanía y Yugoslavia.
    18 al 22 de febrero de 1936: Sínodo de Bad Öynhausen: Un nuevo Sínodo se reune en Bad Öynhausen. Después de sus éxitos iniciales, la Iglesia Confesante se ve afectada por la división, debido al surgimiento de un ala “moderada”, partidaria de algún tipo de cooperación con el nuevo Ministro de Asuntos Eclesiásticos. Esta división se expresa en el Sínodo, donde los “radicales” manifestaron su oposición a cualquier colaboración con el régimen nazi y argumentan las razones de fondo. Algunas iglesias regionales se retiran y forman el Consejo Luterano.
    A pesar de la aguda polémica, la Iglesia Confesante seguirá manteniendo su organización separada y asume, bajo creciente persecución, su propia administración eclesiástica, con formación teológica y ordenación independientes.
    El 29 de febrero del 36 el cardenal polaco Hlond (Wojtyla lo quería beatificar) declara en una letra pública que “se ve que los judíos están cometiendo fraudes, practican la usura y realizan trata de blancas. Se ve que en las escuelas, la influencia de la juventud judía sobre la católica generalmente es negativa, desde un punto de vista religioso y ético. Pero seamos justos. No todos los judíos son así. Se hace bien de preferir a la propia gente en tratos comerciales y de evitar las tiendas judías y las paradas de judíos en los mercados, pero no se debe tolerar hundir negocios judíos, romper vidrios de las ventanas…”
    El 7 de marzo eliminan el derecho de los judíos alemanes al voto, mientras tropas alemanas vuelven a ocupar la región desmilitaritzada del Rhin, saltándose el tratado de Lorcano.
    Marzo 1936: Izquierdistas queman iglesias en el centro de Madrid, tras el triunfo de las izquierdas españolas en febrero.
    Mayo: Campaña del gobierno alemán contra las órdenes religiosas, con juicios “contra la perversidad sexual”, de los cuales la prensa alemana da información muy detallada, los monasterios católicos son descritos como “antros de vicio”.
    Mientras, los italianos ocupan Abisinia y promueven la rebelión de los palestinos contra los británicos, Haile Selassie se exilia a Palestina dónde es bien acogido por los judíos.
    El Partido Rexista (fascista) entra en el Parlamento belga.
    23 de mayo de 1936: Los obispos católicos de Holanda piden la prohibición del partido nazi holandés (Edelheit)
    Junio de 1936: Léon Blum, primer socialista y primer judío que llega a la presidencia francesa, y lo hace como líder de un Frente Popular de izquierdas. Francia prohíbe los partidos fascistas.
    Un católico suízo pide a los niños que recen para que Hitler muera. La prensa alemana deprisa acusa a todos los católicos de promover la sedición; el cardenal alemán Von Faulhaber (figura clave en la colaboración de la Iglesia Católica alemana con los nazis y quien ordenó sacerdote al Papa Ratzinger), en un sermón, declara “que un lunático en el extranjero haya tenido un ataque de locura… ¿esto justifica la sospecha general contra los católicos alemanes? Nos sentimos ofendidos a causa de este interrogatorio de nuestra lealtad al Estado. Daremos hoy una respuesta, una respuesta cristiana: Hombres católicos, rogaremos ahora juntos, un padrenuestro por la vida del Führer. Esta es nuestra respuesta”.
    La Policía Política Bávara emite órdenes para arrestar todos los sacerdotes que osen criticar la orden por el cual excluyen a las monjas de las escuelas privadas. El General Vicario Buchwieser de Munich (al cargo de la diócesis en ausencia del Cardenal Faulhaber) manda al clero leer una pastoral conjunta de los obispos bávaros que critican esta orden, mientras el gobierno manda a la policía que apunte los nombres de los sacerdotes que lean la pastoral.
    16 de junio: La “Deutsche Volkskirche” (La “Iglesia Popular Alemana”) queda acreditada como la iglesia nazi oficial.
    Escribirá Bonhöffer: “Un comportamiento eclesial que cierre las puertas a la protesta apasionada frente a la falsificación de la verdad, no proviene de la obediencia total a Jesucristo; se convierte en un capricho humano arbitrario. Sólo puedo considerar la culpa que con su prudencia la Iglesia ha cargado encima las propias espaldas, como la consecuencia de un camino en qué la carencia de gozo en la confesión recta de la fe, la carencia de fuerza creyente y de disposición para el sufrimiento ya hacía tiempo que eran perceptibles entre nosotros. Esta es nuestra culpa. Nuestra Iglesia, que durante estos años solo ha luchado por su propia existencia, como si esto fuera un hito absoluto, es incapaz de ser la portadora de la palabra que debe reconciliar y redimir los hombres y el mundo”
    “El peligro del amor fuerte es que, cuando nos toma de pleno, nos haga perder la polifonía de la vida. Quiero decir que Dios, en su eternidad, quiere ser amado de todo corazón, pero sin que el amor terrenal quede debilitado. El amor a Dios debía ser como el cantus firmus, por supuesto, el contrapunto se puede desplegar tan poderoso como haga falta. Ambos son inseparables y a la vez distintos”
    “Nadie tiene derecho a salmodiar canto gregoriano mientras no haya bajado a la calle a clamar contra la persecución a los judíos”. Sabido es que la mayoría de las iglesias alemanas cantaron de todo, pero clamaron muy raramente por los judíos que sus autoridades nazis estaban exterminando masivamente: no quisieron “meterse en política”, debían de “argumentar” los cobardes y los cínicos, o no quisieron hacer frente a los prejuicios ni al racismo en momentos difíciles, habría que decir de la gran masa que sólo quería sobrevivir como fuese. De hecho muchos se tragaron la propaganda antisemita del Régimen.
    Julio: Mientras los nazis agitan sobre el corredor de Danzig (que tiene gobierno nazi) y lo reclaman; hay acciones antisemitas en Rumanía y Polonia, y huelgas de los judíos polacos.
    Los árabes piden también el fin de la inmigración judía a Palestina.
    Empieza la Guerra Civil española.
    Agosto: Empiezan los Juegos Olímpicos de Berlín.
    Francia declara una política de no-intervención y los Estados Unidos de estricta neutralidad en la Guerra Civil española.
    15 grupos árabes atacan a 38 asentamientos judíos en Palestina.
    Primeras ejecuciones de las grandes purgas stalinistas.
    18 agosto: La Iglesia Ortodoxa Rumana urge al pueblo rumano a luchar contra “el parásito judío”.
    23 de agosto: “Doy gracias al Cielo por un hombre como Adolf Hitler, que levantó una línea de defensa contra el Anticristo del comunismo” (Frank Buchman, evangelista norteamericano).
    Pio XI da su bendición desde Castelgandolfo a Franco en su golpe militar y guerra civil: “a los que se habían impuesto la difícil y peligrosa tarea de defender y restaurar los derechos y el honor de Dios y de la Religión”.
    14-9-1936: Después de que una mayoría de la jerarquía católica española haya apoyado al General Franco y haya declarado la sublevación fascista como “Cruzada” en contra de Comunismo (sólo comprensible por las matanzas indiscriminadas de católicos por parte de comandos incontrolados, al principio y como venganza, en la zona republicana), el Papa Pio XI da su bendición “a los que han asumido la tarea difícil y peligrosa de defender y restaurar los derechos y honor de Iglesia y religión”.
    Septiembre de 1936: Karl Maria Weisthor (Wiligut), un ario-sofista y ocultista nazi es promovido a SS-Brigadeführer (Brigadier) del personal de Himmler, será conocido como el “Rasputín de Himmler”. Un escrito a máquina indatado del Bundesarchiv de Koblenz es un borrador para el reestablecimiento de la religión Irmínia (pagana germánica) en Alemania, con previsiones detalladas para restricciones del sacerdocio, la nacionalización de toda la propiedad eclesiástica, y la restauración y conservación de monumentos antiguos (Roots)
    Detenciones de rabinos alemanes por la GESTAPO y clausura de organizaciones judías.
    11-1936: El Partido Nacional Cristiano lleva a término la mayor manifestación antisemita de la historia rumana.
    El Reich e Italia reconocen a Franco.
    26-11-1936: El general y propagandista franquista Gonzalo Queipo de Llano (1875-1951), desde la radio de Sevilla, esparce propaganda anticatalana /antisemita, y escribe en el ABC: “…yo recuerdo en mis viajes por América la idea que se tiene de Cataluña. En América, en general, dividen a los españoles en tres clases: una, los vascos (…) lo resto…sin distinción …gallegos, y, por último, otra clase distinta: la de los catalanes, a los que juzgan como una raza de hebreos, porque se valen de los mismos procedimientos que realizan los hebreos en todas las naciones del Globo”.
    15 de diciembre: Los obispos polacos claman por la segregación de todos los estudiantes judíos en las escuelas primarias polacas.

1937

  • “El 3 de enero de 1937, los prelados alemanes encarecían a sus siervos, con la vista puesta otra vez en España, esto que sigue: “¡Queridos feligreses! El Führer y canciller del Reich, Adolf Hitler, divisó ya hace tiempo la expansión del Bolchevismo y centró su afán y sus preocupaciones en la cuestión de como salvaguardar nuestro pueblo alemán y Occidente de tan terrible peligro. Los obispos alemanes piensan que es su deber de apoyar, con todos los medios que la causa sagrada ponga a su alcance, al máximo dirigente del Imperio Alemán en esta lucha defensiva. Si evidente es que el bolchevismo representa el enemigo mortal del orden estatal y a la vez, y en primera línea, el enterrador de la cultura religiosa, obstinado en dirigir siempre sus primeros ataques contra los servidores de las cosas santas de la vida eclesiástica (algo que los acontecimientos de España ilustran nuevamente) […] es asimismo evidente que la cooperación en la tarea de defensa frente este poder satánico se ha convertido en un deber religioso y eclesiástico de nuestra época. Está muy lejos del ánimo de los obispos inmiscuir la religión en el ámbito político no digamos de hacer llamamientos a una nueva guerra. Somos y seguiremos siendo emisarios de la paz, y como tales apelaremos a las personas religiosas a participar en la prevención de este gran peligro con los medios que nosotros llamamos las armas de la Iglesia… Aunque rechazamos toda intromisión en los derechos de la Iglesia, respetaremos los derechos del Estado en su ámbito estatal y también sabremos ver cuánto hay de positivo y grandioso en la obra del Führer…” (Karlheinz Deschner, “La política de los Papas en el siglo XX”).
    Enero de 1937: Tres cardenales y dos obispos alemanes viajaron al Vaticano para pedir una vigorosa protesta contra la persecución nazi de la Iglesia Católica, a la que se le habían suprimido todas las formas de actividad con excepción de los servicios religiosos. Finalmente, Pío XI decidió lanzar una encíclica, escrita bajo la dirección de Pacelli (futuro Pio XII), donde no había ninguna condena explícita al antisemitismo.
    10-2-1937: Oficiales nazis cierran todas las escuelas católicas de Baviera.
    14-3-1937: Publicación de la Encíclica Papal antinazi “Mit Brennender Sorge” (Con ardiente procupación): “Cualquiera que exalte la raza o la nación o el Estado, o una forma particular de Estado, o los depositarios del poder, o cualquier otro valor fundamental de la comunidad humana, sin duda necesario y honorable en su función en las cosas de este mundo y las levante hasta nociones por encima de su valor corriente y las diviniza, las está llevando a un nivel de idolatría, y distorsiona y pervierte un orden del mundo planeado y creado por Dios; se encuentra alejado de la fe verdadera en Dios y del concepto de vida que aquella fe protege”
    “Este Dios, este Maestro Soberano, ha emitido mandatos el valor de los cuales es independiente de tiempo y de espacio, de país o de raza. Así como el sol de Dios brilla en cada cara humana, igualmente su ley no conoce ni privilegio ni excepción. Gobernantes y súbditos, monarcas o plebeyos, ricos y pobres son igualmente sujetos a su palabra. De la plenitud de la ley del Creador es de dónde deriva de manera natural la plenitud de la ley que han de obedecer individuos y comunidades, cualesquiera que sean. Esta obediencia impregna todas las ramas de la actividad en la cual los valores morales reclaman armonía con la ley divina, e invade toda la integración de las leyes mutables del hombre a las inmutables de Dios (…) las mentes superficiales podrían tropezar en conceptos de un Dios nacional, de una religión nacional; o un intento de cerrar dentro de unas fronteras de un solo pueblo, dentro de los límites estrechos de una única raza, a Dios, el Creador del universo, Rey y Legislador de todas las naciones ante la inmensidad del cual son “como gota de un cubo” (Xl Isaías, 15).”
    21-3-1937: Domingo de Ramos, leen la encíclica desde los púlpitos de todas las iglesias católicas en Alemania. La han pasado de contrabando dentro de Alemania, la han imprimido en secreto y la han distribuido por mensajeros por toda la nación. “Con ansiedad profunda y creciente desaliento” Pio XI dice que ha observado las tribulaciones de la Iglesia Católica en Alemania, donde el Concordato de 1933 es ahora violado abiertamente, y la conciencia del fiel es oprimida como nunca antes. “La creencia verdadera en Dios, declara, es irreconciliable con el deificación de valores terrenales como la raza, el pueblo o el estado, que son importantes en el orden natural, pero nunca pueden ser la definitiva norma de todas las cosas. La creencia en un Dios nacional o una religión nacional, es igualmente un grave error. El Dios del Cristianismo no se puede encarcelar “dentro de las fronteras de un solo pueblo, dentro del pedigrí de una única raza”.
    Al día siguiente la GESTAPO confisca todas las copias que encuentra de la encíclica. Pronto cierran y confiscan sin compensación doce imprentas por haberla imprimido. Los obispos y el Vaticano protestan enérgicamente.
    El 6 de abril Hitler ordena la reanudación de los juicios contra clérigos católicos por inmoralidad (paralizados poco antes de los Juegos Olímpicos).
    12 de abril: El Ministerio de Exteriores alemán envía una nota de protesta al Secretario de Estado Papal, Pacelli, describe la Encíclica como un llamamiento a luchar contra el Führer y una grave violación del Concordato.
    30 de abril: Pacelli responde a la nota de protesta alemana: “La Santa Sede –declara- que tiene relaciones amistosas, correctas, o como mínimo tolerables con los estados de una u otra forma y orientación constitucionales, nunca interferirá en la cuestión de qué forma concreta de gobierno un determinado pueblo considera como el mejor adaptado a su naturaleza y requisitos. También respecto a Alemania, ha permanecido fiel a este principio y pretende continuar así”.
    1 de julio: La GESTAPO arresta de nuevo al pastor Martin Niemöller, líder de la Iglesia Confesante alemana en Berlín -y colaborador de Bonhöffer-, el cual describió la pasividad alemana ante el nazismo de este modo:
    “En Alemania, vinieron primero por los comunistas, y no levanté la voz porque yo no era comunista. Entonces vinieron por los judíos, y no levanté la voz porque yo no era judío. Acto seguido vinieron por los sindicalistas, y no levanté la voz porque yo no era un sindicalista. Entonces vinieron por los católicos y no levanté la voz porque yo no era católico. Entonces vinieron por mí y entonces ya no había nadie que levantase la voz”.
    Bonhöffer escribe: “En los últimos años he aprendido a conocer y entender el profundo arraigo del cristianismo en la vida terrenal; el cristiano no es un homo religiosus, sino un ser humano por antonomasia, tal y como Jesucristo lo era… pensé que podría aprender a tener fe, intentando llevar a la práctica algo así como una vida santa… Más tarde me di cuenta, y es de lo que sigo convencido hasta hoy, que únicamente en este mundo puedes aprender a tener fe” “una iglesia es una iglesia, cuando existe para aquellos que no pertenecen a ella”. Dietrich considera que la Iglesia tiene una “obligación incondicional hacia las víctimas de todo sistema social, incluso si no pertenecen a la comunidad cristiana”.
    En septiembre del 1937 la GESTAPO clausura el seminario clandestino para pastores antinazis de Finkenwalde. A D. Bonhöffer le prohíben predicar, enseñar y finalmente hablar lo más mínimo en público. A la vez le anuncian del peligro de ser recluído en un campo de concentración: “Dan por supuesto que callaré. Señor, somos débiles, pero miramos hacia Tí”.
    El seminario, no obstante, seguirá funcionando de todas maneras -clandestina e ilegalmente- en el estadio von Blumenthal de Gross Schlönwitz hasta que es de nuevo clausurado al estallar la guerra.
    En noviembre, 27 exalumnos de Dietrich Bonhöffer ya han sido detenidos.
    18 noviembre: Un cargo católico rechaza dar permiso para que el Ministerio de Asuntos Eclesiásticos consulte archivos diocesanos sobre conversiones judías y matrimonios mixtos “en un campo (que es) de secreto pastoral”. Hasta el momento, la Iglesia había cooperado con el gobierno señalando y separando a los de origen judío. Pero ahora cuando los católicos de origen judío se ven amenazados, la Iglesia Católica ya duda. Aún así, incluso entonces, continuarán revelando los nombres de no-católicos de extracción judía durante todos los años de guerra, cuando el precio de ser judío es la deportación y la muerte.
    En medio de la agitación general en Europa, del ambiente dictatorial y de sectarismo político y religioso…“Tampoco ha llegado el momento (de regeneración) de nuestros países (occidentales): es necesario que pase la guerra, que ya no puede tardar mucho, la han merecido tanto que es inevitable. Después quizás se aclare el horizonte. Y acaso llegue un tiempo en qué dejen de parecer rebeldes a toda ley civil y enemigos del género humano quienes quieren fundamentar su paz en los principios de la justicia y de la caridad” (Giuseppe Giovanni Lanza del Vasto, 1901-1981, discípulo cristiano europeo de Gandhi, poco antes de estallar la 2ª Guerra Mudial, invierno 1937-38).

1938

  • 1938: Por iniciativa del arcipreste de Berlín, Heinrich Grüber, la Iglesia Confesante establece una “oficina” de ayuda que inicialmente se proyecta para proteger a cristianos perseguidos por razones de raza, pero después ayuda a otras personas perseguidas por los nazis, especialmente a judíos. Se le conoce como el Büro Grüber y al cabo de algún tiempo ayudará a escapar de Alemania a unos 2.000 judíos. El Büro cuenta con el apoyo de varios teólogos, como Hermann Maas, y el obispo de Baviera Hans Meiser.
    Enero de 1938: EL Arzobispo Gröber, “un miembro propagandista” de las SS, conocido como el “obispo pardo”, se excluye de las SS, pero se niega a dejar voluntariamente la tarea de promover la afiliación.
    Enero-Febrero: Leyes antisemitas en Rumanía, con protestas internacionales.
    20 de febrero de 1938: el Obispo Ehrenfried de Wurzburg en una carta pastoral expresa el deseo de que “el totalitarismo del Estado y el totalitarismo de la Iglesia” deberán coexistir “sin conflictos ni tiranteces”; el mismo día que Franz Josef Rarkowski es consagrado como obispo del ejército alemán en una ceremonia fastuosa dirigida por Nuncio Orsenigo, a quien ayudan los obispos Preysing y Galen. Rarkowski ocupará este cargo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
    3-abril: “Más de 50.000 hebreos hay ya establecidos entre Cataluña y Levante…” (tal invasión era una) “maniobra del judaísmo contra España”, que sería vencida por “la espada invicta del Caudillo (Franco)” (del anticatalán ex-lerrouxista reconvertido en franquista, Martínez Tomás, en “Domingo”, diario de San Sebastián).
    3-9 Mayo de 1938: Hitler visita oficialmente a Mussolini en Roma, pero no envía ningún saludo de cortesía al Papa, como sería normal.
    Verano de 1938: Pío XI, gravemente enfermo, se preocupa por el antisemitismo en Europa y encarga la redacción de otra encíclica dedicada al tema. El texto que nunca verá la luz del día, se descubrió hace unos años. Lo escribieron tres jesuitas, pero presumiblemente Pacelli estuvo a cargo del proyecto. Se iba a llamar “Humani Generis Unitas” (La unidad del Género humano) y, a pesar de sus buenas intenciones, está lleno de un antisemitismo que Pacelli había mostrado en su primera estadía en Alemania. Los judíos, dice el texto, eran responsables de su destino, Dios los había elegido, pero ellos lo negaron y mataron a Cristo. Y “cegados por su sueño de triunfo mundial y éxito materialista” se merecían “la ruina material y espiritual” que se habían echado sobre sí mismos. El documento advierte que defender a los judíos como exigen “los principios de humanidad cristianos” podría conllevar el riesgo inaceptable de caer en la trampa de la política secular.
    Verano-Otoño: Más leyes antisemitas en Italia.
    7 de septiembre: Pio XI, durante una recepción de peregrinos católicos belgas, condena la participación de católicos en movimientos antisemitas y dice que los cristianos, descendentes espirituales del patriarca Abraham, son “espiritualmente semitas”. Todos los diarios italianos, como era de esperar, censuran esta declaración, incluido “L’Osservatore Romano”.
    7 de octubre: Las juventudes hitlerianas atacan el Palacio episcopal de Viena.
    Octubre: Más leyes antisemitas en Polonia. Los polacos ocupan una parte de Checoslovaquia aprovechando la presión alemana. Eslovaquia y Rutenia se declaran autónomas y un clérigo católico de ideologia derechista es nombrado jefe del gobierno eslovaco.
    7 noviembre: Un exiliado judío de 70 años mata a un diplomático alemán en París, esto sirve de pretexto para una enorme campaña antisemita sobre la supuesta “conspiración judía mundial”.
    8 de noviembre: Himmler en una reunión selecta de líderes de las SS en Múnich dice que en 10 años habrá no sólo una lucha entre naciones, sino también una lucha ideológica contra los judíos, masones, marxistas y católicos a escala mundial.
    9-10 de Noviembre: La Kristallnacht, un progrom general contra los judíos alemanes, con 36 asesinatos y 20.000 detenidos.
    Noviembre: Como reacción a la Kristallnacht los socialistas franceses critican al gobierno francés por no protestar y los Estados Unidos abren parcialmente las fronteras a refugiados judíos. “Tras la Kristallnacht, no hubo ni una sola palabra de condena del Vaticano, ni de la jerarquía de la Iglesia en Alemania, ni de Pacelli.
    Fines de 1938: La encíclica Humani Generis Unitas llega a los jesuitas de Roma; hasta el día de hoy, no se sabe por qué no fue elevada a Pío XII, Pacelli, convertido en Papa el 12 de marzo de 1939, sepulta el documento en los archivos secretos y les dice a los cardenales alemanes que iba a mantener relaciones diplomáticas normales con Hitler.
    31-12-38: Un informe interno de las SS dice que el 22’7% son católicos pese a las presiones para que abandonen la Iglesia Católica.
    Poco antes del principio de la Segunda Guerra Mundial se realizan muchas reuniones clandestinas de la Iglesia Confesante (antinazi). Aparte de los que acaban detenidos, otros se han de exiliar. Esta parte de la Iglesia, aunque poco numerosa, era una parte importante y muy firme de la oposición del cristianismo alemán contra la barbarie nazi.
    Si en el 1937 empiezan las primeras tensiones fuertes entre el III Reich y la Iglesia Católica, ahora aumentan debido al encuadre obligatorio de las juventudes católicas dentro de las Juventudes Hitlerianas.

1939

  • El 1939 el pastor y teólogo evangélico D. Bonhöffer se une a un grupo clandestino de la resistencia, con altos oficiales, con base en la Abwehr, la Oficina de Inteligencia Militar, encabezados por el almirante Wilhelm Canaris, cuyo fin es derrocar el régimen nazi. Hasta su arresto en 1943 mantendrá contactos clandestinos.
    14 de enero 1939: El papa Pio XI urge a los diplomáticos extranjeros en el Vaticano a conceder tantos visados como puedan a las víctimas del racismo alemán e italiano.
    17 de enero de 1939: El primer ministro eslovaco, el Padre Tiso, declara que su tarea prioritaria es la de resolver la “cuestión judía”.
    30 de enero de 1939: El Arzobispo Gröber en una carta pastoral, aunque admite que Jesucristo no puede ser convertido en “ario”, nutre el antisemitismo diciendo que el hijo de Dios había sido fundamentalmente diferente de los judíos de su tiempo – de tal manera que lo habían odiado y habían pedido su crucifixión, y “su aversión homicida ha continuado en siglos posteriores”.
    Enero-Febrero de 1939: Hacia el décimo aniversario del Tratado Laterano, Pio XI prepara un discurso del cual se dice que condenaba el totalitarismo en los términos más duros. Tras su muerte (10 de febrero), su sucesor, Pio XII, decide no dar este discurso.
    6 de febrero de 1939: El Obispo Hilfrich de Limburg en una carta pastoral dice que Jesús había sido un judío, pero “la religión cristiana ha crecido fuera de la naturaleza de ese pueblo, es decir, no influida por sus características raciales. Más bien ha tenido que hacer su camino contra esa gente. El Cristianismo no debe ser considerado como producto de los judíos; no es una doctrina extranjera o no-germánica”. “Una vez aceptada por nuestros antepasados, se encuentra en la más íntima unión con el espíritu germánico”.
    Marzo de 1939: Tropas alemanas entran en Praga y Chequia se convierte en el “Protectorado” alemán de Bohemia y Moravia. Arrestan a unos 56.000 judíos, muchos de ellos refugiados de Alemania y de Austria que habían huido a Chequia sólo hacía un año. Adolf Eichmann pronto instala una oficina de emigración judía en Praga. El Vaticano reconoce la Eslovaquia filonazi de Monseñor Tiso, clérigo católico.
    1 de abril: Fin de la Guerra Civil espanyola, con victoria fascista-católica.
    “España (…) acaba de dar a los profetas del ateísmo materialista de nuestro siglo la prueba más excelsa de que por encima de todo están los valores de la religión y del espíritu” (Pío XII, 1939).
    16 de abril de 1939: Después de que Franco, con la ayuda de Hitler y Mussolini, ha derrotado los republicanos, el Papa Pio XII envía expresiones a los católicos españoles de “inmensa alegría” y “felicitaciones paternales por el regalo de la paz y la victoria con qué Dios se ha dignado a coronar el heroísmo cristiano de su fe y caridad, demostrados durante sufrimientos tan grandes y generosos”. “El Papa Pio XII instruyó el 1939 al Cardenal Bertram que enviara un mensaje de felicitación por su cumpleaños a Hitler: ‘Las más cálidas felicitaciones al Führer en aras de los obispos y diócesis de Alemania’, al cual se añadieron ‘fervientes plegarias que los católicos de Alemania están enviando al cielo desde los altares’. Estos saludos se transformaron en una tradición, y se la enviaba cada 20 de abril” (John Cornwell, “Hitler’s Pope”).
    1 de septiembre de 1939: Osborne, embajador británico en el Vaticano, informa a Lord Halifax que había sugerido al Secretario Papal de Estado Luigi Maglione que la publicación del infructuoso llamamiento a la paz en el último minuto del Papa Pio XII fuera acompañada por una expresión de desaprobación porque el gobierno alemán, pese a la llamada Papal, había sumergido al mundo en la guerra. Maglione, dice, ha descartado esta petición como intervención “demasiada específica” en política internacional.
    21 Septiembre de 1939: El Cardenal August Hlond, Primado de Polonia, llega a Roma y personalmente informa al Papa sobre las atrocidades alemanas contra sacerdotes católicos en Polonia. La radio del Vaticano y “L’Osservatore Romano” cuentan la historia al mundo.
    24 de septiembre de 1939: Komandos nazis prenden fuego a las sinagogas de toda Polonia. Los alemanes acusan a los judíos de los fuegos e imponen multas enormes a las comunidades judías (Edelheit).
    28 de septiembre: Permiten al Cardenal polaco Hlond retransmitir un mensaje a los polacos de todo el mundo desde Radio Vaticano. El Papa, incómodo con la presencia del cardenal en Roma, quiere que vuelva a Polonia, pero los alemanes no se lo permitirán (Lewy)
    30 de septiembre: El Ministro nazi de Asuntos Eclesiales, Hanns Kerrl, sugiere, de palabra, a todas las autoridades eclesiales que todas las campanas de las iglesias deberán sonar a mediodía, durante siete días, en “conmemoración y agradecimiento de la victoria (sobre Polonia) y por los muertos”
    1 Octubre de 1939: El Cardenal Bertram informa a todos los obispos que deberán cumplir la sugerencia de Kerrl y tocar las campanas de todas las diócesis de Alemana para celebrar la primera victoria militar de Hitler.
    Octubre-Noviembre de 1939: 214 sacerdotes polacos son ejecutados, entre los cuales todo el capítulo catedralicio del obispado de Peplin.
    16 de octubre: Rarkowski, obispo del ejército alemán, declara en una carta pastoral que “Dios Todopoderoso había bendecido visiblemente la guerra en Polonia que nos ha venido impuesta” (El soldado alemán normal no tenía pràcticament ninguna manera de saber si de verdad Polonia había “maltratado a la minoría alemana” o si había disparado los primeros disparos, tal como afirmaba Hitler).

1940

  • 1940: Von Preysing, obispo católico de Berlín, ordena a todas las iglesias de su diócesis rezar por los 30 clérigos detenidos en Prusia por los nazis.
    11 Agosto 1940: El cardenal Bertram protesta oficialmente por parte de los obispos alemanes por el Decreto de Eutanasia a la Cancillería de Reich: “Tal destrucción de inocentes no sólo viola la ley moral cristiana, sino que ofende al sentido moral del pueblo alemán y amenaza la reputación de Alemania en el mundo”.
    Septiembre 1940: El obispo militar alemán Rarkowski publica una carta pastoral a las fuerzas armadas: “El pueblo alemán, que desde hace un año lucha contra sus detractores, tiene la conciencia tranquila y sabe cuáles son las naciones que, ante Dios y de la historia, cargan con la responsabilidad de esta lucha gigantesca ya desatada. También saben quien ha provocado perversamente esta guerra. Saben que ellos mismos están luchando una guerra justa, nacida de la necesidad de autodefensa nacional, fuera de la imposibilidad de resolver pacíficamente una cuestión pesada y onerosa de justicia que implica la misma existencia del estado y de corregir por otros medios una abrasadora injusticia infligida contra nosotros”. El soldado alemán corriente no tenía manera de saber si Holanda y Bélgica habían violado su neutralidad, como alegaban los propagandistas nazis, y si habían provocado el ataque alemán. Muchos creían la palabra del gobierno y de los sacerdotes a los que los nazis permitían hablar.
    12 noviembre 1940: Göbbels escribe en su diario: “Larga conversación sobre vegetarianismo y la religión del futuro con Hitler. El Führer es totalmente coherente en este tema y tiene todos los argumentos preparados”. Efectivamente, Hitler preparaba, en cuanto que dependiera de él y pudiese, una religión “germánica” los modelos de la cual eran el antiguo paganismo germánico y la Yihad islámica.
    La GESTAPO cierra el cristiano Büro Grüber de ayuda a perseguidos por los nazis en diciembre de 1940, detienen a Grüber y varios de sus colaboradores y los envían a campos de concentración. Otros continúan clandestinamente la labor.

1941

  • El 1941, Hitler declara al general Gerhard Engel: “Soy ahora, como antes, católico, y siempre lo seré”. Naturalmente se refiere a que, por ser bautizado en la Iglesia Católica, nominalmente es “católico”, si bién actúa contra los preceptos y autoridades de la Iglesia y además es cristianófobo.
    16 de febrero de 1941: “Las peores atrocidades se están cometiendo en la zona del arzobispo [Stepinac] de Zagreb. La sangre de los hermanos fluye a ríos. Los ortodoxos están siendo convertidos por la fuerza al catolicismo y no escuchamos la voz del arzobispo alentando a la rebelión. En cambio, informan que está tomando parte en desfiles nazis y fascistas” [Informe de la BBC desde Croacia, 16/02/1942).
    18 de Marzo: Martin Bormann publica una orden que declara que una carta presuntamente escrita por Werner Mölders, el número uno de la Luftwaffe, es una falsificación, y ofrece una recompensa de 100.000 marcos por cualquier información que lleve a la detención del autor. Los nazis se preocupaban porque en esta carta, Mölders informaba con orgullo que los católicos, debido a su dedicación, finalmente estaban siendo aceptados como alemanes de pleno derecho y disfrutando del respecto de los quien antes se habían burlado como de gente dócil “y de otro mundo”.
    17 de septiembre de 1941: El Cardenal Bertram instruye los obispos alemanes sobre los métodos para tratar el “problema” de los católicos “no-arios”. Sugiere utilizar la amonestación de S. Pablo a los romanos y a los Gálatas: “entre quienes creen en Cristo no hay ni judío ni griego, porque todos son uno en Jesucristo” (Romanos 10:12, Galatas 3:28).
    29 de septiembre de 1941: Más de 30.000 judíos son ametrallados a Babi Yar, un barranco de las cercanías de Kiev, por SS ayudados por milicianos ucranianos.
    1 de octubre: En la Archidiócesis de Ponen, en Polonia, han asesinado 74 sacerdotes católicos o bién los han matados en campos de concentración, y 451 han sido internados en prisiones o campos. De las 441 iglesias de esta diócesis sólo 30 están aún abiertas para los polacos.
    23 de octubre de 1941: El cura católico Bernhard Lichtenberg, contrario a la agitación antisemita y que continúa haciendo una oración diaria por los judíos, es finalmente arrestado y torturado por las SS. Lichtenberg afirma que la deportación de los judíos es irreconciliable con la ley moral cristiana, y pide que le dejen acompañar a los deportados como su asesor espiritual. Será condenado a dos años prisión por “abuso de púlpito”.
    Octubre 27: El obispo Berning informa al Cardenal Bertram que la GESTAPO ha rechazado su petición de permiso para permitir a los católicos judíos llevar la Estrella de David dentro la Iglesia. El Obispo de Limberg informa al Obispo Wienken, en Berlín, que el primer traslado de judíos de Frankfurt en el mes había incluido católico “no-arios” a los que no habían concedido ningún tratamiento preferente. Su destino era especialmente triste, decía, pues eran considerados por los demás judíos como apóstatas (oportunistas). Harold H. Tittmann, ayudando por el emisario especial de Roosevelt al Vaticano, intenta conseguir que el Papa emita una protesta pública contra el fusilamiento en masa de rehenes. Le responde que no lo pueden hacer puesto que haría peligrar la situación de los católicos alemanes.
    30 de octubre: El obispo Wienken informa al Obispo Hilfrich de Limburg que las negociaciones con respecto a las deportaciones de católicos “no-arios” han empezado en los niveles más altos.
    25 de noviembre: Los obispos de Colonia y Paderborn recomiendan que los sacerdotes y las monjas “no-arios” o “semi-arios” se ofrezcan a acompañar a los deportados alemanes para ayudar y proporcionar instrucción religiosa a los niños.
    5 de diciembre de 1941: Weizsäcker relata al Ministerio de Asuntos Extranjeros que ha informado al Nuncio Papal Orsenigo que el Vaticano se ha comportado, por ahora, “muy inteligentemente” con respecto a los “rumores” de fusilamientos y deportaciones masivas de judíos. El Nuncio “señaló que no había tocado realmente este tema y que no tenía ningún deseo de tocarlo” (Hilberg; Lewy).
    Diciembre de 1941: Comienzan las deportaciones a campos de exterminio.

1942

  • 1942: “Aquello que están intentando, si fuera posible, es destruir el cristianismo en Alemania durante el lapso de esta misma guerra, antes de que vuelvan los soldados…” (Pastoral colectiva del episcopado alemán contra el Régimen Nazi, 1942).
    Durante 1942 un número de oficiales católicos que están en Rusia y en Polonia informan al episcopado de las masacres de los judíos. Un oficial, Dr. Alfons Hildebrand, lleva un permiso especial de su unidad cerca de Minsk para comunicar las matanzas que había presenciado al Cardenal Faulhaber. El Dr. Joseph Müller, un oficial del Servicio de Inteligencia Militar de Canaris y confidente del Cardenal Faulhaber, también mantiene al episcopado bien informado de las atrocidades sistemáticas cometidas en Polonia. Otra fuente de información era Dr. Hans Globke, un católico y alto funcionario del Ministerio del Interior a quien confían temas raciales.
    A lo largo de 1942, el Papa Pacelli recibió información confiable sobre los detalles de la solución final, provistos por los británicos, franceses y norteamericanos en el Vaticano.
    Pacelli/Pio XII conoce los planes nazis para exterminar a los judíos de Europa.
    27 de enero: Rosenberg con la conformidad de Bormann, publica una orden prohibiendo cualquier debate sobre cuestiones religiosas en el trabajo de adoctrinamiento ideológico del Partido nazi.
    30 de enero: Hitler, en el Palacio de Deportes de Berlín, reafirma su amenaza de preguerra acerca de los judíos, repitiendo que “el resultado de esta guerra será la completa aniquilación de los judíos”.
    11 de febrero de 1942: el Arzobispo Jäger de Paderborn publica una carta pastoral para Lent, que caracteriza a Rusia como un país cuya gente “debido a su hostilidad a Dios y su aversión a Cristo, habían degenerado en animales”.
    15 de marzo: El arzobispo Konrad Gröber publica una carta pastoral en la que alaba a los “soldados alemanes victoriosos que están combatiendo una cruzada contra el Bolchevisme, protegiendo a Europa de la marea roja”
    17 de marzo: Representantes de las organizaciones judías reunidos en Suíza enviaron un memorándum al Papa a través del nuncio papal en Berna, donde detallan las violentas medidas antisemitas en Alemania, en sus territorios aliados y en zonas conquistadas. Este memorándum fue excluido de los documentos de la época de la guerra que el Vaticano publicó entre 1965 y 1981.
    4 de julio 1942: En una conversación secreta grabada por Bormann, Hitler declara, “una vez que la guerra se acabe pondremos un rápido final al Concordato”. Las subvenciones financieras serán inmediatamente suprimidas y las cuentas pendientes (con la Iglesia Católica) aclaradas. Hasta entonces se ha de evitar cualquier provocación.
    28 de Agosto 1942: Abetz informa al Ministerio de Asuntos Exterior alemán que el Nuncio Papal, sin invocar la autoridad de la Santa Sede, había pedido a Laval (del gobierno de Vichy) controlar la severidad de las medidas contra los judíos en las deportaciones en masa que habían empezado hacía poco en Francia.
    26 de septiembre de 1942: Myron C. Taylor, representante personal de Roosevelt ante la Santa Sede, envía al Secretario de Estado Vaticano, Luigi Maglione, un memorándum de la Agencia judía para Palestina que informa de las ejecuciones de judíos en Polonia y a los países del Este ocupados, y explica las deportaciones a campos de exterminio de judíos de Alemania, Bélgica, Holanda, Francia, Eslovaquia, etc. Taylor pregunta si el Vaticano puede confirmar estos informes y, de ser así, “si el Santo Padre tiene sugerencias con respecto a alguna manera práctica en que las fuerzas de la opinión pública del mundo civilizado podría utilizarse para evitar la continuación de tales barbaridades”, lo que equivale a pedirle una declaración contra el exterminio de los judíos. Pacelli se niega a hablar porque dice que debe elevarse sobre las partes beligerantes.
    El 24 de diciembre de 1942, finalmente, Pacelli habló de “aquellos cientos de miles que, sin culpa propia, a veces sólo por su nacionalidad o raza, reciben la marca de la muerte o la extinción gradual”. Tal es el “nivel máximo” de sus denuncias públicas frente a la “Solución final”.
    6 de octubre de 1942: Tittmann informa al Departamento de Estado de que el silencio del Papa viene causado por el deseo de la Santa Sede de asegurar que las declaraciones papales pasen la prueba de tiempo y por esto el Papa ha dudado en condenar atrocidades alemanas porque no quiere tener más tarde el reproche de los alemanes acusando la Iglesia Católica de haber colaborado en su derrota.
    10 de octubre: La Santa Sede contesta la nota de Taylor: hasta el presente no había sido posible verificar con precisión las aludidas severas medidas tomadas contra los judíos.
    15 de octubre: Ernst Wörmann, director del departamento político del Ministerio de Asuntos exteriores, informa que Orseningo, el Nuncio Papal en Berlín, había llevado a término algunas investigaciones sobre fusilamientos en masa y el destino de los judíos deportados con “algo de vergüenza y sin énfasis”
    11 de noviembre 1942: El arzobispo Bertran en nombre de el episcopado alemán, envía una carta de protesta contra la legislación obligatoria de divorcio planeada por los ministros alemanes de Justicia, Interior y Asuntos Eclesiásticos. La Iglesia católica alemana mantiene que los casamientos son indisolubles.
    20 de diciembre: Carta pastoral del nuevo Arzobispo de Colonia, Dr. Joseph Frings, leída a su archidiócesis. Insiste que todos los hombres tienen el derecho a vida, a la propiedad y al matrimonio, y que estos derechos no se pueden negar ni siquiera a los “que no son de nuestra sangre o no hablan nuestra lengua”
    22 de diciembre: Tittmann informa al Departamento de Estado nordamericano que el Secretario de Estado Papal, Maglione, le ha informado que la Santa Sede, de acuerdo con su política de neutralidad, no podrá declarar atrocidades particulares y se debe limitar a condenar acciones inmorales en general. Asegura a Tittmann que hacen todo lo posible entre bastidores para ayudar los judíos.
    24 de diciembre: El papa Pio XII lee otro de sus llamados por una conducta más humana en la guerra, durante un largo mensaje de Navidad por Radio Vaticano. La humanidad, dice, está en deuda con “centenares de miles de personas que, sin culpabilidad personal, a veces sin ninguna otra razón que su nacionalidad u origen, son condenados a muerte o expuestos en un progresivo empeoramiento de su status”.

1943

  • 27 de febrero 1943: En el curso de la deportación de los últimos judíos alemanes, la GESTAPO arresta, en Berlín, a 6.000 maridos cristianos “no-arios” casados con mujeres “arias”. Entonces acontece una reacción inesperada: las mujeres siguen a sus maridos al lugar de detención provisional y se ponen durante unas cuántas horas a gritar y a protestar en favor de sus maridos. Con el secreto de la maquinaria de destrucción amenazada, la GESTAPO libera a los maridos “no-arios”.
    5 de abril 1943: Bonhöffer queda detenido por el jefe del tribunal militar Dr. Manfred Röder y el agente de la GESTAPO criminal Sonderegger, debido a su relación con el dinero del Proyecto 7, usado para ayudar a judíos a escapar hacia Suíza.
    Mayo 1943: Los obispos católicos holandeses prohíben a los policías católicos colaborar en la detención de judíos, incluso a expensas de perder los propios puestos de trabajo.
    2 de Junio: El Papa comunica al Colegio Cardenalicio que ha prestado especial atención a la difícil situación de quienes siguen siendo objeto de acoso debido a su nacionalidad y ascendencia y que, sin culpa personal, se les somete a medidas para aniquilarlos. Se ha hecho mucho por estos desgraciados, dice el Papa, y que todavía no puede detallarse. Cada declaración pública ha tenido que ser cuidadosamente calculada “en interés de quienes sufren, a fin de que su situación no se vuelva, sin darnos cuenta, todavía más difícil e insoportable”. Desgraciadamente, añado, los motivos de la Iglesia por la compasión y el mantenimiento de las normas elementales de humanidad han encontrado puertas “que ninguna llave podía abrir”.
    26 de junio: El obispo católico de Berlín, Von Preysing, envía de palabra por mensajeros a los otros obispos que el decreto sobre divorcio ha sido nuevamente aplazado. Pide a los otros obispos que escriban cartas a todos los ministerios del gobierno nazi para preguntar, con lenguaje contundente, adónde han ido a parar los deportados, y pidiendo cuidado pastoral de los cristianos “no-arios” amenazando con una protesta pública. “A parte de esto, se debe hablar claramente de las atrocidades infligidas a los judíos en general”.
    19 de agosto 1943: Carta pastoral conjunta de los obispos alemanes recordando a los fieles que el asesinato de inocentes está mal incluso si lo cometen las autoridades y presuntamente “para el bien común, como en el caso de “hombres de razas y origen extranjero”. Los obispos llaman al amor hacia “aquellos humanos inocentes que no son de nuestra gente y sangre”, y hacia “los reinstalados” (es decir, los deportados a campos de concentración y exterminio). En la pastoral no hacen uso de los términos “Judío” o “no-ario”.
    23 de septiembre de 1943: Los alemanes liquidan el guetto de Vilna. Ernst von Weizsäcker, nuevo embajador alemán ante el Vaticano, informa en Berlín que el Secretario de Estado Maglione ve el destino de Europa como dependiendo de “la resistencia victoriosa de Alemania en el frente ruso”. Si los ejércitos alemanes se colapsan, el único baluarte posible contra el Bolchevismo caerá y la civilización europea estará perdida.
    10 de octubre: El administrador provincial del área de Regensburg informa que la carta pastoral conjunta de los obispos el 19 de agosto que reprobaba el asesinato de inocentes no ha tenido ningún efecto duradero. Escribe: “La población para escasa atención a tales declaraciones arriesgadas y cargadas de estipulaciones”.
    15-16 de octubre: Los nazis empiezan a detener a judíos en Roma. Pero previamente los nazis amenazan con tomar 300 rehenes de la comunidad judía a no ser que les entreguen 50 kilogramos de oro (equivalente a 56.000 $ U.S.) durante las próximas 36 horas. Los judíos sólo pueden reunir 35 kg., y entonces el Rabí mayor, Israel Zolli, pide y recibe un préstamo del tesoro del Vaticano para cubrir lo que faltaba, con el visto bueno papal.
    16 de octubre: El General Stahel, comandante militar alemán de Roma, recibe una carta firmada por el Obispo Hudal, cabeza de la Iglesia Alemana en Roma, en la cual dice que “Os quedaría muy agradecido si diéseis orden inmediata de paralizar estos arrestos (de judíos) en Roma y sus cercanías; temo que, de lo contrario, el Papa deberá posicionarse abiertamente en contra y esto favorecerá la propaganda antialemana como una arma contra nosotros”.
    18 de octubre: Envían a más de mil judíos romanos, más de dos tercios de ellos mujeres y niños, al centro de exterminio de Auschwitz. Sólo 14 hombres y una mujer volverán vivos después de la guerra. 7.000 de los 8.000 judíos romanos evitarán la captura desapareciendo y escondiéndose. Aproximadamente 4.000 de ellos, con el conocimiento y aprobación papal, encontraron refugio en los numerosos monasterios y casas de órdenes religiosas en Roma. Unas cuántas docenas encontrarán protección en el mismo Vaticano.
    25 de octubre: El sacerdote jesuíta Alfred Delp, miembro de la resistencia alemana antinazi, explica a sacerdotes en Munich que el silencio de la Iglesia sobre lo que están sufriendo los polacos y los judíos y sobre los horrores cometidos en los campos de concentración amenazará la aceptación de la Iglesia en la nueva Alemana tras el derrumbe del régimen nazi.
    28 de octubre: El embajador alemán Weizsäcker informa: “Aunque presionado por todos los lados, el Papa no se ha dejado arrastrar hacia una censura explícita de la deportación de judíos de Roma. Aunque ha de esperar que su actitud será criticada por nuestros enemigos y explotada por protestantes y por los países anglosajones en su propaganda contra el catolicismo, ha hecho todo lo que ha podido hacer en esta cuestión delicada para no romper las relaciones con el gobierno alemán ni con los círculos alemanes de Roma. En la medida en que no hay ninguna razón para esperar más acciones de los alemanes contra los judíos de Roma, podemos considerar que una cuestión tan perturbadora para las relaciones germano-vaticanas como ésta ha quedado liquidada”.
    Noviembre de 1943: Detienen al Dr. Gertrud Luckner, un oficial de Cáritas (la mayor organización filantrópica católica) de Freiburg, mientras intenta pasar de contrabando una suma de dinero para los pocos judíos que quedan aún en Berlín. Había sido ayudante en huídas de judíos a través de la frontera suiza durante años y pasará el resto de la guerra en un campo de concentración.
    5 de Diciembre: El clérigo y teólogo católico Bernhard Lichtenberg muere durante el transporte al campo de concentración de Dachau. Había sido detenido en 1942 por ser considerado “incorregible” debido a sus reiteradas protestas contra el antisemitismo y la eutanasia del gobierno nazi.
    25 de diciembre: El Obispo Frings, en su sermón de Navidad, otra vez enfatiza que está mal matar a inocentes sólo porque pertenezcan a otra raza, pero otra vez deja de utilizar la palabra “Judío” o “no-ario”.

1944

  • 29 de enero de 1944: El Cardenal Bertram escribe al Gobierno nazi que ha recibido informes que las órdenes promulgadas para los judíos se han de aplicar ahora a los “Mischlinge” (medio judíos y ¼ de judíos). “Estos cristianos ya habían sido declarados indignos del servicio militar, no podían asistir a instituciones universitarias, etc. Ahora escuchamos que deben ser llamados a formaciones especiales para servicios de trabajo” “Todas estas medidas apuntan claramente a la segregación que al final les amenaza de exterminio” “Los “Mishlinge” son alemanes y cristianos, rechazados siempre por los judíos” “Los católicos alemanes que componen gran parte de los cristianos alemanes, quedarían profundamente heridos si estos compañeros cristianos han de seguir un destino parecido al de los judíos”.
    17 de abril: Ejecutan al Dr. Max Josef Metzger, sacerdote católico, pacifista histórico, y fundador del movimiento “Una Sancta”, por tener contactos “sediciosos” con el Obispo de Upsala en Suecia.
    1 de agosto: En Pisa, Italia, los alemanes asesinan al filántropo católico G. Pardo Roques y seis judíos que escondía.
    23 de octubre: Rosenberg escribe a Martin Bormann proponiéndole reclutar todo el clero alemán para trabajos forzados a causa de escasez severa de mano de obra.
    27 de octubre: Bormann escribe a Rosenberg informándole que Hitler ha rechazado la idea de utilizar los clérigos para trabajos forzados.
    24 de diciembre: Ya con la derrota de la Alemana nazi casi segura, el Papa Pio XII en su mensaje de Navidad admite “la mayoría considera hoy la forma democrática de gobierno como un postulado natural de la razón misma”.

1945

  • 27 de enero 1945: Oscar Schlindler, un católico alemán miembro del Partido Nazi, que tiene un cierto número de fábricas en el área, salva a 85 judíos de un tren a Brünnlitz. Los habían encerrado en los vagones de ganado durante una semana, y ya habían muerto más de 20. Schindler libera a los judíos y les da comer y refugio a riesgo de su propia vida.
    2 de febrero: Ahorcan al sacerdote jesuíta Alfred Delp, un converso al catolicismo, lanzan su ceniza al viento. Klaus Bonhöffer, el hermano mayor de Dietrich, famoso teólogo luterano encarcelado por los nazis, es condenado a muerte por la “Corte del Pueblo Alemán”.
    9 de Abril: El Almirante Wilhelm Canaris, jefe del “Abwehr”, el General Hans Oster y el pastor evangélico Dietrich Bonhöffer son ahorcados el mismo día y en el mismo campo de concentración (el de Flössenburg).
    Bonhöffer había sido acusado de colaborar en el atentado contra Hitler del 9 de agosto de 1944, a pesar de que estaba preso hacía meses.
    23 de Abril: Guardias de las SS ejecutan a Albrecht Haushofer y a un grupo de presos antifascistas, entre los cuales Klaus Bonhöffer, hermano de Dietrich Bonhöffer, afuera de la prisión de Lehrterstrasse, en Moabit, un suburbio de Berlín.
    26 de Abril: Tropas americanas llegan al campo de concentración a Dachau, dónde todavía sobreviven, además de otros prisioneros, 326 sacerdotes católicos alemanes. Un número todavía más grande había pasado por este campo, había muerto de hambre y de enfermedades o habían sido asesinados. Poco después, el Papa Pio XII menciona estos y otros muchos actos de persecución para demostrar que la Iglesia Católica de Alemana había resistido enérgicamente al régimen nazi. En realidad un sector minoritario pero considerable había resistido con valor heroico, pero no la mayoría. En la Iglesia luterana y evangélicas la situación era seguramente aún más mediocre. El Régimen nazi había intentado exterminar, con bastante éxito, a confesiones sectarias como los Testigos de Jehová.
    18-19 de Octubre: Acabada la guerra, se reunien en Stuttgart representantes de las iglesias de Alemania, para una “Confesión de Culpa”, convocados por líderes supervivientes de la Iglesia Confesante, como Hans Christian Asmussen, Otto Dibelius y Martin Niemöller. “Con gran dolor decimos: mal infinito llevamos nosotros a muchos países y pueblos”, según la declaración que hizo pública allí la Iglesia Evangélica de Alemania, que convocó a un nuevo comienzo para la Iglesia y para el mundo bajo el espíritu de la paz y la justicia. A partir de entonces, la Iglesia Confesante consideró cumplido su papel provisional y restablecida la Iglesia Cristiana de Alemania, unificada.

1946

  • 3 de agosto de 1946: Con Roma ya liberada y acabada la guerra, Pio XII, en un mensaje de prestidigitador político, proclama su superioridad moral retrospectiva por haber hablado y actuado a favor de los judíos (cosa que nunca hizo claramente). Ante un grupo de palestinos, dice: “Desaprobamos todo uso de fuerza (…) como en el pasado condenamos en varias ocasiones las persecuciones que el fanatismo antisemita infligió al pueblo hebreo”. Su autoexculpación grandilocuente un año después del fin de la guerra demostró que no sólo fue Papa ideal para la solución final nazi, sino que también un hipócrita.

EPÍLOGO

  • La posición del Vaticano con respecto al III Reich pasó por varias fases, algunas muy conflictivas y otras contemporanizadoras. En la Iglesia Católica alemana hubo una actitud más bien antinazi de parte de muchos obispos, aunque bastantes grupos católicos e individualidades y clérigos católicos se vendieron a los nazis. Los obispos católicos eran, seguramente, los que mejor información directa disponían de las atrocidades nazis en países ocupados y, aunque con mucho tiento por la gran represión, intentaron alzar la voz ante la barbarie.
    En cuanto a la Iglesia Evangélica (Luterana) hubo una infiltración nazi y un golpe de Estado en 1934 por parte de los “Deutsche Christe” (Cristianos Alemanes) que, aunque minoritarios, intentaron imponer toda una serie de tesis racistas y belicistas a una mayoría de luteranos que, aunque no eran nazis, fueron pasivos y sumisos a la estructura eclesial controlada por los nazis. Los “Deutsche Christe” incluso intentaron prohibir el Antiguo Testamento o la oración por Israel o eliminar cualquier referencia a “la misericordia” en el texto bíblico oficial. Para ello contaron con la ayuda del Estado nazi y de la GESTAPO.
    Capitostes nazis también intrigaron para que Hitler fuera declarado jefe de la Iglesia Evangélica Alemana (al estilo de la reina de Inglaterra), pero el mismo Hitler lo rechazó, pues el se consideraba católico en público (aunque con simpatías por la Yihad islámica, el arminismo –religión germánica antigua- y el ocultismo), aunque en privado decía cosas como “Odio a los judíos porque han dado al mundo a ese hombre, a Jesús” (Conversaciones de sobremesa, recopilado por un alto cargo nazi).
    Un sector de la Iglesia luterana fundó, como respuesta al golpe de Estado nazi, la “Iglesia Confesante”, minoritaria pero selecta, que “confesaba” claramente que el único líder del cristiano es Cristo y no el Führer, y que la Biblia no puede “reescribirse” al gusto del César de turno. Fueron perseguidos y sus líderes parcialmente exterminados en campos de concentración, como es el caso de Bonhöffer y sus familiares y colaboradores. Fueron mártires por la fe, así como también muchos católicos.
    Las otras iglesias bautistas, pentecostales, etc. eran comparativamente muy minoritarias y fueron obligades a unificarse con la Iglesia Luterana. En tanto que eran de origen anglosajón, sobre ellas recayó la presión xenòfoba de los nazis, así que, en general callaron aun más que católicos y luteranos, entregadas al pietismo interno y siguiendo las modas políticas del momento como ciudadanos alemanes, sin querer enterarse realmente de lo que estaba sucediendo.
    Se dejaron seguramente influir por los nazis en sus prejuícios contra los judíos y sus mentiras oficiales sobre la guerra y demás asuntos, sin querer analizar la verdad sobre lo que estaba ocurriendo.
    Como suele pasar, el pretexto de “eso es política”, sirve para vivir acomodados al mundo y callar ante el crimen.
    El estudio de lo que sucedió durante el III Reich viene a demostrar una vez más que, incluso más graves que los pecados de acción pueden ser los de omisión (Santiago 4:17), porque es pecado contra el Amor.
    La Shoá es un buen ejemplo de ello: el pecado colectivo de omisión de la misericordia por una teología errónea en varios sentidos y por la sumisión de las iglesias al poder totalitario del Estado.
    Este tipo de cosas apenas se han comentado, no ha habido demasiada autocrítica desde entonces y mucho es de temer que los errores de fondo sigan igual y si vieniera otro Anticristo como Hitler sucedería más o menos lo mismo, pues no ha habido ningún replanteamiento a fondo, sino rutina, fundamentalismo, liberalismo y / o pietismo de puertas cerradas.
    No se trata de hacer ninguna crítica “destructiva” sino de algo muy crucial: descubrir las sutilezas de los Anticristos modernos y como en las iglesias los cristianos nominales se pliegan a sus dictados y colaboran por pasiva y a veces por activa con su barbarie diabòlica.
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3 comentarios en “Luces y sombras en las iglesias en relacion a los nazis y al III reich

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