El peligro de las frases hechas

EL PELIGRO DE LAS FRASES HECHAS TRANSFORMADAS EN RELIGIOSIDAD PROCLIVE AL DESEQUILIBRIO MENTAL O AL FANATISMO SUPUESTAMENTE “SUPERESPIRITUAL”

Otros peligros se centran en acuñar frases para describir alguna experiencia espeical y palabras en uso familiar entre los más serios hijos de Dios que concurren a convenciones; como “poseer”, “controlar”, “entregar”, “liberar”, todas las cuales contienen algo de verdad en relación a Dios, pero que en la interpretación de la mente de los creyentes son proclives a crear condiciones para que los espíritus malignos de Satanás puedan controlar a aquellos que se “entregan” y “liberan” a los poderes del mundo espiritual, sin saber có mo discernir entre la obra de Dios y la de Satán.

Varias preconcepciones acerca del modo en que Dios obra, también dan oportunidad a los espíritus malignos al animar a creyentes en el camino del orgullo espiritual y de considerarse “más espirituales” que el resto de cristianos (sin tener ni siquiera base bíblica para tal suposición).

Por ej., “si Dios trae todas las cosas a nuestra “memoria” cuando necesitamos predicar o defendernos, no necesitamos usar de nuestra memoria ni llenarla de la Palabra de Dios.

Otros pensamientos que son proclives a crear una condición pasiva –contraria a tantas enseñanzas de Jesús, como la parábola de las minas-, la cual los espíritus malignos necesitan para sus obras engañosas de espiritualidad truculenta tipo show, pueden ser a través de las siguientes interpretaciones erróneas de la verdad, que suelen llevar al exclusivismo y a la soberbia espiritual, el pecado más directamente de Satanás:

  • -“Cristo vive en mí” (implícito: en tí parece que no) es decir, yo no vivo ahora. Todo lo que me sucede y hago está bién: lo hace Cristo.
  • -“Cristo vive en mí” (implícito: tu aún estás en la carne), es decir que he perdido mi personalidad, porque Cristo está ahora personalmente en mí, basado en Gálatas 2:20.
  • -“Dios obra en mí” (implícito: tus obras son carnales), es decir, yo no necesito obrar, sólo entregarme a obedecer, basado en Flp. 2:13.
  • -“Dios dispone en mi lugar” (implícito: tengo hilo directo con Dios por delante de tí), es decir yo no debo usar mi voluntad para nada.
  • -“Dios es el único que puede juzgar” (implícito: que hagan lo que quieran, ya se apañarán), es decir que no debo usar mi discernimiento (ni la razón) ni aunque haya recibido ese don espiritual.
  • -“Yo tengo la mente de Cristo” (implícito: no me estoy equivocando), no debo tener una mente propia, basado 1ª Cor. 2:16.
  • -“Dios me habla” (implícito: no pienso porque ni lo necesito), de manera que yo no debo “pensar” o “razonar”, solamente “obedecer” lo que El me manda hacer.
  • -“Yo sirvo a Dios” y “no debo actuar hasta que El no me lo indique” (implícito: no hay que actuar hasta nueva orden, lo que dice la Biblia sobre actuar, pues, es irrelevante y no hace falta seguir sus indicaciones para quien tiene “hilo directo” preferente con Dios), por lo que se puede caer muy fácilmente en el pecado de omisión (Stg. 2).
  • -“Dios me revela su voluntad a través de visiones o sueños” (implícito: soy su prefe), de manera que yo no necesito decidir ni usar mi conciencia ni razonar.
  • -“Yo estoy crucificado con Cristo” (implícito: y tu no), por lo tanto “estoy muerto” y debo “practicar” la muerte, que yo considero es “pasividad” de sentimiento, pensamiento, etc.

Para llevar a cabo en la práctica estas diversas concepciones, el creyente reprime toda acción personal de la mente, juicio, conciencia, razonamiento, voluntad y actividad para que “la vida divina fluya” a través de él.

Esto es una falsa espiritualidad disfrazada de “superespiritualidad” megalómana, ya que Dios espera el mejor ejercicio de las facultades que dio al hombre y de su activa e inteligente cooperación en voluntad, para llevar a cabo todas estas verdades espirituales en experiencia.

En resumidas, lo que estos hermanos -a menudo jóvenes o nuevos y llevados por líderes inexpertos, sin formación o descuidados- pretenden es un falso “evangelio” de la Muerte, fuera del Reino de Dios que depende de las Bienaventuranzas (que son esencialmente activas) para esta vida. Tal falso Evangelio está relacionado con la presunción impertinente, promoviendo el fanatismo excluyente, lo cual resulta muy peligroso espiritualmente y suele llevar al solipsismo y a desequilibrios mentales acentuados.

Se trata de “Otro” evangelio (Gál 1:9) distinto al predicado, y así pues es anatema y maldición. Desgraciadamente este talante envarado y nada natural contamina el tono de muchas iglesias tiñéndolo de algo muy distinto y contrario al puro Evangelio.

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2 comentarios en “El peligro de las frases hechas

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