El ateo

EL ATEO

Un ateo estaba caminando por el bosque. “¡Que árboles mas majestuosos! ¡Que ríos más poderosos! ¡Que animales tan bellos!” se decía para si.

Mientras caminaba a lo largo de la orilla del rio, escuchó un ruido que venía de los arbustos detrás de él. Cuando se volteó para mirar, vio un oso gris de 7 pies que venía hacia él. Corrió lo mas rápido que pudo hacia arriba de la senda. Miró sobre su hombro y vio que el oso se estaba acercando cada vez más. Su corazón comenzó a latir rápidamente y trató de correr más rápido. Se tropezó con algo y cayó a tierra. El rodó para poder incorporarse, pero vio que ya el oso estaba encima  amarrándolo con su pata izquierda mientras levantaba la derecha para desgarrarlo.

En ese instante el ateo grito: “Oh, Dios mío!”….

El ateo 02

El tiempo se detuvo. El oso se paralizó… El bosque quedó en silencio. Una luz brilló alrededor del hombre, y una voz se escuchó desde los cielos: “Tu has negado mi existencia por todos estos años, has enseñado a otros que yo no existo, y hasta le has acreditado la creación de todo a un accidente cósmico? Y ahora esperas que yo te ayude a salir de esta situación? ¿Te debo contar ahora entre los creyentes?”

El Ateo miró directamente hacia la luz brillante y dijo: “Es verdad, sería hipócrita de mi parte el pretender que de súbito tu me trates como un cristiano, pero ¿podrías hacer que el oso se haga cristiano?”

“Muy bien”, dijo la voz. Y la luz dejó de brillar y los sonidos del bosque se reanudaron.

El oso cayó de rodillas, levantó sus dos patas y las puso juntas, bajó la cabeza y habló: “Señor, bendice este alimento que voy a recibir y por el cual estoy verdaderamente agradecido…”

SENEFA RENEWAL 002

BARBERO

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba. Como es costumbre en estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas. De pronto, tocaron el tema de Dios. El barbero dijo:

– Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.

– Pero, ¿por qué dice usted eso? -pregunta el cliente.

– Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. Oh… dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos? ¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas. El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión.

El ateo 01

El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio. Recién abandonaba la barbería, vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo; al parecer hacía mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado. Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.

– ¿Sabe una cosa? Acabo de darme cuenta que los barberos no existen. – Cómo que no existen? -pregunta el barbero- Si aquí estoy yo y soy barbero. – ¡No! -dijo el cliente- no existen, porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.

– Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen a mi. – ¡Exacto! -dijo el cliente-

SENEFA RENEWAL 003

Hay personas que no creen en Dios por diferentes motivos, en este mensaje hay uno de ellos y la respuesta de quien le manifiesta que si existe y que es necesario probarlo es maravillosa, por tanto le damos gracias a Dios porque nos ha dado la vida, nos ha permitido vivir los años que tenemos y que nos ha creado con un propósito y le damos gracias por todo.

SENEFA RENEWAL 003

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LA NARANJA

Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio defendiendo la inexistencia de Dios.

Después de haber finalizado su discurso, desafió a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma.

Un hombre que había sido bien conocido en la localidad por su adicción a las bebidas alcohólicas, pero que había encontrado recientemente liberación y esperanza en Dios aceptó la invitación y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.

El conferencista le pidió que hiciera la pregunta; el hombre, continuó imperturbable pelando la naranja en silencio, al término de lo cual, se la comió.

Se volvió al conferencista y le preguntó : “¿Estaba dulce o agria?”

“No me pregunte tonterías”, respondió el orador con señales evidentes de enojo; “¿Cómo puedo saber el gusto si no la he probado?”

Y aquel hombre regenerado por el amor de Dios respondió entonces:

“Y ¿cómo puede usted saber algo de Dios, si nunca lo ha probado?”

El ateo 03

  • “Jesús es demasiado colosal para la pluma de los escritores, por mas habiles que sean. Ningun hombre puede descartar el cristianismo “asi como asi” (Albert Einstein, “The Saturday Evening Post” Oct. 26 1929).
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