La propiedad

La propiedad

(Mateo 6:19-34)

El contexto en que están colocadas las enseñanzas de Jesús sobre la propiedad indica que esto no es meramente un asunto de dimensiones económicas, o jurídicas o sociales, sino que tiene dimensiones espirituales que afectan nuestras relaciones con Dios. Al igual que práctica de la piedad y oración, la forma en que se adquieren y se utilizan los bienes materiales necesarios para sostener la vida humana,además de las actitudes interiores que se tengan hacia ellos,son de importancia determinante en nuestra relación con Dios.Se destaca aquí el derecho exclusivo de Dios sobre la vida de su pueblo.

Las enseñanzas de Jesús en esta sección aparentemente se organizan en torno a tres instrucciones específicas para sus seguidores:

1) “No os hagáis tesoros en la tierra…sino haceos tesoros en el cielo” (Mt. 6:19a,20a);

2) “No os afanéis por vuestra vida,qué habéis de comer,o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo;qué habéis de vestir…no os afanéis por el día de mañana” (Mt. 6:25a,31,34a);

3) “Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

Estas instrucciones se presentan en forma imperativa y requieren decisión acompañada de acción apropiada de parte de los oyentes. Las instrucciones son ampliadas e ilustradas por una serie de proverbios y refranes,típicos de la forma literaria judía de la época,conocida bajo el nombre general de la “sabiduria”. Por medio de éstos la imaginación de los oyentes es estimulada y son conducidos a nuestros niveles de reflexión y comprensión, y, se supone,acción obediente.Estos proverbios de la sabiduría hebrea,la repetición tan característica de los paralelismos semíticos, y las imágenes llamativas tomadas de la experiencia común de sus oyentes todos sirven para hacer su impacto en la vida del discípulo de Jesucristo.

a. “No hagáis tesoros en la tierra…sino haceos tesoros en el cielo…” (Mt. 6:19a,20a).

La propiedad 01

La naturaleza fundamentalmente perecedera de los bienes materiales se destaca las imágenes de polilla,orín y ladrones. Los vestidos guardados en la casa eran comidos por la larva de la polilla. Las monedas y alhajas que el campesino u obrero palestiniense enterraba en la tierra en tiempos de inestabilidad política quedaban completamente desfigurados por la corrosión. Y si las ocultabas en casa, los ladrones fácilmente podían abrir agujeros en los frágiles adobe y robarlas.

En cambio,los “tesoros en el cielo” escapan de los estragos que sufren los “tesoros de la tierra”.¿Pero qué son estos “tesoros en el cielo”? y ¿cómo se hacen? Sobre esto arroja luz el pasaje paralelo en Lucas, “Vended lo que poseéis, y dad limosna…haceos tesoro en los cielos que no se agota,donde ladrón no llega,ni polilla distruye” (12:33). Otros pasajes aclaran el significado en el mismo sentido.Jesús le dice al joven rico, “dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo” (Mc. 19:21;Mc 10:21;Lc 18:22). Y del insensato rico le dice: “Así es el que hace parasí tesoro, y no es rico para con Dios” (Lc. 12:21). De modo que se hacen “tesoros en el cielo”a través de la práctica de la generosidad hacia los necesitados. Esta manera de entender “tesoros en el cielo” era corriente en el judaísmo en la época de Jesús. Para Jesús esta formulación parece haber sido importante, pues cada vez que El dice algo sobre riquezas o propiedad repite estas palabras u otras semejantes (Mt. 19:21 y paralelos; Lc 12:21;12:33; cf. 1Tim. 6:17-19).

Desde luego,las instrucciones de Jesús sobre la importancia de practicar la justicia ante Dios y someterla a su juicio, más bien que al juicio de la gente (6:1,4,6,18), son pertinentes aquí. La generosidad que hace “tesoros en el cielo” no se practica delante de los hombres para ser vistos de ellos, sino con referencia al “Padre que ve en lo secreto”.

Con esta instrucción, y la advertencia correspondiente,Jesús invita a sus discípulos a ser una comunidad que se caracteriza por la generosidad; donde los que tienen toman la iniciativa y comparten con los que necesitan. Ya Juan Baustista, en su llamado al arrepentimiento a fin de participar en el reino que se acercaba, anticipaba este elemento comunitario de vida en el nuevo orden mesiánico (Lc. 3:11). Aunque Jesús no define la manera,o el sistema concreto, en que esta instrucción se llevaría a cabo en sus comunidad,él sí enuncia el principio con fuerza y claridad. Uno de los desafíos más apremiantes para la Iglesia de nuestros tiempos, sin duda,es la creación de formas concretas de convivencia en el cuerpo de Cristo que expresen de manera auténtica este principio de Jesús; modelos que no se conforman con meramente reproducir los patrones económicos que predominan en la sociedad contemporénea.

A veces la Iglesia ha sido tentada a tratar de resolverlos males económicos y sociales que padece la sociedad a través de la imposición por la fuerza de un sistema que parece ser mejor.Pero resistiendo esta tentación,la Iglesia, sí debe crear modelos de convivencia social y económica que reflejen en verdad el Espíritu y las palabras de Jesús y demostrarlos en su vivencia corporativa, al igual que por medio del aporte individual en las estructuras humanas en que todos sus miembros participan.

A continuación Jesús utiliza tres frases, del estilo de los proverbios bíblicos, para aclarar y subrayar el principio enunciado en 6:19,20.

1) “Porque donde esté tu tesoro,allí también estará tu corazón” (21). (La Biblia de Jerusalén traduce correctamente la forma singular “tu tesoro” y “tu corazón”. Hemos notado ya la manera en que Jesús solía enunciarmun principio y luego aplicarlo personal y particularmente para beneficio de sus discípulos. Cf.Mt. 5:38-42). Este ersículo nos revela una faceta importante del concepto bíblico del hombre. El corazón del hombre (que es la forma bíblica de referirse al hombre en su totalidad) es atraído por el tesoro que libremente se ha elegido. Cada persona tiene un tesoro, pero nadie puede tener más que uno.
Aquello que elegimos ejerce un poder exclusivo sobre nosotros.Aquí Jesús dice que los valores que elegimos determinan nuestro destino.

2) “…si tu ojo es bueno, tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas” (22b,23a). Según el pensamiento veterotestamentario, el ojo es la lámpara que permite al hombre orientarse en la vida,en medio de las tinieblas de este mundo. Si el ojo es “bueno”,o sano, el hombre podrá orientarse por buen camino. Si el ojo es “maligno”, o enfermo, el hombre se perderá en las tinieblas. El texto en Proverbios 22:9 podrá ayudarnos a comprender este proverbio en el sentido en que Jesús lo utilizó: “El de ojo misericordioso será bendito, porque dió pan al indigente” (según el sentido literar podría traducirse “el de buen ojo será bendito”…). De modo que una orientación avara y egoísta llena la vida de las mismas tinieblas que la rodean. “Ojo maligno” en lenguas semíticas lleva el sentido de avaro o tacaño.

3) “Ninguno puede servir a dos señores
Porque o aborrecerá al uno y amará al otro,
O estimará al uno y menospreciará al otro.
No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6:24).

Estas palabras, tomadas en su contexto aquí, manifiestan el carácter radical de la enseñanza de Jesús sobre la riqueza y la propiedad. Las posesiones materiales se convierten en un dios falso que exige una lealtad exclusiva, como la que pide Dios. Por lo tanto las exigencias de las posesiones materiales han der se totalmente rechazadas.

Por su forma, este versículo parece ser un provervio semítico en que la idea principal es enunciada en la primera línea y las líneas sucesivas ofrecen una serie de profundizaciones de ella. De esta manera Jesús subraya lo que ha dicho ya relativo a la naturaleza del hombre. El hombre está siempre al servicio de alguien, o de algo.Imaginar que es posible servir a dos señores no es más que una ilusión.

El término “pertenencia” es el que mejos traduce la idea bíblica de servicio. No se trata solamente de algún trabajo que se ha de cumplir,sino de una disponibilidad total del esclavo,o del servidor, respecto a su señor. Se trata de una relación que excluye toda otra lealdad. “Aborrecer” significa apartarse o hacerse indiferente respecto a alguien; y “amar” en este contexto tiene el sentido contrario, significa pertenecer a otro, servirle. “Estimar” traduce un término que significa adherirse o vincularse a alguien, y “menosapreciar” lleva el sentido opuesto.

En la última línea del versículo 24 se resume la enseñanza de Jesús contenida es esta instrucción. Se sirve a Dios por medio de expresiones concretas de amor desinteresado y sacrificial hacia nuestros semejantes, que de paso,es la forma de hacer tesoros en el cielo. Se le sirve a Mamón (y según Jesús es imposible compartir nuestro servicio) por medio de orientar la vida en torno a los bienes materiales. Y esto se describe como hacer tesoros en la tierra.Mamón es el término aramaico para “ganancia”.En este sentido se traduce “riquezas” en nuestra versión y “dinero” en la Biblia de Jerusalén.

Aunque esta instrucción no constituye un rechazo de los bienes materiales tan necesarios para sostener la vida humana,sin embargo esta palabra de Jesús cala hondo y nos plantea la pregunta: ¿Hasta dónde es posible poseer propiedades y dinero sin dejarnos poseer de ello, sin amarlos, sin estimarlos, sin servirlos?

b. “No os afanéis por vuestra vida,qué habéis de comer,o qué habéis de beber,ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir…no os afanéis por el día de mañana” (Mt. 6:25a,31,34a).

La propiedad 03

Aquí Jesús vuelve a enunciar un principio; que en la comunidad del reino no se ha de afanar por la vida (25a).A continuación se hace más explícito el carácter de este afánpor la vida.Luego las implicaciones de este principio son aclaradas,ilustradas y ampliadas por medio de una serie de proverbios semíticos y dichos de sabiduría popular a fin de que los oyentes de Jesús entiendan perfectamente bien el significado y las implicaciones de su instrucción.

Seis veces en el curso de estos diez versículos se repite el vocablo que en nuestra versión se traduce “afanarse” y en otras versiones se traduce “preocuparse”. Jesús aquí se refiere al tipo de preocupación que conduce a una fidelidad dividida y,luego,a una concentración idólatra en las posesiones.

En el Nuevo Testamento se reconoce que la existencia humana se caracteriza por la lucha, el afán y la preocupación. Las exhortaciones a no afanarnos (Mt. 6:25-34; Fil. 4:6; I Ped. 5:7) presuponen que todo el mundo, por naturaleza, se afana. De modo que los que participan en la comunidad del reino trabajarán como otros hombres.Pero lo harán sin intranquilidad y angustia,pues pertenecen ya al reino de Dios y sus valores son determinantes en su vida. Y sus “preocupaciones” no irán más allá del trabajo necesario para asegurar su subsistencia.

La ansiedad es característica de los paganos (6:7,32) que no se dan cuenta que el “Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad” (6:7). En la comunidad del Mesías las incertidumbres de la vida no producen ansiedad porque se sabe que el futuro, al igual que el presente, está en manos de Dios. Por esto el apóstol aconseja: “echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros” (1 Ped. 5:7;cf. Fil. 4.6). El remedio que Jesús ofrece para la ansiedad es confianza en Dios, en el contexto de la comunidad del reino. Y a continuación esto se subraya por medio de cuatro ilustraciones.

1) “¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” (25b). Ya que la vida del hombre, hecho a la imagen de Dios como ser viviente, vale infinitamente más que los alimentos que le sostienen y que el vestido con que cubre su cuerpo, se puede confiar en la providencia de Dios para sostener y proteger la vida del hombre que ha creado. Dios cuidará de nuestro alimento y de nuestro vestido, puesto que El se preocupa por nuestra vida.

2) “Mirad las aves del cielo…los lirios del campo…y la hierba del campo” (Mt. 26,28,30). Los pájaros trabajan para sostener su vida,pero realmente serían incapaces de proveerse ellos mismos,y por sus solas fuerzas, de lo que necesitan para vivir;sin embargo, Dios los colma sobradamente por encima de los que ellos hacen. Esto indica que si Dios se cuida tanto de los pájaros,con mayor razón se cuidará de nosotros.Y si el Creador dispensa tanta belleza a las flores y a la hierba de los campos que sólo duran un día, con cuánta más razón habrá de velar por el bienestar de sus hijos en su reino.

3) “¿Y quién de vosotros podrá ,por mucho que le afane,añadir a su estatura un codo?” (Mt. 27), o posiblemente la mejor traducción sería “añadir un todo a la medida de su vida” (Biblia de Jerusalén). En la que la ansiedad del hombre, y aún es sus preocupaciones legítimas,se revelan los límites infranqueables de su poder. Sólo Dios es capaz hacer crecer el cuerpo y durar la vida. ante estas limitaciones se destaca aún más la insensatez de la ansiedad del hombre, la acumulación de bienes no servirá para prolongar la vida de su poseedor ni siquiera “un codo más”.

4) “Basta a cada día su proprio mal” (Mt. 34). Son la confianza en Dios como Padre y la búsqueda exclusiva del reino las cosas que liberan al hombre de sus angustias por un futuro desconocido. Y además, a la luz de las exigencias del día de hoy,es doblemente insensato ser ansioso por el día de mañana.

Es evidente que el sistema económica que predomina nuestro tiempo es diferente del que existía en el primer siglo de Palestina. Hemos llegado a llamar “ahorros” lo que Jesús llamaba preocupaciones angustiosas por el mañana. La usura que los Evangelios prohibían ha llegado a legitimarse y se llama “intereses”. Pero aquí Jesús ofrece unos principios que no podemos desatender sin correr el peligro de la perdición. Cuando los ahorros se acumulan y los intereses se convierten en carga injusta para el semejante quedan a estas advertencias de Jesús.

c. “Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,y todas estas cosas os serán añadidas” (6:33). Esta instrucción constituye un resumen del pensamiento de Jesús sobre la propiedad, los bienes y el dinero. La ansiedad conduce a una escala de valores pagana que no sabe dedicarse a otra cosa que la acumulación de bienes de este mundo. Pero por su parte, los discípulos de Jesús tienen una dedicación más importante, el reino de Dios y su justicia.

La solución al problema de la característica ansiedad pagana que agobia a los hombres se encuentra en el reino de Dios. El que busca seguridad en la propiedad, en los bienes materiales y en el dinero está condenado a la angustia. El que busca el reino de Dios halla liberación de la ansiedad,pues vive bajo la providencia de Dios que sostiene su vida y suple sus necesidades.

A la luz de este versículo que resume el pensamiento de toda esta sección (6:19-34), notamos que Jesús no propone una confianza pasiva de tipo oriental en la providencia. Tampoco propone el desprecio místico del cuerpo y sus necesidades opuestas a las del alma. Tampoco enseña un optimismo ingenuo que no tome en serio las realidades de la vida humana en esta tierra. Pero es un llamado a la búsqueda de lo que es de valor esencial,” el reino de Dios y su justicia”. El reino de Dios que Jesús ha inaugurada es reino de justicia (cf. Rom. 14:17). Hay una estrecha relación entre la “causa de Cristo” y la “causa de la justicia” (Mt. 5:10,11). La justicia del reino es dádiva de Dios que permite a los hombres convivir en relaciones armoniosas y rectas según la intención de Dios para sus hijos. Y esto conduce a una sosegada simplificación de la vida. Los bienes se tienen en relación con el propósito de Dios y las necesidades de los semejantes. Su lealtad absoluta a Dios les libra de la ansiedad que el dominio de las riquezas produce. En la comunidad del reino la vida se comparte en el Espíritu de Jesucristo.

Este es un concepto radicalmente revolucionario en relación con los bienes. La tendencia humana es pensar en uno mismo y luego en otros.Jesús pide lo opuesto. El invita a sus seguidores a buscar esa comunidad de amor que anticipa el reino de Dios, en la cual la vida (incluyendo los bienes materiales) es campartida, y todas sus necesidades serán provistas.La forma en que esta promesa se cumple se descubre en Mc. 10:29,30 y sus paralelos. “De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos,o hermanas, o padre, o madre,o hijos, o tierra, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.”

La propiedad 02

A los que abandonaban todo para seguirlo, Jesús les promete una comunidad en que las necesidades de la vida son compartidas ya en este tiempo, aún en medio de la persecución. Jesús invita a sus discípulos a formar una comunidad donde predomina un espíritu de familia, donde nadie vive para sí, donde una persona,aunque deje lo suyo, hallará familia, casa, etc., entre sus hermanos.Las necesidades de los discípulos de Jesús serán provistas por un Padre de amor obrando por medio de una comunidad generosa.

En realidad éste es el espirítu que encontramos reflejado en la comunidad primitiva en Jerusalén (Hch. 2:43-47; 4:32-37), en las comunidades cristianas a quienes iban dirigidas las cartas de Pablo (Rom. 12:13; Ef. 4:8), y Juan (1Jn. 3:16-18), y Santiago (2:15-17). Y también en la historia posterior de la Iglesia este espirítu ha vuelto a manifestarse y estas prácticas económicas fraternales han vuelto a florecer donde se han tomado en serio estas instrucciones de Jesús.

Hay un paralelismo en el Sermón del Monte que no siempre se nota: Entre la actitud de Jesús hacia la violencia (5:38-48) y su actitud hacia los bienes materiales (6:18-34).Y cabe señalar de paso que la misma preocupación doble se nota en Pablo, pues coloca los dos temas en yuxtaposición en Rom. 12:13,14. Pero, la Iglesia, a través de su historia,ha tendido a suavizar la radicalidad de ambas instrucciones. Aunque Jesús habló de lo extremadamente difícil que sería para el rico entrar en el reino de los cielos (Mt 19:23,24; Mc. 10:24,25; Lc. 18:24,25), la Iglesia generalmente se ha esforzado para facilitarle la entrada en ella. Aunque Jesús y los apóstoles advierten de los graves peligros que ocasionan la propiedad y el dinero para el pueblo de Dios (1 Tim. 6:10,17-19;Sant. 4:13-5:6), la Iglesia,en cambio,generalmente ha buscado afianzar su posición en la sociedad a través de una base holgada económica e institucional,o por medio de la estabilidad económica de sus miembros. Y generalmente la fluidez económica y el poder financiero han sido considerados como señales de virtud y bendición entre cristianos en lugar de peligros y tentaciones.

De igual manera se ha considerado la instrucción de Jesús en relación con la coacción y la violencia. La Iglesia ha buscado su seguridad aliándose con el poder en lugar de tomar el camino arriesgado de la no-resistencia. Y algunos cristianos se han visto movidos a defender sus derechos, ya sea a través de medios de violencia física o por otras formas de coerción, tales como el litigio, en lugar de optar por una vida humanamente precaria que resultaría de la clase de vulnerabilidad que Jesús practicaba y enseñaba a sus discípulos. Incluso,el empleo de violencia en los intereses de causas “justas” ha sido considerado como una virtud entre los cristianos.

Pero cabe preguntar: ¿Por qué no tomar con igual seriedad ambas instrucciones de Jesús? En realidad ambas llevan la estampa de la autoridad de Jesús. Tanto la no-resistencia como la actitud de desprendimiento hacia los bienes requeieren confianza en la gracia y en la providencia de Dios para poder sobrevivir cuando éstos realmente se llevan a la práctica. En realidad, tanto compartir bienes como renunciar a la violencia, son pasos humanamente arriesgados de confianza en Dios en la clase de sociedad en que vivimos. Y ambos presuponen una ética comunitaria orientada por y hacia el reino de Dios.

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