Por un cristianismo sin religión y una iglesia sin cemento

POR UN CRISTIANISMO SIN RELIGIÓN Y UNA IGLESIA SIN CEMENTO

SIN TEMPLOS DE PIEDRA
Los cristianos primitivos se reunían en casas particulares, al aire libre o en catacumbas en épocas de persecución (miles de km. de catacumbas solo en Roma). Hasta el s. IV no tenemos constancia de templos “cristianos” tal y como ahora los entendemos. Por deformación cultural la gente hoy entiende por “iglesia” el templo de piedra, cuando justamente Cristo fue acusado precisamente por rebatir esto y priorizar el templo del Espíritu y el corazón de carne. Vemos así como el legalismo da la vuelta a Cristo y vuelve al fariseísmo totalitario que asesinó a Jesucristo.
Y la Biblia dice: “Los verdaderos adoradores no me adorarán ni en Jerusalén ni a Samaria sino en espíritu y en verdad”, es decir: ninguna necesidad de ningún templo de piedra.
Orar es diálogo y es ser consciente de las limitaciones humanas, y es hablar con Dios como hablas con tu padre o con un amigo, y esto no requiere esas supuestas ampulosas ceremonias en un templo con flores, bancos, etc. y demás pompa o lujo, que tanto la gente corriente como los ateos acaban por creer centrales y consustanciales a la creencia.
El mismo Jesús dijo al Sanedrín: “Yo destruiré este templo y lo reconstruiré en tres días”, el Sanedrín lo acusó (manipulando lo que Cristo dijo de una manera propicia a sus intereses políticos mundanos) de querer cargarse el templo de piedra. Pero el Evangelio dice que se refería al propio cuerpo (el “templo” de carne) y a su resurrección. El legalismo clerical es, pues, la subversión total del cristianismo, por eso, como castigo, recibe la subversión atea, marxista, anarquista y de demás ideologías disolventes.

Local y estructura de reuniones o cultos 02

Dietrich Bonhöffer, pastor de la iglesia alemana antinazi (y barcelonés de adopción), hablaba de iglesia y de cristianismo “sin muros”, directamente dentro el mundo, abogaba por un “cristianismo sin religión”, como el de los primeros cristianos, a los cuales, por su sencillez (carecían de imágenes, templos y pompa), muchos paganos tenían por ateos.
El diezmo es del antiguo pacto y no aparece en el NT. Allí se refiere a evangelizar “sin zurrón”, aunque “no poner bozal al buey que trilla”. Eso puede significar que el pastor tiene derecho a comida y techo. ¿A más? Pablo cosía tiendas para ganarse la vida y era el apóstol de los gentiles. También Jesucristo habla contra “los asalariados”. Un pastor cuidadoso tiene que temer ser considerado “asalariado”, puesto que el Señor mismo previene contra ellos. No temer es un signo de ligereza espiritual, a mi modo de entender esto.
Con ello no quiero decir que yo u otros no podamos ser también ligeros espiritualmente en otros temas, simplemente es un ej. de lo que yo veo como malos entendidos ya de entrada y de base en temas de eclesiología y otros.
Dice el apóstol Pablo sobre cómo él mismo se ganaba la vida durante su ministerio: “Fue a ellos, 3 y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas”.
“9 Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso”.
“33 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. 34 Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. 35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir”.
Cuán bendecida estaría la iglesia del Señor si el sustento del ministerio del apostol Pablo no lo tuviesen sepultado los ministros asalariados.
Es cierto que el obrero es digno de su salario, pero la gloria que buscaba Pablo superaba el vivir de la caridad del pueblo del Señor, que muchas veces es mezquina. Veamos:
“15 Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria.
18 ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio”.
Una cosa es el siervo de tiempo completo quien sale por amor de Cristo sin recibir nada de los gentiles (3Jn.7), es decir, un misionero. Y, otra muy distinta, es la pluralidad de pastores que cada asamblea debe tener. Ellos, por supuesto, deben trabajar para evitar ser gravosos a la asamblea.
Por supuesto que los asalariados, descalificados por el mismo Señor (Jn.10:12), no desean saber nada del sustento del ministerio del apóstol Pablo, que aunque recibió ayuda de asambleas, siempre se guardó de ser gravoso, pues a Cristo se sirve gratis, como está escrito: “Qué tienes que no hayas recibido”

Local y estructura de reuniones o cultos 01

Pues el Señor Jesucristo no es deudor de nadie, como está escrito: “14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. 15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. 19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. 20 Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén”
Otro tema: ¿Realmente toda congregación tiene que tener un templo propio? ¿Tiene eso ni base bíblica ni del cristianismo primitivo? (no). Si los césares regalaban templos paganos a los obispos para controlarles, eso nos indica el papel real de los templos. Primero obtienes un templo y luego el templo cambia a la congregación. Que hoy en día la gente entienda por “iglesia” el templo y no la congregación (que es su sentido originario) dice mucho de los peligros del templo de piedra y madera. Pero dudo mucho que la gran mayoría de los evangélicos quieran ver esto y seguro que muchos se molestan de esta reflexión.

SENCILLEZ FRENTE A SOBERBIA RELIGIOSA
La sencillez, natural en la humildad, es siempre preferible en un cristiano a la pompa, relacionada con la soberbia. Así, cuando oramos, no hay que pedir perdón con palabras repetitivas o sin sentido, como enseñan las comedias televisivas de consumo en boca de monjas medio enloquecidas, sino que hablamos en nuestra conciencia. La sencillez es el autocontrol del dolor y la sabiduría en la simplicidad de la verdad.
Porque uno habla con su conciencia y con el Dios de los creyentes, y es una libertad de conciencia -principio de las libertades democráticas occidentales tal y como ahora las entendemos- que ni los integristas ateos ni los integristas “cristianos” o de otras religiones no podrán matar ni matándonos a nosotros, como a menudo han hecho a lo largo de la Historia.
Ni tampoco quienes sean líderes religiosos que se mueven como diplomáticos o managers entre los intereses creados puramente materialistas podrán con nuestra libertad en Cristo, por más que lo intenten.
No nos obsesionemos tampoco con los números de asistencia ni mucho menos de “afiliación” o “membresía”. Cristo hablaba de “manada pequeña” y de que “ancho es el camino que lleva a la perdición y estrecho el que lleva a la salvación”
Preocupemonos de la fe en su pureza, amor en acción, sinceridad…
No por llamarse “evangélico” se obedece necesariamente más al Evangelio…
A veces crecer en número es sólo engordar.
Les interesa el número a los asalariados que viven de números.
En la Palabra leemos “Y Dios añadirá…”. Lo hará Dios, no el marketing de “iglecrecimiento” como proponen ciertos líderes-asalariados.

Por un cristianismo sin religión y una iglesia sin cemento 01

Una denominación no equivale a la salvación, ni una denominación o iglesia puede “salvar”, ni ninguna tiene la patente de Dios, ni a Cristo en exclusiva, para usufructo privado, por más que muchas lo den a entender por intereses materialistas bastardos o por fanatismo delirante. Tales ideas son idólatras y doctrinas del Anticristo, pues es substituir la salvación EN Jesucristo por la salvación EN unas organizaciones humanas que se atribuyen la representación de Dios en exclusiva.
La Novia de Cristo es invisible por el momento, porque sólo Dios sabe cuáles son los suyos y ningun creyente ni líder está autorizado a decidirlo suplantando a Dios y juzgando al prójimo. La Iglesia de Cristo no coincide con ninguna iglesia humana ni denominación, sino que las supera a todas. Ni están todos los que son, ni son todos los que están en ellas. Sólo así no nos haremos líos espirituales sobre el tema (promovidos interesadamente por asalariados que quieren cobrar los diezmos).
Seamos cautos y escudriñemos las Escrituras para no dejarnos engañar por quienes utilizan la piedad para su propio beneficio más que para el beneficio de otros, e ignoran la Justicia de Dios.

¿UNA IGLESIA RICA PUEDE SER EVANGÉLICA?
Me parecería muy bien que todas las iglesias vendieran todas las riquezas superfluas que tienen, porque la obra de Dios, según el Evangelio, sólo tiene que llevar “zurrón y sandalias”, ni siquiera dinero al zurrón. Dios proveerá…si es obra suya.
La Biblia no prohíbe que un creyente sea rico: a las comunidades cristianas los había de toda clase social (y Abraham o Salamón eran muy ricos, por ej., en el Antiguo testamento), lo que prohíbe son las riquezas injustas.
Un cristiano puede ser rico, en cierto modo aunque con interrogantes, pero ¿la iglesia puede serlo?.
Las comunidades cristianas primitivas y, también posteriormente, han practicado el comunismo de bienes, tal como dijo Jesús al joven rico, estilo de vida en común denominado “comunismo apostólico” por teólogos y “comunismo no científico o precientífico” por los marxistas.
Para evitar tales “excesos” evangélicos, muchas “iglesias” han vuelto hacia el Antiguo Testamento y hacia todo lo más conservador, para que, con este clamor hacia lo antiguo, tapar la boca al nuevo espíritu que nos trajo Cristo.

Por un cristianismo sin religión y una iglesia sin cemento 02

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