Sexo ¿será malo?

SEXO ¿SERÁ MALO?

Ante el sexo pueden adoptarse estas dos posturas:
– Una actitud legalista, bastante común entre cristianos, que no tiene futuro –ni nunca lo ha tenido –, pero, sobre todo, que es contraria al Evangelio.
– Una actitud positiva (no puritana), según la Palabra, que tiene la innegable ventaja de ser comprensible humanamente y no desprestigiar las Escrituras con extremismos antibíblicos (ascéticos), tan fáciles de caricaturizar.
Eros no debe contraponerse a Agape (el amor desinteresado de Dios), ni podemos establecer dicotomías cuerpo-alma (típicas del helenismo, pero ajenas al pensamiento hebreo bíblico). Hacer esto en n contexto mojigato lleva a menudo a la Iglesia de hoy a rasgarse las vestiduras por la inmoralidad y la creciente erotizacion.
Pero debemos antes preguntarnos si entre las causas de ello no estará la actitud miope de muchos cristinos frente a la realidad y, peor aún en nuestro caso, frente a las enseñanzas de la Palabra de Dios. ¿Hasta qué punto el erotismo – su misma existencia como “ismo”, ídolo – no es fruto de la alta de adecuada enseñanza sobre el Eros bíblico dentro de la comunidad cristiana? ¿No será que el erotismo de hoy es porque antes no quisimos tener Eros por falta de confianza en Dios? El cristiano, más que nadie, debiera amar la Creación de Dios, que demasiado a menudo es identificada sin más con el “mundo” en su sentido peyorativo, y considerarla como cosa “muy buena” (Génesis 1:4, 10. 12, etc.).
Es pecado convertir cualquier esfera de la Creación en absoluto, pero no menos pecado es despreciar la Creación o destruirla y tener en poco la obra de Dios. Es degradante vivir para el mundo, pero es insensato prescindir de él en nombre de mal entendidas “espiritualidades”. Nuestra época no escuchará a la Iglesia si los cristianos se andan en dicotomías falsas olvidando que todo es que todo es nuestro (1ª Corintios 3:21-23). Tradicionalmente el pueblo ha conocido la mojigatería con una muy castiza expresión: “beatería”.
En un país como el nuestro hay que ser especialmente cuidadoso, por el escaso conocimiento bíblico y el peso de tradiciones extremistas. Hay que aclarar que la simple mecánica sexual es incapaz de engendrar goces profundos. Que la Palabra no trata de frustrar los deseos del corazón ni los impulsos del cuerpo, sino de encauzar los en una senda de satisfacción plena según la voluntad de Dios.
Tal como escribe Lanza del Vasto:
La dicha tiene la naturaleza del placer y la profundidad del dolor.
Es lo contrario del dolor y también lo contrario del placer.
La expansión hacia el exterior encuentra el límite exterior y recae sobre sí mismos. Pero la busca de lo ilimitado no puede chocar contra ningún muro.
La dicha en cambio es camino sin retorno.

ESCLAVITUD
Una de las epístolas de Pedro nos dice que “cada hombre es esclavo de aquello que le ha dominado” (2ª Pedro 2, 19). Es decir que, en sexo, somos esclavos hasta donde los caprichos de nuestra sexualidad dictan nuestros pensamientos, móviles, acciones y justicia, en vez de tener dominio sobre nuestra propia conducta. En vez de acercarnos a quien nos necesita, nos acercamos a quien nos interesa sexualmente, lo cual no es ir por el camino correcto.
15 confesiones anónimas que muestran lo duro que es ser un adicto al sexo

“…Garza explica que, antes de su matrimonio, adoptó una conducta destructiva, y ésta se mostraba en sus relaciones. Esto no es raro entre los adictos al sexo: Según Seikel, la infidelidad, la falta de intimidad, varias parejas sexuales al azar, sexo no seguro y la masturbación compulsiva son características comunes…”

VACÍO
A menudo dos personas se van a la cama para obtener alguna seguridad, por un ratito al menos, de que existe algo parecido al compromiso, el cariño y la comunicación. Dicho muy sencillamente, era un intento de llenar ese “vacío con forma de Dios” del cual escribía Pascal.
Una conversa y psicóloga cuenta el siguiente testimonio, explicando cómo intentaba “ser cristiana y seguir acostándome con uno y con otro”. “Llegué a dos conclusiones – relata –. La primera fue que, mientras nunca me costaba trabajo alcanzar el nivel deseado de compromiso y comunicación, nunca podía mantenerlo. Siempre sucedía lo mismo: un muchacho y yo comenzábamos con una tremenda intimidad eufórica, que tarde o temprano se tornaba vacía y ritualizada. Seguíamos por un tiempo con el juego pero finalmente el uno o el otro se retiraba, con la determinación de que la próxima vez todo sería distinto. Nunca lo fue.”

MASTURBACIÓN
Esta misma mujer dice, hablando de masturbación, que tiende a “usar a la otra persona como un medio para aproximarse a la experiencia perfecta que te imaginas cuando estás solo, y en consecuencia el acto se convierte en poco más que el físico, y probablemente será pobre en términos de mera satisfacción corporal, sin tomar en consideración la satisfacción psicológica… yo sostendría que cuanto mayor sea tu “ingenuidad” sexual al acercarte al lecho matrimonial, tanto mayor será la satisfacción mutua consistente que oportunamente experimentarás… Yo quería el Espíritu de Dios antes que una titilación física transitoria, y más aún, empezaba a ver que la abstinencia tenía sentido en términos de una preparación óptima para el compartir real con una personal real”.

FANTASÍAS SEXUALES
Una encuesta reveló que estudiantes de ambos sexos reconocían haber pasado hasta 1/4 parte de sus horas de trabajo entregados a estas fantasías, como mecanismo contra el tedio, la fatiga, la frustración y la ansiedad, y, como tal,  parecen funcionales.
Así pues, ¿por qué no fantasear? En verdad, ¿por qué no, si los sucesos del mundo no son más que casualidades “llenas de ruido y furia sin significación alguna”, como expresó Macbeth?
Si Dios no “dispone de todas las cosas para el bien de los que le aman, a los cuales Él ha llamado de acuerdo a sus propósitos”; y si Él sí permite una cuota
de dolor, entonces, los que ya Le conoceos, tenemos que afrontar las realidades por Dios dispuestas que serán, al fin, mucho más excitantes que la fuga hacia cualquier tipo de fantasía.
Si ponemos a prueba las promesas de Dios, aunque sea de forma hipotética y condicional, Él confirma que la cosa va en serio. No debiéramos perdernos ninguna de las buenas cosas que Él nos reserva, aunque esto conlleve una intensa gimnasia espiritual en lugar de asirme a una agradable fantasía que postergue los problemas y compromisos. Además es así como avanzan los pueblos.
Nuestro cumplimiento no es perfecto a veces preferimos creer que nuestras soluciones son mejores que las del Señor. No obstante Él invariablemente demuestra que estamos equivocados. El Señor es un maestro muy tierno. Su yugo es fácil y su carga es ligera. Nunca aplasta con exigencias, nunca retira su Espíritu en forma caprichosa o arbitraria, sino que siempre estuvo allí, simplemente esperando que volvamos a acercarnos más a Él después de cada tropiezo y al parecer, siempre regocijado de nuestro regreso.
Por cada “juguete” que nos pide dejar, Él ofrece siempre algo mejor a cambio: amor, gozo, paz, paciencia, bondad, suavidad, propósito, integración vital…

AMOR LIBRE
Jesús vino para darnos vida en abundancia. Nunca dijo que la sexualidad fuese mala, solo pide que le confiemos esa función en nuestras vidas, no menos que otras que le pedimos en oración. Hasta que no abramos nuestros puños tan duramente apretados, Él no puede llenar de su abundancia nuestras manos.
En Oseas leemos una significativa historia, la de la esposa del profeta, Gómer, quien buscaba una vida más plena, sin inhibiciones. Y se quedó sin nada, sin inhibiciones ni tabúes por supuesto, pero también sin amor, ni compañía ni apoyo. ¿Se realizó sexualmente? No parece desprenderse del texto, y es que el desenfreno sexual no equivale precisamente a la plenitud, sino a su caricatura. Anticipar la unión sexual al matrimonio o a parte de él es estropear algo antes de que tenga oportunidad de ser usado plenamente y en su contexto. Anticipar el contacto cuando aún hay inseguridad es burlarse del amor, pues la unión sexual no expresa lo que tiene que expresar: mutua entrega incondicional del uno al otro. Peor aún el caso de la prostitución: lo monstruoso de unirse a prostitutas estriba en que se hace un acto que no expresa lo que debiera ser, pues falta el amor y la mutua entrega (1ª Cor. 6:16).
El amor libre, la libertad sexual, el hedonismo de un Hemingway (“Lo que es moral es lo que me sienta bien a mí; lo inmoral es lo que me molesta”), propugnan la ruptura con todas las normas (noviazgo, matrimonio, etc.) y dicen que hay que reconquistar alegría y placer, en cantidad y en calidad. Mas, el resultado ¿tiene algo que ver con el amor?
Pero veamos la dialéctica de la pareja moderna en su
tensión y competencia:
¿Qué busca éste? (ésta).
¿Cómo interpretar sus atenciones, palabras? ¿Es sincero?
¿Con qué medida vamos a medir su sinceridad?
¿Cómo sabremos que el hedonista, el “playboy” no usa al otro como simple objeto para dejarlo una vez satisfecho? Esta relación, por extrema debilidad, es superficial, y la misma superficialidad está preñada de mentiras inconscientes, la conversación llena de tópicos, frases hechas, slogans.

EROS BÍBLICO
El sentimiento erótico en la Biblia manifiesta todo el deleite que el ser amado despierta en el amante, precisamente por ser quién es: el ser amado, concreto y determinado, “Goza de la vida con la mujer que amas…” (Eclesiastés 9:9). “Alégrate con la mujer de tu juventud… y en su amor recréate siempre. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo” (Proverbios 5: 18-20).
La enseñanza sobre Eros es bíblicamente uniforme: Eros no busca (como la sensualidad) el deleite meramente personal o pasajero, sino el establecimiento de un vínculo gozoso entre dos que se aman. Solo así es la relación amorosa total, el descubrirse mutuamente en profundidad y sinceridad.
Es hermoso vivir en el mundo creación de Dios tratando de devolverle todo lo que la caída le arrebató, restituyendo el sentido original a la obra divina…

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